Este domingo el movimiento vecinal, la barriada de La Constancia, y todas las personas que lo conocemos y hemos compartido con èl parte de nuestro tiempo, nos invadió la nostalgia y gratitud al despedir de las barricadas a una de sus figuras más queridas y respetadas: Paco Flores, presidente de la Costancia, anunció su retirada tras 47 años de incansable compromiso con su barrio, y por ende, con Jerez. Este buen hombre, cuya vida ha estado dedicada a la mejora de su barrio, deja un legado imborrable no solo en las calles de La Constancia, sino también en los corazones de quienes hemos tenido el privilegio de conocerlo y trabajar a su lado.
Paco Flores no es solo un nombre en la historia de la barriada; es un símbolo de lucha, perseverancia, humanidad y humildad. Durante casi cinco décadas, ha sido la voz de los vecinos, un incansable defensor de sus derechos y un motor de cambio en un barrio que, gracias a su esfuerzo, ha visto mejoras significativas tanto en su infraestructura como en su tejido social. Desde la gestión de servicios básicos, la reforma y mejora de las viviendas y hasta la promoción de actividades culturales y sociales que han unido a la comunidad, Paco ha dedicado miles de horas a transformar la Constancia en un lugar más habitable, justo y solidario.
Quienes hemos compartido con él innumerables reuniones, manifestaciones y reivindicaciones sabemos que su liderazgo no se limitaba a la organización o la gestión se dejaba la piel en todo lo que hacia. Paco siempre tuvo una habilidad única para escuchar, para entender las necesidades de sus vecinos y para convertir las quejas en acciones concretas. Sus compañeros de lucha lo podemos describir como un hombre de principios, siempre dispuesto a tender una mano, a mediar en conflictos y a buscar soluciones incluso en los momentos más difíciles. “Paco no solo luchaba por el barrio, luchaba por las personas”, como afirma una de sus vecinas y colaboradora habitual en las iniciativas de la asociación vecinal.
Entre los logros más destacados de su trayectoria se encuentran la mejora de las viviendas, las plazoletas, zonas verdes, la instalación de alumbrado público en áreas olvidadas, la creación de espacios comunitarios y la defensa de los derechos de los más vulnerables. Pero, más allá de los resultados tangibles, el verdadero impacto de Paco radica en su capacidad para inspirar. Ha sido un ejemplo de cómo la constancia, la empatía y el trabajo colectivo pueden generar cambios profundos en una barriada y sembrado la semilla en otros barrios que han visto como el trabajo de Paco también germinaban en ellos. Su liderazgo ha motivado a nuevas generaciones a involucrarse en el movimiento vecinal, asegurando que su espíritu combativo perdure.
La despedida de Paco no es solo el cierre de una etapa, sino también un momento para reflexionar sobre el poder de la acción colectiva. La Constancia no sería lo que es hoy sin su dedicación, y aunque se retira a un merecido descanso, su huella seguirá presente en cada calle, en cada plaza y en cada vecino que continúa su lucha. Como él mismo decía con su característico humor y energía: “Si hay que seguir en las barricadas, allí estaremos”.
Paco, amigo, gracias por tu entrega, por tu pasión y por ser, ante todo, una buena persona. Disfruta de este más que ganado descanso.
La Constancia te llevará siempre en el corazón, y las barricadas, como tú bien sabes, seguirán siendo testigo de tu legado, tu barrio y Jerez, tenemos una deuda contigo, no me quiero despedir sin agradecer a su Mujer, María Coronil, representando a todas aquellas mujeres y hombres que han permitido que sus parejas les robe parte de su tiempo para dedicárselo a los demás, que gracias, muchas gracias, sin vuestro apoyo nuestra lucha hubiera sido imposible, y a ti Paco, solo despedirme de ti con un fuerte abrazo y aquella frase que hizo fraguar nuestra amistad.
¡Nos vemos en las barricas!
