miércoles. 01.04.2026

Rehumanizar la comunicación y su interacción

Estudio de comunicación
Estudio de comunicación

¡Hay que recuperar propuestas de tipo académico como respuesta válida al contexto de la comunicación digital que corre en estos tiempos! La difusión alternativa que proponen las élites no es una difusión real... ¿Por qué? Nos venden participación comunicativa, pero es una participación confusa donde esa confusión lleva al engaño: si se engañasen a sí mismos no importa, pero engañan al oyente.

Las élites se llenan la boca con la expresión “democratización de la palabra”, pero practican todo lo contrario, es lo que yo llamó dictadura de las letras. Las disputas de poder entre facciones de las élites perjudican el buen vivir del periodismo informativo, y estas disputas son de una cotidianidad abismal, por lo que el escenario futuro es pésimo, es brutalmente pernicioso.

¡Se debe rehumanizar la comunicación periodística! ¡Pero qué difícil va a ser con el poder de estas élites que compran medios y gobiernos enteros! No es una invención todo lo plasmado en estas líneas, es una realidad preocupante, ya que la comunicación no debe estar dirigida por el poder elitista, la comunicación debe ser libre, no debe seguir los dictados de nadie.

Este problema de deshumanización de la comunicación no tiene visos de solución, cada día es más acuciante, y es que el poder de los mandamases lo “maneja” todo eliminando la ética de la comunicación periodística. Luego está el problema con el que se encuentran los famosos, que toman la decisión de abandonar las redes sociales, y eso enciende un debate que trasciende a su figura pública.

En una era dominada por la hiperconectividad, donde las plataformas permiten un acceso sin precedentes a celebridades, el retiro de famosos de la esfera digital nos invita a reflexionar sobre los efectos que estas herramientas tienen en nuestra cotidianeidad. Vivimos en tiempos donde la interacción instantánea es la norma, pero esta conectividad ocurre en plataformas privadas, con reglas diseñadas no para protegernos, sino para maximizar nuestra atención.

El modelo de negocio de estas redes se alimenta de la viralización de contenidos extremos, promoviendo la polarización como una estrategia para generar interacción. Este fenómeno subraya la necesidad urgente de regulaciones que protejan a los usuarios, y muchos famosos de todos los ámbitos (deportistas, actores, cantantes...) van decidiendo “desengancharse” de las redes sociales aunque pierdan popularidad, ya que la popularidad no lo es todo en sus vidas... ¡Primero existe el respeto por la vida personal y privada!

Rehumanizar la comunicación y su interacción