El Sevilla Fútbol Club ha hecho oficial la destitución de Matías Almeyda como entrenador de la entidad hispalense. El técnico argentino, llegado el pasado verano, no cumplirá el contrato que le ligaba con el club hasta 2028 y se marcha despedido fruto de una situación deportiva cada vez más insostenible. Lo ocurrido el pasado sábado ante el Valencia CF fue la gota que colmó el vaso para una directiva que se reunió esa misma noche para tomar una decisión sobre el futuro de un entrenador que, para muchos, no es el principal problema de un Sevilla que sigue a la deriva, otra temporada más.
Matías Almeyda es el último en pagar los platos rotos de una gestión desastrosa y que tritura entrenadores temporada sí y temporada también. Ya son ocho técnicos los que han pasado por el banquillo hispalense desde que Julen Lopetegui fuese destituido el 4 de octubre de 2022. El fin del último Sevilla grande llegó con la marcha del técnico vasco al que le sustituyó Sampaoli, que tan solo duró cinco meses en el cargo, y que dio paso a la efímera etapa Mendilibar en la que el club conquistó su última Europa League.
Desde entonces; Diego Alonso, Quique Sánchez Flores, García Pimienta y Joaquín Caparrós, han pasado por un banquillo tan inestable como la gestión en los despachos. Una auténtica máquina de finiquitar entrenadores sin un proyecto sólido y que demuestra los vaivenes de una centenaria institución que se encuentra en sus horas más bajas. El descenso vuelve a llamar a la puerta y, como si de el ciclo infinito se tratase, Del Nido Carrasco decide que lo mejor es prescindir de los servicios de la cabeza visible del club esta temporada en busca de un último volantazo que logre la salvación.
Matías Almeyda ya es historia en el Sevilla FC
El técnico argentino ha sido el problema número 1.000 de este Sevilla FC. Quizás, tampoco sea la solución. Con los números en la mano, el equipo se le ha caído en los últimos partidos: solo una victoria en ocho encuentros, ser el equipo más goleado de LaLiga y el tercer peor local del campeonato, hablan a las claras de que no ha conseguido dar con la tecla en un grupo de futbolistas que creía ciegamente en él. Lo que hay es lo que hay, sí, pero lo ocurrido ante el Valencia CF señala directamente a un entrenador al que le ha terminado de devorar la situación.
No es entendible lo que hizo en el día que se jugaba media salvación el equipo. Desde el planteamiento inicial, pasando por los cambios y terminando por unas declaraciones finales que hacían prever lo que estaba por venir. "Si la solución es que me vaya, no hay problema", decía el técnico a los micrófonos de Movistar+, vaticinando lo que a las horas sería un rumor y a los días una realidad que ha vuelto a dividir al sevillismo. Ya no por lo que se va, sino por lo que vendrá y con el amargo recuerdo de lo que supone cambiar un entrenador a estas alturas.
La situación es límite en todos los sentidos. Almeyda deja al Sevilla con 31 puntos a tan solo tres del descenso. Hace justo un año, García Pimienta dejó al equipo el 13 de abril —precisamente tras una derrota ante el Valencia— en la jornada 31 con 36 puntos y cinco lejos del descenso y todos sabemos como terminó el asunto; salvados por un punto y por el fallo de Diomandé que pudo cambiarlo todo. Este año, ya se empieza a rezar para que no haya otro Diomandé y esa pelota termine dentro. La vajilla está rota y cada vez quedan menos platos. Almeyda es parte de esta situación pero no el principal responsable. Ahora, veremos si su sustituto, que a punta a ser Luis García Plaza, logra cumplir a la desesperada el objetivo de salvar a un Sevilla que se hace trizas.
