miércoles. 25.03.2026

Predicciones de Tristán, encuesta del CENTRA

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno | Salvador López Medina
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno | Salvador López Medina

La última encuesta publicada en Andalucía por la Fundación Centro de Estudios Andaluces, CENTRA,  confirma una idea que empieza a asentarse con fuerza, el ciclo político de la mayoría absoluta del PP ya no es tan sólido como parecía y llega a su fin. Juanma Moreno sigue liderando con claridad, pero el relato de estabilidad y gestión eficaz muestra grietas evidentes y profundas que han calado en la ciudadanía. Y, como suele ocurrir cuando el poder se erosiona, no todos los beneficiarios están donde cabría esperar.

El dato más significativo no es que el PP siga siendo el partido más votado, sino que empieza a dejar de ser hegemónico, además, analizando los vaivenes de la sociedad actual, el compañero Tristán, director del CENTRA, ha sido muy generoso con los datos adjudicados al PP en la encuesta, lo que se viene a llamar "encuesta cocinada". En ella, la mayoría absoluta pende de uno o dos escaños, un margen demasiado estrecho para un gobierno que hace solo un año parecía inexpugnable. La sanidad, convertida ya en la principal preocupación de los andaluces,  ha actuado como detonante de un malestar más profundo: la percepción de que el “modelo Moreno” el yerno perfecto, ya no garantiza tranquilidad ni eficacia.

Sin embargo, este desgaste no lo capitaliza el PSOE, que continúa atrapado en una debilidad estructural difícil de disimular con una candidata en su más bajo momento de credibilidad política. A pesar de los errores del gobierno autonómico, los socialistas no consiguen reconstruir una alternativa creíble. Su estancamiento en torno al 22% del voto refleja algo más grave que una mala coyuntura, una desconexión persistente con amplias capas del electorado andaluz, incapaz de ver en el PSOE una opción de cambio real.

Quien sí recoge parte del descontento es Vox, que crece no solo a costa del PP y se consolida como actor decisivo. No tanto por la solidez de su proyecto, sino por su capacidad para canalizar la irritación de un votante que se siente decepcionado. Este fenómeno introduce un elemento incómodo para el Gobierno de Juanma Moreno, pues incluso ganando, puede verse obligado a depender de un socio que tensiona su imagen de moderación.

La izquierda a la izquierda del PSOE, por su parte, sigue fragmentada y contenida, sin lograr que la crisis de gestión se traduzca en un impulso electoral. Mantiene presencia, pero no influencia. Su papel, de momento, es más testimonial que decisivo, lo que refuerza la sensación de bloqueo en el bloque progresista.

En el fondo, la encuesta dibuja una Andalucía políticamente cansada de un gobierno que pierde brillo, una oposición incapaz de ilusionar y un electorado que castiga, pero sin cambiar de rumbo de forma clara. El mensaje es nítido y claro, la mayoría absoluta ya no es un cheque en blanco, pero tampoco existe aún una alternativa convincente.

En los próximos meses y hasta las elecciones, la clave no será solo quién cometa menos errores, sino quién sea capaz de ofrecer un relato de futuro creíble, especialmente en servicios públicos como la sanidad, educación y vivienda, principales preocupaciones de la ciudadanía. 

Los partidos políticos con presencia en Andalucía ya han empezado su hoja de ruta en busca del votante, una incógnita es si el PSOE será capaz de acaparar votos apelando al voto útil de la izquierda, si Juanma Moreno  para la sangría de votos que está teniendo en estos últimos meses y como ese electorado oculto de Vox  incrementará más parlamentarios de los adjudicados por la última encuesta del CENTRA.

Ningún analista político tenemos dudas de que Juanma Moreno ganará las elecciones, tendrá cuatro años más de Gobierno, pero está vez con un socio muy incómodo para él y su discurso moderado, cuatro años, en los que dará tiempo al PSOE a recomponerse y volver a presentar un proyecto más solido que el actual. Andalucía puede entrar en una nueva etapa marcada no por el cambio, sino por la dependencia y la inestabilidad, y eso, paradójicamente, también es una forma de desgaste democrático.

Predicciones de Tristán, encuesta del CENTRA