martes. 31.03.2026

Más emoción en Mestalla que en el Falla

Las chirigotas salvan una función marcada por la mediocridad y algunos pasajes para el olvido

Más emoción en Mestalla que en el Falla

Las chirigotas salvan una función marcada por la mediocridad y algunos pasajes para el olvido

Típica función del Falla de clasificatorias en la que se acaban cumpliendo las previsiones. A priori, esta cuarta no era de las más esperadas y se acabaron cumpliendo los pronósticos. Una noche para el olvido, solo salvada por la presencia de dos buenas chirigotas.

Y es que si hablar de Cádiz en estas fechas es hacerlo del Falla, en Valencia, la otra ciudad donde el término falla también tiene cierta presencia, es donde estuvo realmente la emoción. Además con cierta similitud porque tanto en la Tacita de Plata como en la capital del Turia, lo mejor y lo peor llegó al final por diversos motivos.

Bustelo es otra de esas plumas que nunca debe perder el Concurso de Agrupaciones del Falla. En realidad la ha perdido muchas veces, aunque siempre ha vuelto. Pero, como los buenos toreros que se van y vienen siempre tiene su cartel.

Solo necesita un buen acompañamiento y Toté se lo ha dado para dar vida a 'Los que no se pierden ni una'. En su debe quizás la falta de buenas letras en este estreno, algo que, de momento, se está convirtiendo en una tónica común en el Concurso.

Eso sí, solo degustar la música ya es un lujo que volverá a repetirse en cuartos. Sin ser nada del otro mundo, fue de lo más destacado de la noche. Así que imagínense como fue lo demás.

También un mostró un nivel más que aceptable la chirigota de 'El Taka', en este 2019 bajo la denominación de 'Este año ya me toca a mí'. De lo mejorcito, sin duda, su tipo representando a la Reina Sofía.

Al igual que ocurriera en 2018, los autores -porque son varios- saben exprimir perfectamente la idea, una de las grandes virtudes que debe atesorar toda chirigota. Y, además, con ese toque 'gamberrete' que tanto agrada por aquí.

El telón se abría con otro retorno, en este caso el del coro de Francis Sevilla Pecci y 'El taller de los libretos prohibidos'. Al contrario de lo que ocurrió con Bustelo, ese retorno no resultó tan exitoso al menos en esa primera impresión.

El popurrí, de lo mejorcito de una apuesta que sorprendió en su momento, pero que, desgraciadamente, parece haber tenido fecha de caducidad como ha quedado demostrado. Pluma hay para revertir la situación en cuartos.

El resto de la función fue un auténtico tostón en toda regla. De lo poco salvable, la comparsa femenina de Alcalá de Guadaira 'Las cachivache'. Mantiene ese nivel que la situó en cuartos en 2018 con 'Las irrepetibles' y, sobre todo, no renuncia a ese tono reivindicativo que se ha convertido en su seña de identidad.

También se salvaron de la quema sus paisanas de 'El secreto de la gloria', en una actuación impregnada de voluntad, aunque eso sí carente de letras. Disfrutar de la experiencia, motivo de satisfacción para el debutante y con eso se quedan. Me refiero que se quedan ellas, no que vayan a seguir en el COAC.

Lo importante es participar y así lo debieron entender también en la chirigota 'Pasando olímpicamente', que se quedó lejos del diploma y casi con ganas de pasar de comentar a este cronista. Y más después de escuchar en un pasodoble criticar el "rechazo" que generan las agrupaciones foráneas en el Teatro.

Lo de 'Los faroleros' ya fue de otro nivel, pero de "otro" nivel para que ustedes me entiendan. Ni música, ni mensaje, ni afinación. Aburrieron a unos y divirtieron a los malvados. Y, mientras en Valencia, una remontada épica y los futbolistas pegándose.

Más emoción en Mestalla que en el Falla