¿Está nuestra clase política capacitada para alumbrar una nueva Constitución que recoja la realidad político y social actual y nos regale más de 40 años de paz social como nos ha dado la del 78? Rotundamente NO.
El proceso de elaborar una nueva Constitución en España sería un proceso complejo que requeriría la participación de diferentes actores, sectores y partidos políticos. Normalmente, este tipo de procesos implican la creación de una comisión o asamblea constituyente para redactar y debatir el nuevo texto constitucional. Posteriormente, se sometería a un referéndum para que la ciudadanía vote y decida si aprueba o no la nueva Constitución.
Este tipo de cambios constitucionales suelen requerir un amplio consenso político y social, así como un proceso de diálogo y negociación entre las diferentes fuerzas políticas y actores sociales que en la actualidad sería imposible conseguirlo. Es importante recordar que la Constitución española actual, aprobada en 1978, salió del consenso y miradas al futuro de una clase política hoy inexistente, actualmente tenemos una hornada de intereses más allá del general. Aunque nuestra Constitución ha sido modificada en varias ocasiones a lo largo de los años, la del 78 ha resistido los envites del tiempo y la alternancia del poder.
La Constitución del 78 establece los principios fundamentales del Estado, la organización territorial,(hoy con sus pilares dañados por el resurgimiento independentista) los derechos y libertades de los ciudadanos, así como la estructura y funciones de los poderes públicos. A lo largo de los años, se han realizado diversas reformas constitucionales para adaptarla a las nuevas realidades y necesidades del país.
Pero cualquier proceso de cambio constitucional debe ser abordado con cuidado y reflexión, ya que una Constitución es la ley fundamental que rige un país y establece las bases de su sistema político y social. Por ello, es fundamental garantizar la participación democrática y el respeto a la diversidad de opiniones en cualquier proceso de reforma o alumbramiento constitucional.
Es importante tener en cuenta que la interpretación de una Constitución puede variar dependiendo del contexto político y social, en el contexto actual, es natural que surjan diferentes opiniones y debates en torno a su aplicación y alcance. En este sentido, es fundamental que cualquier alumbramiento constitucional se lleve a cabo de manera transparente, participativa y respetando los principios democráticos que rigen un Estado de Derecho.
No tendríamos que temer al alumbramiento de una nueva Constitución que recoja esa segunda descentralización administrativa o la realidad político y social actual.
Pues como dijo Thomas Jefferson "los muertos no pueden regir los designios de los vivos", pero mucho me temo que con ésta hornada de políticos actuales, tenemos Constitución del 78 para largo.
