sábado. 04.04.2026

Un niño adoptado por una familia pobre les regala una mansión 25 años después

El ahora exitoso empresario ha querido devolver el gesto de amor que recibió de pequeño

Un niño adoptado por una familia pobre les regala una mansión 25 años después

El ahora exitoso empresario ha querido devolver el gesto de amor que recibió de pequeño

Toda acción realizada con buena voluntad siempre recoge sus frutos. A largo o medio plazo. Pero los frutos llegarán. Tanto das, tanto recibirás antes o después.

Un joven que fue adoptado por una familia pobre cuando era pequeño ha querido agradecerles lo que hicieron por él. Agradecerlo porque jamás lo ha olvidado. ¿Y cómo lo ha hecho? Pues regalándoles una enorme mansión 25 años más tarde.

Jayvee Lazaro Badile II, convertido ahora en un exitoso empresario, fue acogido por una familia que vivía en el umbral de la pobreza en Bucaue, Bucalán, Filipinas.

Vivía en la más absoluta pobreza. Vivía constreñido por acuciantes estrecheces económicas.

"Se inundaba la casa a menudo y, como no podíamos pagar, nos cortaban la luz, no había suministro de agua y el baño no funcionaba", explica el joven.

Cabe añadir que además de vivir con sus padres adoptivos, compartía espacio con sus dos hermanastros y cinco familiares más, lo que sin embargo “nunca fue un impedimento para vivir rodeados de amor”.

El amor jamás faltó. El cariño jamás escaseó. El calor de hogar triunfaba a diario.

Tras criarse en este ambiente, el empresario filipino decidió que no podía permitir que su familia siguiese viviendo ahí, por lo que les ha comprado una casa de tres pisos, siete habitaciones y capacidad para 28 personas.

Toda buena acción, en efecto, es recompensada.

Un niño adoptado por una familia pobre les regala una mansión 25 años después