Hace unos días un buen amigo de la diáspora de Madrid, me mando un artículo sobre las ventajas del voto en blanco, pero en el mismo no se recogía las desventajas, que también las tiene. En España, el voto en blanco tiene un tratamiento específico dentro del sistema electoral, regulado principalmente por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Esta opción de participación electoral puede tener sus ventajas y desventajas que podemos analizar desde una perspectiva de elector.
Según la LOREG, el voto en blanco es aquel sobre electoral sin marcar ninguna opción (en elecciones generales, autonómicas o municipales) o, en algunos casos, con una marca explícita de "en blanco" si así lo permite el diseño de la papeleta, el mismo se suma al total de votos válidos, pero no se asigna a ningún partido. Esto afecta el reparto de escaños porque el método D’Hondt divide los votos de cada partido entre un número creciente, y un mayor número de votos válidos (incluidos los en blanco) puede dificultar que partidos pequeños no alcancen el mínimo exigido en algunas circunscripciones o elecciones municipales. En España rara vez supera el 2% en elecciones generales. Por ejemplo, en las elecciones de abril de 2019 fue del 0,74% (unas 180.000 personas), mientras que en noviembre de ese año subió ligeramente al 0,83%.
Algunas ventajas del mismo es el mandar un mensaje a los partidos y candidatos como expresión de disconformidad, nos permite mostrar nuestro rechazo a los candidatos o partidos en liza sin abstenernos de participar en los comicios, algo relevante en un país donde la desafección política ha crecido en ciertos momentos (por ejemplo, lo ocurrido tras la crisis de 2008 o escándalos de corrupción).
El voto en blanco sirve para la contabilización oficial pues se registra en los resultados electorales, lo que lo hace visible y refleja el nivel de descontento, que aunque insignificante, es un dato que queda documentado. También se puede entender como participación "simbólica", refuerza la idea de que el votante sigue comprometido con el proceso democrático, frente a la abstención, que suele interpretarse como apatía o indiferencia.
Aunque no cambia el resultado, un alto porcentaje de votos en blanco podría generar debate público y presionar a los partidos para replantear sus estrategias, propuestas y compromiso con el cumplimiento de sus programas electorales, muchas veces papel mojado una vez pasé las elecciones. Estas serían las principales ventajas, pero también tiene algunas desventajas no recogidas en el artículo enviado por mí amigo y que reflejaremos a continuación.
En el sistema electoral español, los votos en blanco se consideran "votos válidos" pero no se traducen en escaños. Esto significa que aumentan el total de votos válidos, lo que puede elevar el umbral necesario para que partidos pequeños consigan representación, por el método D’Hondt, beneficiando indirectamente a los partidos mayoritarios. A diferencia de otros países con un sistema electoral diferente, donde un alto porcentaje de votos en blanco podría anular una elección o tener un impacto directo, en España no tiene efectos vinculantes más allá de lo simbólico.
Los partidos pueden ignorarlo o aprovecharlo para justificar sus posiciones. Por ejemplo, un partido grande podría decir que el voto en blanco refleja rechazo a sus rivales, mientras que la oposición podría atribuirlo al gobierno, perjudicando siempre a los partidos pequeños, como hemos reflejado anteriormente. Pero también tienen una menor influencia real al no apoyar a ninguna opción, el votante renuncia a decidir quién le representará en el Congreso, el Senado, los parlamentos autonómicos o ayuntamientos, en éstos puede tener un mayor impactó por que puede frustrar a quienes buscan un cambio concreto.
Con lo que podemos concluir que el voto en blanco es una herramienta de protesta limitada y sirve para visibilizar el descontento, pero su impacto práctico es casi nulo y, de hecho, puede reforzar a los partidos grandes al elevar el umbral de votos válidos por el efecto Ley de D'Hondt. Si el objetivo del elector es cambiar el sistema o castigar a una opción concreta, el voto a partidos minoritarios o la abstención activa no participando de campañas o mítines electorales podrían tener más peso, dependiendo de lo que busque el votante, yo como politólogo siempre aconsejo ir a votar, eso sí, analizando las consecuencias de un voto y exigiendo se cumplan los programas electorales. El voto es el préstamo de confianza en un espacio de tiempo, si esa confianza es traicionada, con retirarla en los siguientes cómicos es suficiente.
