Larga vida al Gordo (entre Pardo y Serrano)
Nueva función discreta solo salvada al principio y al final
A principios de siglo llegó una especie de revolución al coro encabezada por 'El Libi' y José Manuel Valdés. Ambos apostaron por dotar de un mayor sentido del humor a la modalidad con aquel inolvidable 'Muerte al Gordo (entre Comillas y Argüelles).

Entre los coros que siempre han conservado ese sello clásico se encuentra el de Julio Pardo, un autor que, a lo largo de más de un cuarto de siglo, ha mantenido un idilio carnavalesco muy exitoso con Antonio Rivas.
Sin embargo daba la impresión de que faltaba cierta chispa en los últimos tiempos y Rivas entendió que finalizaba una etapa. A Pardo se le encendió una especie de bombilla y apostó por Antonio Pedro Serrano 'El Canijo' como compañero de viaje en la autoría para su nuevo proyecto.
El resultado es un coro mucho más fresco. Mantiene, evidentemente, ese sello que Julio imprime a todo lo que hace, pero añade esas dosis de simpatía que el chirigotero de Carmona aporta a todo lo que hace. La mezcla no puede tener mejor pinta desde su estreno. Hay batallitas para rato.

Ese inicio de la función solo tuvo un 'remake' brillante al final con la presencia de la comparsa de Aragón Becerra 'La gaditaníssima', la nueva apuesta del autor que, con matices, mantiene las buenas prestaciones de años anteriores.
La afinación del grupo continúa siendo inmejorable, con ese soniquete tan característico que la ha caracterizado de un tiempo a esta parte. Sin embargo, la idea se acerca más a Cádiz, tanto en la puesta en escena como en el mensaje que se ha transmitido en este primer reencuentro con los aficionados.
Como viene siendo habitual, las primeras letras de pasodobles tampoco aportaron gran cosas como suele ser la tónica habitual en este primer pase. Su verdadero Concurso comienza en cuartos, fase en la que el grupo suele poner las cartas sobre la mesa.

El resto casi para olvidar. Las voces femeninas volvieron a tomar el Falla con la comparsa 'Eterna', un grupo que le puso más voluntad que otra cosa al asunto. Si Aragón y su gente fueron la cara en afinación, ellas fueron la cruz.

La chirigota 'El veleta' tampoco hacer olvidar a la comparsa onubense. Prometía y mucho el desarrollo de la idea pero, como viene siendo también la tónica habitual en la modalidad en estos años, faltó gracia. Y sin eso....

Desde Sevilla llegó la comparsa 'La creación' que incidió en una temática algo recurrente en este certamen. Se quejó del trato que se les dispensa a las agrupaciones foráneas. Algo que resulta difícil de entender al ver la reacción del personal cuando los grupos finalizan la actuación. Imaginamos que irá más por los jurados que otra cosa.

La parte final de la función, dentro de ese nivel de discreción en el que nos movemos, fue de contrastes. La chirigota cordobesa 'Esto huele a primero' abusó mucho de ese 'nuevo' humor que parece estar inundado el Concurso.
Más agradable de escuchar y continuando con su franca progresión resultó el repertorio de la comparsa de Conil 'Un largo viaje'. Mucho compromiso y muchas buenas maneras en un grupo que sigue apuntando al alza en el COAC.

