Molina, tú si eres de Cádiz
La chirigota chiclanera sobresale en una sesión muy discreta
El taratachín inundó el Gran Teatro Falla. Y lo hizo para cerrar una función en la que Los Molina dieron un golpe en la mesa y demostraron que este año vienen a por todas. Tras el 'pelotazo' de 'Los serenissimos' andaban varios años que no se encontraban. Pues que manera de hacerlo.

Si de verdad en su mente estaba descansar en este 2019 menos mal que se lo pensaron. Es más si tenían la idea preconcebida antes del amago de descanso hubiese sido imperdonable que se la guardaran. Qué manera de redimirse la de estos morosos.
El soniquete tan característico del pasodoble se acompaña de un repertorio de lo mejorcito que se ha podido escuchar hasta ahora. Al contrario de lo que ocurrió en 2016, esta vez sí parece que han pegado desde el primer día.
Que el público te despida entre ovaciones casi que no es noticia en esta fase clasificatoria en la que el cariño fraternal de quien te acompaña desvirtúa en la mayoría de las ocasiones la verdadera dimensión de la actuación. En su caso, los vítores estaban más justificados. Toca seguir disfrutando y parece que por varias noches más.

Pero hasta ese momento mágico hubo que 'soportar' otra función clásica de esta primera fase. Ni siquiera se puede hablar de altibajos, fue muy discreta con muy pocos momentos destacados. Bueno ni destacados, ni lo que se le pueda aproximar.
Abrió telón el coro de Mérida bajo la denominación 'El protestante', que cumplió el expediente. Sin embargo no gozó de la admiración que, en ocasiones, generan las agrupaciones foráneas. El respetable renunció -o no- a esa condición en el popurrí y hubo cierta guasa. Tampoco era para eso.

De Chiclana llegó la comparsa 'La llave', un grupo con experiencia sobre las tablas y renovado en el apartado de la autoría. Sin embargo no estuvo a la altura de las circunstancias. Salvo la originalidad temática de los cuplés, poco más que reseñar.

¡Qué cruz de guía! volvió a permitir saborear del empuje que siempre aporta la cantera. La ilusión pudo con todo lo demás y en el popurrí consiguieron despertar a un público que ya buscaba un refrigerio. Tienen recorrido y ganas para seguir intentándolo. Los cuartos parecen demasiado lejos.

'Los venditos', de Algeciras, volvió a dejar las mismas sensaciones de siempre. Comparsa muy escuchable, afinada y muy bien cantada. Hace 20 años posiblemente estaría en la segunda fase, pero con la competencia actual al igual que ocurre en el fútbol siempre se queda en el uy.

Fue noche de reencuentros, uno de ellos el protagonizado con Manolín Gálvez y su chirigota 'El nombre me lo estoy pensando'. El hecho de llevarle delante casi que eclipsó todo lo demás. Así que mejor para ellos, ya que el repertorio careció de gracia chirigotera. Una lástima.

Buenas maneras a ratos mostró también la comparsa 'Cádiz, la asignatura pendiente'. Destacable la música, quizás con alguna letra más potente su calificación sería aún mejor. Digna en todo caso, algo muy manido en esta fase clasificatoria.

Entrañable, tierno y todos los adjetivos que quepan para la comparecencia de ¿Salimos o no salimos? Si la ilusión de la cantera hay que reseñarla, la de estos señores maduros también. Y encima hicieron reír a ratos. Que se no pierdan nunca las ganas.
