¿Por qué los penes tienen forma de champiñón?
La ciencia ofrece la respuesta a este curioso interrogante
Para hablar de penes, en términos noticiables, no siempre han de tratarse conceptos de largura, de anchura o de otras dimensiones siempre vinculadas al tamaño. Al manido tamaño, que importa o no importa, según versiones y según opiniones. A este respecto ya existen publicados sesudos ensayos de mayor o menor fuste. E incluso alguna sugerente obra literaria firmada -que no filmada- por el recordado Camilo José Cela.

Hoy abordamos otra duda que suele gravitar en el interrogante de muchos. Y muchas. ¿A qué ton, por qué razón, el pene tiene forma de champiñón en la zona del glande? La ciencia lo ha estudiado. Y parece -¡curioso dato!- que tiene que ver con la biología y la competencia que existía de antiguo con otros “machos” que querían procrear con una mujer.
¿Hasta qué fecha hemos de remontarnos? Digamos que hasta 2003. Concretamente entonces se realizó un estudio por la Universidad Estatal de Nueva York. Un grupo de científicos descubrieron que cuanta más forma de champiñón tiene un pene, muchísimo mejor. ¿Cómo probaron esta teoría? Sirviéndose de un pene de látex, una vagina artificial y “una mezcla de maíz con almidón” que pudiera asemejar la consistencia que de hecho tiene el semen…
El propósito dio resultado enseguida. Al hacer distintas pruebas con diferentes formas de glandes, todo con la meticulosidad debida, comprobaron que aquellos que eran más marcados, podían llegar a extraer hasta el 90% de la mezcla preparada anteriormente. Por el contrario, cuando entre el glande y el tronco del pene no existía una diferencia de forma -es decir: el surco balano-prepucial no estaba tan marcado-, la cantidad de mezcla que se lograba extraer con un empuje era de un 35%.
No podemos dejar atrás, también, el factor limpieza. Léase que importa igualmente esta forma para limpiar los restos de semen que pudiera haber dentro de la vagina de la mujer con la que el hombre fuera a copular. El auténtico líder del estudio, el profesor Gordon Gallup, a su vez se refirió entonces a que el empuje en el coito también era un punto importante de análisis.
