martes. 31.03.2026

Martínez Ares o la voz de la metáfora

Los pasodobles de ‘Los carnívales’ en la Final son obras maestras literarias

Martínez Ares o la voz de la metáfora

Los pasodobles de ‘Los carnívales’ en la Final son obras maestras literarias

Su vuelta fue todo un bombazo. Un viento de trece años le acarició el rostro. Y Antonio Martínez Ares regresó por sus fueros. Para asombro de propios y extraños. A un Carnaval que incluso le pudo resultar hasta desconocido en alguna de sus aristas. Pareció que ya se había retirado definitivamente. Allá cuando la fiesta comenzaba a dolerle en lo más hondo. Dejó de disfrutar.

El paréntesis, para su ancha legión de seguidores, sería demasiado largo. Don Antonio es un genio en lo suyo. Un artista inconmensurable. Un sabio de la creación. Un escritor de metáforas. Un poeta con retina de oro. Tras tres años de experimentación barroca, y de “extrema complejidad”, con agrupaciones que son obras de arte en sí mismas –‘Los cobardes’, ‘La eternidad’ y ‘El perro andalú’- evidenció su latente cénit intelectual.

Este año 2019 ‘Los carnívales’ han regresado a la tradición de los noventa, de los ochenta. Del Martínez Ares más genuino. Más sencillo de composición pero más directo en la exaltación de los vellos de punta de sus fans, que se cuentan por miles. Sin parangón la composición musical, sin parangón las letras y sin parangón la afinación de unas voces prodigiosas. ‘Los carnívales’ aterrizaron en preliminares con la vitola de campeones.

Para la Gran Final Martínez Ares dejó reservados dos premios literarios en sí mismos: los que escriben imágenes metafóricas en sendos pasodobles para enmarcar. El dedicado a Cádiz es algo así como la antología poética de un autor ya eterno. Significado y significante de una descripción adjetivada con sabor a sal y olor a embrujo. Merecidísimo primer premio para un escritor excepcional que, de niño, quiso ser coplero. Para mayor honra y gloria del Carnaval de la Tacita y de su plata quieta.

Martínez Ares o la voz de la metáfora