martes. 31.03.2026

Destemplanza de Sábado Noche

Las tres agrupaciones que cerraron la función consiguen levantar la temperatura de una noche que se quedó helada con el cuarteto

Destemplanza de Sábado Noche

Las tres agrupaciones que cerraron la función consiguen levantar la temperatura de una noche que se quedó helada con el cuarteto

Noche de contrastes y grandes en el Gran Teatro Falla. La presencia del cuarteto ¡En Cádiz hay que vivir! volvió a reabrir el debate sobre la conveniencia de la clasificatoria en un Teatro tan emblemático.

Sin embargo, el mal sabor de boca -incluido para los propios cuarteteros que tuvieron que pedir perdón- rápidamente quedó en el olvido con una parte final de la sesión que ofreció buenos momentos, quizás incluso mejor de lo que se esperaban.

Buena culpa de ello lo tuvo la nueva apuesta de Luis Rivero con su grupo de Alcalá de Guadaira bajo la denominación de 'La tierra prometida'. Con ese referente detrás está claro que la afinación iba a ser una de sus grandes armas y así se demostró.

Afortunadamente, el grupo respondió de maravilla para asentar un proyecto que continúa al alza y que incluso mejoró sus prestaciones con respecto a 2018. Aspiran a cotas mayores si mantienen esta línea.

Y de un músico como Rivero, majestuoso en la afinación, a un referente en la materia como es Pepito Martínez, además en esta ocasión con una propuesta muy acorde, 'Músicos sin fronteras'. Todo aderezado con dos letras potentes para tratarse de una primera fase.

Andaba unos años que no terminaba de enganchar esta comparsa y en esta ocasión sí parece haberlo logrado desde su primer pase. Como colofón, un popurrí de esos que apetece escuchar varias veces. De momento, una más seguro.

Otro grupo que también parece haber experimentado un salto de calidad es la conocida como chirigota del barrio, en esta ocasión como 'Los yayoflauta'. Si las monjas del convento gustaron, su nueva apuesta dejó carcajadas en el cierre de la función.

Chirigota muy completa que, a esos buenos golpes que siempre se le presuponen a una agrupación de esta modalidad, une un clasicismo exacerbado en su forma de interpretar el repertorio. Una alegría encontrarse con gente así.

La función tuvo un inicio prometedor con el coro de Chiclana 'Los espectaculares'. No es que hicieran honor al 100% a su nombre, pero demostraron que, siguiendo la tónica general de la velada, vienen con ganas de superarse.

Del resto, poco o nada destacable en lo positivo. La comparsa 'Los cacerolas' cumplió con el tópico de disfrutar de la experiencia y apenas ofreció buenas letras en sus pasodobles que el grupo defendió como pudo.

La chirigota chipionera 'La última y nos vamos' pasó por las tablas sin pena ni gloria si no hubiese sido por el baile del dinosaurio, que provocó la lógica hilaridad de un personal que comenzaba a enfriarse.

Si antes nos referíamos a los grupos que marchaban al alza, lo contrario se puede decir de la comparsa de Marbella, en 2019 'El carromato de Max'. Muy poco que reseñar, salvo el pasodoble a Julen por lo emotivo, aunque cuestionable en algunos pasajes.

De la misma localidad aterrizaba el cuarteto ¡En Cádiz hay que vivir! Sencillamente lamentable. Eso sí no culparon al público, sino que reconocieron su error. Lástima que nadie les advirtiera antes.

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