martes. 31.03.2026

Jerez: del ‘Gallo Azul’ al loro verde

Curioso anecdotario de una confusión creada en el centro de la ciudad

Jerez: del ‘Gallo Azul’ al loro verde

Curioso anecdotario de una confusión creada en el centro de la ciudad

Este pasado miércoles 23 la ciudad era un hervidero de confusiones. De rostros que mudaban la expresión hacia gestos de extrañeza. Situémonos en el mismo centro. De las diez de la mañana en adelante. Siempre durante la franja matutina. A las claras del día. Desde que la calle Larga comienza a desperezarse hasta que toque la hora de la primera copa a la una de la tarde. El ambiente principia a avivarse. Los desayunos en la plaza Esteve, las tiendas que abren, los comercios que inician sus horarios de apertura al público…

Justamente delante de la tachada principal del conocido -y muy emblemático- edificio del Gallo Azul parece iniciarse un forillo de naturaleza teatral. Nadie piensa en ningún guiño promocional de las artes escénicas. No se está acostumbrado a ello. Y el montaje -presididos por loros de grandes dimensiones- se convierte enseguida en motivo de conversación de los grupos de personas que desayunan en derredor.

“Pues esto es que van a cambiar el nombre del edificio y del comercio. No habrán tenido más remedio, y como no quieren perder el emblema del nombre, seguro que ahora lo van a llamar ‘El loro verde’. Pero a mí los loros me dan susto. Además suena a cachondeo. Con lo bien que sonaba, con todas sus letras, el ‘Gallo Azul’. Jerez ya no es lo que era", proclamaba un veterano de pelo cano, casi a voz en grito, en una de las cafeterías cercanas.

Una hora más tarde ya se extendía por la ciudad un rumor de que “algo que se va a montar en la calle Larga, quizá un centro comercial, de una gran cadena empresarial que se llama ‘Los loros azules’ si mal no me he enterado”, informaba una señora cliente asidua de las pescaderías de la Plaza. De la Plaza a secas y escrita con letras mayúsculas. Casos verídicos, que diría Paco Gandía.

Ya poco después se supo –una imagen vale más que mil palabras- que se trataba de una escenificación promocional del espectáculo de La Cubana ‘Adiós, Arturo’ que estos días, y hasta el domingo 27, se representa en el Teatro Villamarta. “Es un espectáculo teatral para reírse del muerto y de quien lo vela, de los lutos y los funerales”. Así ha definido Jordi Milán, director de La Cubana.

Y es que el acto de presentación ante los medios de comunicación tuvo lugar precisamente este miércoles, junto al Gallo Azul, y delante de gigantescos loros. Su presencia -a modo de imagen del espectáculo- se explica porque el finado en la obra convivió durante sus últimos 40 años con este singular animal -de nombre Ernesto- a modo de mascota y, por este motivo, no sólo forma parte del argumento sino que es “el protagonista”, según Milán.

Jerez: del ‘Gallo Azul’ al loro verde