miércoles. 25.03.2026

Símbolos de nuestro pasado

Frases de dentro...
Interior del Coliseo de Roma
Interior del Coliseo de Roma

“No sabía que era tan antiguo”. Así se excusó un turista americano después de tallar su nombre y el de su novia en una de las paredes interiores del monumental Coliseo de Roma. Esta práctica, bastante común entre los jóvenes enamorados, fue llevada a cabo en uno de los lugares más sagrados que existen en la actualidad, ya que este anfiteatro, datado del siglo I, es uno de los enclaves más visitados y reconocidos del mundo. «¿Cómo se les ocurre?», se preguntan muchos.

El autor de este acto vandálico se enfrentó en su día a una cuantiosa multa económica e incluso a la posibilidad de cárcel. Aunque este incidente escandalice a gran parte de la sociedad, no se trata de un caso aislado, ya que hay turistas que hacen surf en los canales de Venecia, que pisan las ruinas de Pompeya, que tiran basura en las laderas del Machu Picchu y en las faldas del Monte Everest, que destrozan esculturas en museos tan legendarios como el del Vaticano, que se llevan arena de playas vírgenes..., es decir, la lista es interminable.

Los daños al patrimonio están a la orden del día, y a menudo son provocados por razones tan absurdas como la excentricidad, la comodidad, la pereza o incluso con el simple propósito de tomar una buena instantánea para compartirla luego en redes sociales. Parece que muchos carecen de un sentimiento de pertenencia, de respeto hacia el arte y hacia la historia de la humanidad.

Parece ser algo secundario, banal, que no merece atención ni cuidado. Quizá estos vándalos deberían considerar que ese amor que creen imperecedero, probablemente dure menos de lo que llevan en pie esas grandiosas construcciones, esas obras de arte, esos enclaves y ruinas, que merecen nuestro respeto y admiración. Al fin y al cabo, son símbolos de nuestro pasado, vestigios de algo permanente, de algo eterno, de una historia que ha pasado pero que a la vez permanece.

Símbolos de nuestro pasado