sábado 22/1/22

Ya no eres gorda, ahora estás empoderada

Cómo las redes sociales pueden contribuir a que ames tu cuerpo, sea cual sea tu condición física

Seamos francos. Probablemente, en más de una ocasión, te hayas compadecido de una persona con sobrepeso. Más allá de preocuparte por su estado de salud, ha podido despertarte desconcierto el pensar lo duro que debe ser para ella sentirse bien consigo misma.

No te preocupes. No eres un villano. Simplemente te han hecho creer que lo que se sale de la norma es raro, atípico, y hasta una especie en extinción. Que no forma parte del mismo equipo que tú, donde te sientes bien acogido por la mayoría.

Quizá no hayas pensado en la posibilidad de que esa persona tenga completamente cubierta la estima hacia sí misma porque hay algo que desconocías: el movimiento Body Positive.

Body Positive: ¿Una cuestión de género?

Comencemos por un poco de historia para familiarizarnos con el término. En nuestra sociedad occidental, se ha pasado de un abandono y despreocupación por el cuerpo a un culto hacia este, convirtiéndolo en un objeto de consumo.

Indagando en este “objeto de culto”, encontramos, gracias a la investigación de Noemí Bienes titulada CURVY-LINEAS: Una aproximación al canon corporal curvy en la red (2017), que ha sido especialmente el género femenino el que se ha expuesto a ideales inventados para la contemplación del hombre.

Además, según la reseña de Rogelio Jiménez sobre la obra Historia de la belleza. El cuerpo y el arte de embellecer desde el Renacimiento hasta nuestros días (Vigarello, 2005), durante la Modernidad, la belleza se asociaba a la mujer, mientras que la fuerza era la característica que definía a los hombres. Esto no significaba que la belleza en los hombres fuera una cuestión ignorada, sino que tuvieran una posición dominante para “impresionar antes que seducir”.

Por su parte, Aroa Nebot Muñoz y, en correspondencia a su trabajo de investigación llamado Instagram y el canon de belleza actual: modelos “plus-size” (2017), hace referencia al foco de procedencia de este movimiento. Según ella, “la imagen de un cuerpo delgado y cuidado continúa siendo la mayoría de imágenes que se muestran en publicidad y medios”, lo que conlleva a generar una insatisfacción “principalmente en mujeres”.

Tanto es así que, Adriana Chavez, en un artículo para El Comercio (2018), define el Body Positive como un movimiento que nace en 2007 “en respuesta al body shamming”, una tendencia que desprestigia el físico de las mujeres que no encajan en los cánones de belleza tradicionales. En efecto, como podemos comprobar, se refiere a su surgimiento como contraposición a una tendencia anterior que atacaba directamente a los cuerpos femeninos.

Siguiendo esta línea, otro artículo publicado por Genial.guru ―sitio web dedicado a la creación y creatividad― que pretende mostrar “qué es el movimiento body positive del siglo XXI y por qué causa tantas disputas”, afirma que se trata de una corriente feminista, pero que su motivación se resume a “luchar contra los estándares de belleza impuestos por la sociedad para librar a las personas de los complejos”. Es decir, extraeríamos de esta concepción del movimiento que, sus premisas, a pesar de partir de la mujer, son capaces de influir y de hecho deben hacerlo sobre todas las personas.

Volviendo al estudio de Nebot Muñoz y, en mención a Cabrera (2010), el punto de inflexión que hace despertar los brotes del Body Positive reside en que las mujeres no se sienten representadas en las imágenes que proyectan los medios de comunicación, por lo que esto genera, consecuentemente, la insatisfacción de la que hablábamos anteriormente. De esta forma y, a raíz de dicho descontento, nace la corriente curvy para tratar de “eliminar estos ideales de belleza y abrir una conversación sobre la aceptación de todos los tipos de cuerpos posibles”.

Como bien añade la investigación, el movimiento, “pese a tener un origen diverso y unos objetivos disipados”, concentra la mayoría de su acción “en Internet, en páginas web dedicadas en exclusiva a construir comunidades y ofrecer ayuda a aquellas personas que han sufrido las consecuencias de un canon de belleza único e irreal.”

Se demuestra, por tanto, que las redes sociales han sido un impulso vital para crear un espacio de hermandad entre las figuras influyentes y aquellas personas que desean encontrar un espacio que les acoja, como poco, en el mundo online.

Con respecto a estas figuras influyentes, Nebot Muñoz destaca a Lady Gaga, quien en 2012 dedicó un apartado de su página web a explicar su experiencia con los trastornos alimenticios “bajo el nombre Body Revolution”, de forma que consiguió dotar de notoriedad al movimiento y llevarlo a “conversaciones con audiencias más amplias, hasta llegar a las redes sociales.”

 No olvidemos a los hombres

Es cierto. No podemos negar que el inicio de esta emancipación se ha producido, principalmente, entre mujeres. Pero si algo han permitido precisamente las redes sociales, es que la influencia de las premisas que abogan por el respeto hacia cada tipo de cuerpo sean capaces de influir, por supuesto, al género masculino.

