Tengo que reconocer que, como politólogo, me fascina estudiar la forma de hacer política de nuestro presidente Pedro Sánchez, hace unos meses escribí un artículo donde analizaba la relación entre él, el Príncipe y Maquiavelo, y sí, hay mucha relación en su forma de hacer política, una política no muy ortodoxa pero que a él, como príncipe, le da buenos resultados.
Lo último que estamos viendo es como la gestión de Pedro Sánchez en la financiación autonómica refleja ciertos ecos de El Príncipe : pragmatismo, flexibilidad y un enfoque en el mantenimiento del poder mediante concesiones estratégicas. Como un "príncipe" moderno, Sánchez navega por un tablero complejo, usando la financiación como herramienta para consolidar alianzas y neutralizar opositores. Sin embargo, su éxito dependerá de si logra mantener el equilibrio entre las demandas regionales y la cohesión nacional, algo que Maquiavelo consideraría esencial para evitar la ruina de su "principado".
Maquiavelo, en su obra, ofrece un manual pragmático para gobernantes, enfatizando la importancia de mantener el poder, adaptarse a las circunstancias y utilizar tanto la astucia como la fuerza cuando sea necesario, nuestro presidente no duda en utilizar cualquier estrategia o recursos en sus manos para mantener su gobierno, incluso, con cambios radicales en el discurso, lo que ayer fue un no, hoy es un contundente sí, si sus intereses así se lo piden.
Sánchez ha maniobrado en un escenario de fragilidad parlamentaria, dependiendo de apoyos de partidos nacionalistas e independentistas como ERC y Junts para mantener su gobierno, esto ha hecho que tome decisiones que podíamos interpretar como concesiones estratégicas para garantizar su supervivencia política, como la condonación, un enfoque que resuena con las ideas de Maquiavelo, en El Príncipe, que sostiene que un gobernante debe ser flexible, pragmático y dispuesto a priorizar la estabilidad del poder sobre consideraciones morales absolutas, y sobre todo, nuestro presidente no tiene ningún rubor de adaptación a las circunstancias pues adapta exitosamente sus acciones al contexto.
Para nuestro presidente el fin justifica los medios, aunque esta frase no aparece textualmente en El Príncipe, resume una idea implícita. La condonación de deuda a Cataluña y la propuesta posterior de aliviar 83.252 millones de deuda a todas las comunidades podrían verse como un medio para un fin: asegurar la gobernabilidad y neutralizar críticas de desigualdad, incluso generando controversia entre regiones como Madrid o Andalucía.
Y es aquí donde basa su principal estrategia del "Divide y vencerás" al igual que Maquiavelo sugiere debilitar a los adversarios fomentando divisiones. Sánchez obligado por los acuerdos con independentistas catalanes y luego extender los beneficios a otras regiones bajo control del Partido Popular, podría estar buscando fragmentar la oposición del PP, cuyos presidentes autonómicos han mostrado posturas dispares sobre la financiación aunque sin romper, aún, la disciplina y discurso marcado por Feijóo.
Está "nueva forma de hacer política" de realizar concesiones interesadas y utilizar las mismas como arma de desgaste del adversario político le está dando frutos a Sánchez, ya lo hemos podido comprobar en la aprobación del decreto ómnibus, (que incluye las pensiones) donde el partido popular se vio obligado a votar a favor. Ahora lo estamos contemplando con la condonación de la deuda a Cataluña y ampliada a todas las regiones, muchas gobernadas por el partido popular, esto ha puesto en una difícil tesitura a Feijóo y a los presidentes autonómicos. Aunque desde el PP han intentado contrarrestar esta táctica exigiendo multilateralidad y acusando a Sánchez de "mercadear" con los recursos públicos, un eco de las advertencias sobre la importancia de mantener la lealtad de los aliados y la percepción de justicia incluido, no deja de poner en una difícil tesitura a presidentes autonómicos como Juanma Moreno, por la necesidad de Andalucía de poder disponer de ese dinero para ámbitos como el sanitario, talón de Aquiles del gobierno andaluz.
Una forma de hacer política ya plasmada en el Príncipe y que nuestro presidente, señor Sánchez, tiene con toda seguridad cómo libro de cabecera, por lo que no me cabe la menor duda que ésta forma de hacer política será estudiada en las aulas de las universidades no solo por los futuros politólogos.
