viernes. 19.04.2024
Salinas romanas de Iptuci en Prado del Rey
Salinas romanas de Iptuci en Prado del Rey

La provincia de Cádiz cuenta con innumerables encantos que atraen al visitante en cualquier época del año. En este contexto, las salinas se convierten precisamente en un elemento diferenciador que posibilita captar a otro tipo de turista.

Marismas, salinas, playas, planicies fangosas y pinares conforman el paisaje del parque natural de la Bahía de Cádiz. En definitiva se trata de espacios naturales que son a la vez origen y consecuencia de la acción de la mano del hombre, y que han dado lugar a uno de los humedales costeros más importantes de Europa.  

Salina de Carboneros
Salina de Carboneros

Y desde aquí te proponemos viaje imaginario que puedes realizar a la provincia de Cádiz comenzando la jornada temprano. Vamos a observar aves en uno de los parajes naturales más importantes del parque natural Bahía de Cádiz: las salinas de Carboneros, en Chiclana de la Frontera. Haremos un sendero señalizado, de dificultad baja, circular y con unos 5 km de recorrido. Primero, atravesaremos una pequeña zona de pinos piñoneros. El sendero propiamente dicho empieza tras cruzar el caño de Carboneros.

Salina abandonada y sus esteros

Caminamos por una salina abandonada y sus esteros (grandes depósitos de agua de mar). A simple vista, podrás ver diversas especies de aves, como avocetas, cigüeñelas, chorlitejos patinegro, martín pescador y una de las poblaciones más numerosas de flamencos de la Bahía de Cádiz. Si optas por el recorrido más corto, en cosa de dos horas y media habrás vuelto al principio, antes de que apriete el calor del mediodía.

Es hora de reponer fuerzas antes de la siguiente parada. Recomendamos un tentempié en la Tetería Medina de Tetuán, un pintoresco local decorado al estilo marroquí en el que podremos deleitarnos con lo mejor de la repostería artesanal y cocina árabe. 

La Tetería Medina de Tetuán
La Tetería Medina de Tetuán

A continuación, nos dirigiremos a las salinas Santa María de Jesús. Podemos llegar en coche hasta la puerta, a través de un camino de tierra por uno de los márgenes del río Iro. En unos  minutos, a mano derecha, llegaremos a nuestro destino. Esta antigua salina recuperada es hoy el Centro de Recursos Ambientales (CRA) Salinas de Chiclana. Dispone de una  amplísima oferta de posibilidades para toda la familia: desde un museo hasta un mirador, pasando por una tienda en la que puedes adquirir las sales recolectadas en la propia salina de forma artesanal y despesques.

Salinas de Iptuci en Prado del Rey

Segundo viaje imaginario, en este aso a la salina de Iptuci en Prado del Rey. Estas salinas están situadas en pleno Parque Natural de los Alcornocales, en el municipio gaditano de Prado del Rey. Las Salinas Romanas de Iptuci datan de la edad de bronce y actualmente son las últimas salinas de interior que se mantienen en funcionamiento en la provincia de Cádiz.

Las salinas Iptuci están situadas en pleno parque de Los Alcornocales
Las salinas Iptuci están situadas en pleno parque de Los Alcornocales

La existencia de manantiales de agua constante durante todo el año, de elevada salinidad, dio lugar a la explotación fenicia hace 3.000 años. Los manantiales tuvieron su máximo esplendor en la época romana, coincidiendo con la implantación en el siglo II de la ciudad de Iptuci, en el monte Cabezo Hortales. Desde entonces, nada ha variado respecto a la forma de extraer la sal (cloruro sódico, cuya fórmula química es NaCI) y es esto lo que describiremos a continuación.

Todo comienza con la conducción de las aguas del manantial hacia unas balsas para su almacén que, en estas salinas, están practicadas sobre la misma arcilla del terreno. Estas son conocidas como calentadores, y tienen una triple función; por un lado permiten almacenar la salmuera, por otro lado el agua aquí aumenta su temperatura, y finalmente precipitan sales no deseadas, como los sulfatos de hierro (aguas ferruginosas) y calcio, yesos en general, cuyos cristales pueden observarse en algunos puntos.

Conducciones de agua

Desde Junio, el agua se pasa de los calentadores hacia otras balsas denominadas cristalizadores, construidas aquí en mampostería con piedras de calcarenita en su mayor parte, y de poca profundidad. Es en estos elementos donde tiene lugar la precipitación de la sal.  Esto se produce mediante el mecanismo de concentración por evaporación del agua, sobrepasándose el umbral de solubilidad y precipitándola en forma de cristales. 

Un espectáculo de sal en plena sierra gaditana
Un espectáculo de sal en plena sierra gaditana

Las conducciones de agua entre los diferentes elementos de la salina se llevan a cabo mediante un canal practicado en el terreno. A través de pequeñas compuertas de madera se regula el flujo entre las balsas. El agua siempre se está moviendo aquí por gravedad, desde la zona más alta de la salina (zona del manantial) hasta la zona más baja, la próxima al arroyo Salado. Existe un acueducto, posiblemente de origen romano, que salva un arroyo estacional y que ha sido reconstruido conservando los elementos originales.

La sal se acumula en los pasillos salineros donde se produce el secado final, confiriendo a la salina un aspecto muy singular durante el verano. De ahí, bien se almacena tal cual o en sacos para su distribución y posterior venta. En estas salinas se cogen, y de manera artesanal siempre, más de 300 t. anuales de sal. Uno de los productos más destacados es la flor de sal, que precipita hacia el ocaso en la superficie del agua, siendo este el momento propicio para su recolección.

Viajar por las salinas: Ese grandioso recurso turístico de la provincia de Cádiz