En efecto, existen figuras masculinas que se están ganando un hueco en las redes y que abogan por el reconocimiento #EveryBodyIsBeautiful. Un ejemplo es Troy Solomon, quien cuenta con más de 50.000 seguidores en la plataforma Instagram y que valora la era digitalizada y a tiempo real en la que nos encontramos: “Estamos en una sociedad donde aprendemos mucho más de manera visual que antes”, por lo que “algo como Instagram debe tener como imperativo hacer algo para el progreso del movimiento”.

Atendiendo a la opinión de algunas mujeres activistas de la corriente curvy, “es una pena que la figura de los hombres sea menos visible, porque aquellos que hablan del tema son muy criticados”, como afirma Sara Zamorano. En consonancia con sus palabras, Carmen Artiles, creadora de un blog dedicado a visibilizar los complejos, asegura que “vivimos en una sociedad donde, si el hombre es coqueto, deja de ser varonil, algo que es totalmente incierto. Hay modelos curvy muy conocidos, como es el caso de Miguel Perdomo”.

Por su parte, Clara de la Rubia, activista en redes sociales y modelo plus-size, resulta un poco más crítica con respecto a su opinión de por qué los hombres cuentan con menos aparición mediática en esta lucha: “se les invisibiliza más porque el canon de belleza impuesto por el heteropatriarcado siempre va a afectar más a las mujeres que a los hombres. Estos tienen más aceptado por la sociedad estar gordos y que no esté mal visto, mientras que con las mujeres no ocurre lo mismo”.

Las redes sociales: el canal perfecto

Solo introduciendo el movimiento curvy a nuestro conocimiento, podemos comprobar cómo las redes sociales forman parte necesaria del discurso, al ser una condición intrínseca del mismo.

Estas últimas, muy temidas por muchos dada su intromisión en nuestra vida cotidiana, también han supuesto un soplo de aire fresco para otros. Si bien es cierto que debemos tener en cuenta factores como el nivel de importancia hacia el físico que establece una persona o estar más o menos receptivo ante una sociedad digitalizada, la realidad golpea más fuerte que todo esto. Hace tiempo que las redes llegaron para quedarse.

Como bien destaca Tatiana Grapsas en un artículo para el blog de Marketing Digital Rock Content titulado Historia de las redes sociales: conoce de dónde surgieron y su evolución (2017), es en el inicio del milenio cuando surgen las redes “orientadas a la interacción entre los miembros”.

Resulta especialmente relevante destacar este carácter social y participativo de las mismas, puesto que nos concierne en cuanto a que han facilitado un espacio donde muchos usuarios seguidores del movimiento curvy encuentran refugio y reciprocidad.

Los datos sobre el alcance de las redes son devastadores. Según el Estudio de Redes Sociales 2018 realizado por la agencia de digital commerce marketing Elogia e IAB Spain, existen más de 25,5 millones de usuarios en nuestro país.

Más concretamente, gracias al estudio se extraen otras afirmaciones interesantes como las siguientes:

  • WhatsApp es la red social más usada y preferida por los usuarios que comprenden el mayor rango de edades, además de ser la mejor valorada.
  • Por su parte, Facebook se encuentra en segundo lugar de preferencia, mientras que Instagram mantiene un tercer puesto privilegiado, al abarcar un público eminentemente joven.
  • El tiempo medio de uso de las redes sociales por parte de la población española es de 58 minutos al día. Sin embargo, las mujeres y los usuarios más jóvenes (entre 16 y 30 años) son los que dedican más tiempo a navegar por la red, alcanzando los 70 minutos diarios.

No obstante, es importante destacar la plataforma Instagram, dado el tema que nos concierne. ¿Por qué? Por su atractivo visual y su posicionamiento entre el público como características fundamentales para ser un canal perfecto en la difusión del movimiento.

De este modo, según un estudio realizado por la empresa de investigación de mercados inglesa Global Index Web y divulgado por la empresa de Marketing Digital Mediaclick:

  • Instagram es la red social líder en cuanto a público joven, superando a Tumblr al sumar el 37% de sus usuarios comprendidos entre los 16 y 24 años y el 34% entre los 25 y los 34. De esta forma, alcanza el  71% de consumidores encasillados entre los 16 y 34 años.

Los tiempos han cambiado. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor: cómo las mujeres salen a las calles para reivindicar el feminismo, cómo las injusticias se denuncian cada vez más en la red, o cómo mediante una firma online, puedes contribuir a salvar el Amazonas.

Dejemos de temer a las redes sociales para pasar a volcar esa zozobra en ímpetu por lograr grandes cosas. La era digital ha permitido algo que, hace tan solo unos años, era impensable: poner en contacto a personas de todo el mundo con objetivos comunes, creando proyectos, movimientos y comunidades.

El poder de influencia del Body Positive es solo un reflejo de lo que son capaces de lograr las gran temidas. ¿Podrían haber imaginado nuestros abuelos que una red que conecta a personas sería capaz de cambiarnos la vida?

Ya no eres gorda, ahora estás empoderada