Aunque los aranceles no afecten directamente a las criptomonedas, pueden alterar su ecosistema por los cambios que provocan en la economía global, el hipotético desarrollo de regulaciones que limiten su uso y circulación, e incluso por los aumentos de costes en la infraestructura de minería, cuando hablamos de componentes electrónicos cuya importación está gravada.
Además, las tensiones arancelarias provocan tendencias bajistas en los mercados financieros, lo que, en teoría, debería afectar a los activos considerados como más volátiles, favoreciendo en cambio a aquellos más estables que son vistos como refugio. Sin embargo, si se atiende a la evolución de bitcoin en los distintos hitos que ha tenido esta crisis de los aranceles resulta evidente que no se ha comportado de acuerdo a los prejuicios preexistentes.
Estabilidad frente a las caídas generalizadas al oficializarse los primeros aranceles
En abril la administración Trump imponía los aranceles más significativos, incluyendo a China y sus principales socios comerciales, los vecinos México y Canadá.
Las caídas de las bolsas mundiales fueron bastante apreciables, empezando por el propio Dow Jones que perdió más de 2.200 puntos en dos días, en lo que suponía el peor desempeño en los últimos cinco años.
En contraposición, la cotización de bitcoin se mantuvo estable, con una ligera recuperación que alcanzó casi el 1%, muy reveladora, por más que viniese de un periodo muy bajista que había desplomado su precio a suelos que parecían no tener mucha lógica, considerando además el impulso a todo su ecosistema que suponían medidas de la administración norteamericana como la creación de una reserva nacional de la criptomoneda.
Tampoco se podría afirmar que en esos albores de la crisis arancelaria bitcoin se comportó como un valor refugio, dado que hablamos de una subida muy moderada, y para saber lo que ocurre en el caso de activos refugio basta con observar cómo evolucionó la cotización del oro. Pero no deja de sorprender que en ese momento de aversión al riesgo la evolución de criptomoneda fuese estable e incluso levemente alcista, a despecho de su volatilidad habitual.
Aunque el paso de los días y el aumento de la incertidumbre penalizó a los activos más fluctuantes, de manera que bitcoin alcanzó un mínimo entorno a 75.000 dólares.
Repercusión de la suspensión arancelaria de 90 días
La administración Trump tenía proyectados nuevos aranceles globales, que incluso llegó a anunciar, pero pronto decretó una suspensión temporal de 90 días, de la que solo excluyó a China, en buena medida por el comportamiento negativo que estaban teniendo los mercados financieros, desde las bolsas hasta la cotización de criptomonedas.
La pausa, con la que se pretendía supuestamente dar tiempo a la fructificación de negociaciones con los socios comerciales, fue saludada por los mercados con subidas generalizadas, correspondidas en lo que respecta al precio del bitcoin con una estabilización por encima de los 80.000 dólares, en consonancia con lo que ocurría también con otros activos de tendencia más oscilante.
Primeros acuerdos comerciales disparan la cotización de criptomonedas
Ya a principios del mes de mayo, el anuncio de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y su socio preferente histórico, el Reino Unido, incluyó la reducción de aranceles sobre industrias clave como la de los automóviles, el acero y el aluminio británico, lo que fue saludado por los mercados con subidas generalizadas. Y en lo que concierne a bitcoin, se tradujo en un aumento espectacular de precio, que le llevó a superar por primera vez los 100.000 dólares desde febrero, un efecto del que también se beneficiaron otras criptomonedas como ethereum y solana.
Lecciones que nos deja el comportamiento de bitcoin en la crisis arancelaria
Aunque en los días siguiente la criptomoneda bajó de ese umbral de cotización, lo cierto es que su evolución durante toda la tempestad arancelaria, todavía no resuelta, revela una apreciable tendencia hacia cierta estabilidad, dentro de lo que se puede esperar de un activo considerado como volátil.
Además, el cambio en su percepción se aprecia en que cada vez atrae a más inversores de múltiples perfiles, no solo los que tradicionalmente han apostado por la criptomoneda. Hay datos que reflejan el interés en las criptomonedas, como que ya se alcanzase en 2024 un número de 2,5 millones de inversores en criptodivisas en España. Con un crecimiento del 50% en el número de tenedores con respecto al periodo precedente.
Con todo, antes de invertir en cualquier activo cabe valorar que nos movemos en escenarios muy cambiantes, con idas y vueltas casi diarias en los anuncios sobre aranceles, y que en cualquier caso ahora estaríamos en la fase de las expectativas sobre los resultados que arrojaría su endurecimiento o suavización, dentro de un marco general proteccionista que ya se da por asumido para los próximos años. Todavía no ha llegado la fase en la que los inversores reaccionan a las consecuencias directas de esas políticas arancelarias, lo que podría arrojar repercusiones muy variables en la cotización de las criptomonedas.
