miércoles. 25.03.2026

El gran apagón, mirar al pasado para afrontar el futuro

El apagón eléctrico masivo de hoy en España, Portugal y Andorra ha puesto en evidencia la fragilidad de las infraestructuras críticas y la dependencia de la sociedad moderna de la electricidad y las telecomunicaciones. Este apagón, descrito como un “cero energético” por Red Eléctrica Española, ha paralizado servicios esenciales como el transporte público, los sistemas de salud, las comunicaciones móviles, el comercio, etc. etc. etc. afectando a millones de personas y generando caos no visto en nuestra sociedad desde tiempos de la guerra civil. Las causas aún no están claras, con hipótesis que incluyen desde un posible ciberataque hasta el incendio en una línea de alta tensión en Francia, pero el impacto revela la vulnerabilidad y falta de preparación y previsión de nuestra sociedad actual.

La interrupción del suministro eléctrico que hemos sufrido con este apagón, pues no solo dejó sin luz a hogares y empresas, sino que colapsó sistemas interconectados como el transporte, las telecomunicaciones o servicios básicos como el agua. Esto evidencia que la electricidad es la columna vertebral de la sociedad moderna, y su ausencia desencadena un efecto dominó del que no estamos preparados pues vivimos en la era de la comodidad, muchas de nuestras viviendas incluso están dotadas de persianas o cerraduras automatizadas que han hecho de nuestro hogar, nuestra cárcel, todo esto sin mencionar el uso del ascensor.

Aunque no está confirmado, mí hipótesis es de un ciberataque, además incluso me atrevería a señalar a un país, aunque hacer esto sería una temeridad por mi parte, la hipótesis antes mencionada esta siendo investigada por el Centro Criptológico Nacional y las autoridades portuguesas subraya la exposición de las redes eléctricas a amenazas digitales.

Caos en los comercios que solo aceptaban pagos en efectivo, cada vez más escasos en nuestras carteras, colas en aeropuertos, personas atrapadas en ascensores y trenes. La falta de sistemas de respaldo o alternativos como generadores en muchos sectores agrava la vulnerabilidad de esta sociedad actual, el apagón de hoy nos abre un futuro incierto en cuanto a nuestra capacidad, incluso psicológica para afrontar estas situaciones.

Este apagón ha destacado la necesidad de contar con suministros básicos como velas, linternas, alimentos no perecederos y agua embotellada; tendremos que mirar al pasado para afrontar el futuro, quien no se acuerda como nuestros padres siempre tenían velas en el cajón por si acaso se iba la luz?

Quizás le tengamos que hacer caso a Úrsula, presidenta de la U.E. y preparar el kit de supervivencia que nos recomendó con linternas, baterías externas, radio a pilas, alimentos no perecederos, agua y mantas para al menos 72 horas.

A partir de ahora nuestras instituciones deberían de plantearse campañas de sensibilización e Implementar programas educativos, como así lo están llevando a cabo en Austria para enseñar a la población cómo actuar en caso de crisis energéticas, hoy algunos ciudadanos y ciudadanas han tenido que tirar del tradicional bocadillo de sardinas con tomate, y muchos, ni eso.

El gran apagón, mirar al pasado para afrontar el futuro