martes 17/5/22

Un domingo entre la sopa de letras y la sopa de tomate

Proponemos un plan para el disfrute familiar de la jornada dominical

Decía Camilo José Cela que no es costumbre que la costumbre deje de ser costumbre. Razón no le faltaba al escritor de garra de oso viejo (y de letra menuda y rectilínea). También podemos darle la vuelta a la frase. Y observar que difícilmente nadie tomará una iniciativa -por prometedora que fuese- si no tiene el hábito adquirido. Sucede incluso con las decisiones más triviales (al menos en apariencia). Tal el caso de planificar la salida de la jornada matutina en favor del asueto propio…

Hoy es nuestro deseo proponer un plan alternativo. Valga la adjetivación en su vertiente más cultural. La cultura es en sí misma opción y contraposición: es decir: libertad de ideas y libertad de elección y creación. De ahí que -y lo subrayamos con conocimiento de causa- incentivamos al lector para que dedique la mañana de este domingo -apurando su fecha de celebración- para así visitar la Feria del Libro de Jerez de la Frontera…

No se trata de una Feria al uso. Instalada en los Claustros de Santo Domingo, responde a todo un movimiento de culturas convergentes: confluyen las hileras de los stands de librerías y editoriales, con el patio central habilitado para zona de disfrute infantil -con actuaciones de cuentacuentos- y las diferentes salas para presentaciones de libros. La afluencia de público se ha multiplicado por diez en esta última edición.

Acudir -de la mano de la familia- a los Claustros de Santo Domingo es una opción idónea para disfrutar la franja matutina. Libros los hay para todos los gustos: para todos los géneros: para todas las épocas. Con precios y ofertas al alcance de todos los bolsillos. Apostar por la cultura también es apostar por este tipo de eventos que no tiene desperdicio. Y sí mucho aprovechamiento. Para dar y regalar.

Toca turno, acto seguido, no para la sopa de letras sino para la sopa de tomate. Procuremos entonces no movernos de Jerez. La ocasión la pintan calva para almorzar castizamente en ‘La bodeguita de Jesús’. Siempre mirando la alta cocina y el ahorro presupuestario de nuestros bolsillos. Cerveza muy fría y variedad de tapas como para aturdirnos de entradilla. No sabremos qué elegir. Los guisos del día, de rechupete. Ambiente confortable, para la conversación serena entre familiares y amigos.

Tomar café, posteriormente, en la zona de Luz Shopping no es mal enfoque. Hay donde elegir. La oferta de café -al caramelo, por ejemplo- y tarta de Pomodoro no es nada desdeñable. Cunde. La atardecida en aquella zona nunca defrauda a los visitantes, a los clientes habituales. El confort también anida en el interior de cada cual. A veces no es necesario coger carretera -sin manta- para saborear la anhelada tranquilidad que, de la mañana a la noche, nos depara la jornada dominical.

Un domingo entre la sopa de letras y la sopa de tomate
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