Quema y ahoga a su hija de 4 años “por mandato divino"
La madre asegura que “los ángeles me han dicho que lo hiciera”
Existen casos que, de entrada, al conocerse el relato de los hechos, parecen inverosímiles. Por puramente desgarradores. Carly Ann Harris finalmente será internada en un hospital tras cometer uno de los crímenes más horribles – más indignantes- que se han conocido en Gales.

La mujer quemó y también ahogó a su hija Amelia de cuatro años. ¿Cuál fue la causa? ¿La terrible causa? Pensaba que así, “por mandato divino", salvaría a la humanidad de un terrible final. Absolutamente convencida de ello.
La sociedad de Gales aún está conmocionada por lo que hizo una madre con su hija de 4 años este pasado verano. Los hechos ocurrieron en julio, precisamente cuando Carly Ann Harris, de 38 años de edad, quemó a su hija Amelia y la ahogó en el baño.
El hecho sucedió mientras sufría una crisis en el transcurso del cual creyó que el sacrificio ayudaría a salvar al mundo. Una escena de máxima aflicción que acabó en tragedia.
La mente y sus impenetrables misterios. El jurado que deliberó sobre el caso, finalmente no la ha considerado culpable de asesinato.
En ningún caso la considera culpable ya que, tras el informe de los psiquiatras, han concluido que la mujer padece esquizofrenia paranoide y, por tanto, será internada en un hospital del sur de Gales.
La madre de Harris agradeció la sentencia que habían dado a su hija y aseguró encontrarse “devastada por todo lo que había sucedido”, ya que había perdido a su nieta y a su hija al mismo tiempo, “ella no es un monstruo”.
Pero el desequilibrio mental sí produciría monstruosidades. El asesinato de una hija pequeña puede ser el más cruel e inaceptable de todos.
Sería el hermano de Amelia quien llegó a encontrar el cadáver envuelto en una sábana sobre la mesa del jardín. Según relató la vecina de la familia, Megan Griffiths, vio a Harris de pie, aturdida, que no paraba de repetir: “Dios estará con ella”. Una frase del todo desconcertante.

Cuando la policía llegó al lugar de los hechos, les señaló que los ángeles le habían “dicho que lo hiciera, arrésteme”. Un desenlace que derrama lágrimas de pura impotencia entre quienes conocían y querían a la pequeña Amelia.
