viernes. 03.04.2026

Guardar los huevos en un lugar equivocado puede ser perjudicial para la salud

Colocar este alimento en las hueveras que tradicionalmente están en la puerta puede suponer un riesgo para la seguridad alimentaria

Guardar los huevos en un lugar equivocado puede ser perjudicial para la salud

Colocar este alimento en las hueveras que tradicionalmente están en la puerta puede suponer un riesgo para la seguridad alimentaria

Los huevos son un alimento con un excelente perfil nutricional. Pese a que estos ovoides han sido asociados tradicionalmente con un aumento del colesterol, en realidad se trata de un mito.

Distintos estudios han demostrado que la ingesta diaria de huevos no está relacionada con un aumento del riesgo cardiovascular. En España, según el último Informe de Consumo Alimentario, elaborado por el Ministerio de Agricultura, el ciudadano medio toma alrededor de 8,4 kilos de huevos al año.

Sin embargo, el consumo de este alimento rico en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos oleico, linoleico y omega 3, también puede tener algunos riesgos si no se tienen en cuenta medidas básicas de seguridad alimentaria.

Una de las más desconocidas y que no se cumple en la mayoría de los hogares es que los huevos no se guardan en la huevera que hay situada en la puerta del frigorífico.

Sin embargo, lo ideal es guardar los huevos en la parte media o superior del frigorífico, en su propio envase y no en la puerta. Entonces, ¿por qué siguen fabricándose frigoríficos con hueveras en la puerta?

Las razones por las que debemos evitar guardar estos alimentos en estos recipientes son dos. La primera de ellas tiene que ver con la condensación que se puede formar en la cáscara por el cambio frío-calor-frío. Como la cáscara es porosa, la contaminación que recojan esas gotículas de condensación podría entrar dentro de la cáscara.

El segundo motivo tiene que ver con la membrana que tiene el huevo en su interior y cómo se altera con los cambios de temperatura, dilatándose y contrayéndose. El cambio (de nuevo) de frío en el súper (membrana contraída), calor en el transporte (membrana dilatada, entrando en contacto con la cáscara porosa con las gotículas de condensación) podría suponer un riesgo de contaminación por diversos patógenos. El más habitual suele ser la salmonella, que puede provocar desde náuseas o vómitos hasta diarrea, fiebre y sangre en las heces.

La cosa no queda aquí. Las hueveras también suponen un riesgo porque utilizamos el mismo envase una y otra vez sin lavar y sin saber sin saber si allí ha podido estar un huevo en mal estado, produciéndose una contaminación cruzada. Si ponemos un huevo contaminado, lo quitamos, y (sin lavar) ponemos otro que no esté contaminado, podremos transferir por contaminación cruzada bacterias de uno a otro

Guardar los huevos en un lugar equivocado puede ser perjudicial para la salud