martes 17/5/22

Fallece el legendario presentador José María Iñigo

Maestro de maestros del periodismo televisivo, siempre fue un adelantado a su tiempo

Ha sido una muerte inesperada. José María Iñigo (Bilbao, 1942), el legendario y ya mítico presentador de televisión, maestro de otros ulteriores maestros del periodismo televisivo, ha puesto fin a su emisión (definitiva) a la edad de setenta y cinco años. Nadie lo hubiese predicho cuando hace apenas unas semanas había anunciado a través de su cuenta de twitter la negativa a participar este año en la edición de Eurovisión. Él, que tantísimas veces puso voz a este festival de la canción sin duda venido a menos. Y al que José María le tenía cogida la medida con sobrado y dilecto conocimiento de causa.

Rompió moldes a finales de los sesenta –‘El gran musical’- y durante toda la década de los setenta. Con tan sólo dieciocho años ya trabajaba en la sección de reportajes especiales de la Agencia EFE. Proveniente del mundo de la radio -espacios musicales siempre-, apareció inicialmente en programas televisivos para pronto marcharse a Londres (donde pudo empaparse de las últimas tendencias del pop y del rock). Años de Beatles, de rebeldía juvenil, de trasgresión de las nuevas generaciones y de pelo largo.

Allí José María Iñigo cogió tablas, se adelantó al tiempo y a la mentalidad reinante en el hispano suelo patrio y regresó por sus fueros irrumpiendo con fuerza y modernidad frente a los hogares de todos los españoles. Ya siempre exhibiendo una de sus genuinas señas de identidad: el mostacho que nunca jamás abandonaría. En la década de los setenta fue el rey de la pequeña pantalla. Dueño de un estilo muy trabajado y muy natural a la misma vez. Gustaban al gran público sus maneras, su profesionalidad y sobre todo el timbre de su voz.

Iñigo comenzaría ya entonces a formar parte de la memoria colectiva del país. Programas como ‘Estudio abierto’, ‘Directísimo’, ‘Hoy 14, 15’, ‘Esta noche… fiesta’ o ‘Iñigo en directo’ lo catapultarían al estrellato. No cesaría su presencia en diferentes cadenas televisivas durante las décadas siguientes (y así hasta el postrero final de sus días). Después de algunos años en silencio -pocos- regresó a la actualidad coincidiendo con el nacimiento de las cadenas privadas. Reseñable es, por ejemplo, ‘Las mañanas de Telecinco’ junto a Laura Valenzuela.

Craso error si se afirma que José María Iñigo cobró fama a partir de su vínculo con la retransmisión de la final y algunas semifinales de Eurovisión. Ya para entonces llevaba años, décadas, de éxito rotundo y arrollador. Fue un periodista además que escribía con soltura. Guionizaba con calidad de textos. Precisión de párrafo que luego imantaba a una oratoria brillante. Sin pretenderlo, también Iñigo fue pionero en los programas televisivos de variedades, donde mezclaba e intercalaba entrevistas muy personales con actuaciones musicales. Un innovador. Un histórico de la televisión española.

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