Y, de nuevo, brotó la saeta prodigiosa de Luis Santiago Vargas
Ofrecemos el vídeo de un rito renovado cada Miércoles de Ceniza
Puntualmente a la misma hora de siempre. A la misma hora de todos los años. De todos los Miércoles de Ceniza. Ocho menos cuarto de la tarde noche. Ya la Capilla del Voto, de la Iglesia de San Francisco, lleva innúmeras horas, toda una jornada desde la mañana bien temprano, recibiendo la visita de miles de jerezanos.
De muchísimos miles de jerezanos que se desplazan hasta el centro de la ciudad movidos por la envergadura de la Fe, por la fuerza de la devoción…
El Señor, reconocido así, a secas, permanece de nuevo en Solemne Ceremonia de Besamanos. El Señor ha bajado de nuevo a la altura de los hombres para ofrecer su Misericordia.
Tiene ahora las manos entrelazadas, como un cautivo del tiempo que sólo su Majestad es capaz de dominar.
Ocurre, sí, siempre a idéntica hora, ocho menos cuarto, como en un acto involuntario que en el fondo es meditado y repensado…
Luis Santiago Vargas, también este pasado miércoles día 26, como así el año pasado y el anterior y todo antaño, brotó muy lentamente de la esquina derecha de la Capilla, avanzando con paso quedo, con mirada fija en la retina del Divino Nazareno Franciscano. El silencio de paz en su conciencia y el tronío del rezo cantado en su garganta…
Y se renueva el rito, la plegaria, la promesa… La saeta. Una saeta que brota de los hondones del alma de este jerezano de 79 años de edad que siempre sorprende por el torrente de una voz que es catarata de arte a raudales.
No existe ninguna hipótesis entre el Señor de la Vía-Crucis, de la Hermandad de las Sagradas Cinco Llagas, y la expresión portentosa de Luis Santiago. Pequeños matices de la grandeza de nuestras cofradías…
