El Sevilla Fútbol Club tiene en Odysseas Vlachodimos la figura más determinante del equipo de Matías Almeyda. La llegada del guardameta al club hispalense el pasado mes de agosto, cedido por el Newcastle, es sin duda, la gran operación del verano de Antonio Cordón. A sus 31 años, el griego ha encontrado la estabilidad que no había conseguido en la Premier League y gracias a sus trascendentales paradas se ha ganado por derecho propio el cariño de una afición necesitada de baluartes. Un 'santo' a la altura de lo que fuesen Andrés Palop o Yassine Bono que mantiene el sostén competitivo de un equipo que ante el Girona volvió a erigirse como el gran protagonista del encuentro.
Corría el último minuto del descuento cuando Suazo cometió un evitable penalti sobre Iván Martín. Del gol de Kike Salas que daba el empate a tener que encomendarse a la épica para rascar un punto en solo cuestión de segundos. Pero algo en el Pizjuán hacía presagiar que Vlachodimos lo iba a hacer. Ante Stuani, uno de los grandes especialistas de la competición y que saltó al campo precisamente para patear el penalti, el griego se hizo inmenso y desató la locura en Nervión con una parada que bien vale un punto que, de no haberse conseguido, hubiese supuesto una nueva tragedia futbolística de los de Almeyda.
"Tenía muchas ganas de pararlo. Hablé con mi esposa sobre esto la semana pasada y con Arturo, el entrenador de porteros, y decidimos que me tiraría para la izquierda. Así que entre May y Arturo han parado este penalti", comentaba el meta al término de un partido en el que fue trascendental más allá del penalti con varias paradas a Lemar, Bryan Gil o Fran Beltrán que le auparon como el mejor futbolista del partido.
Vlachodimos, objetivo obligatorio de Cordón para el mercado de verano
No es secreto de nadie que Vlachodimos es el gran salvador de un Sevilla que necesita más que nunca la figura de un portero de su enjundia. No hay que olvidar que los de Almeyda son el equipo más goleado del campeonato, pero no será por un Odysseas que obra milagros semana sí y semana también. Esta trascendencia del meta griego se traduce en necesidad para la dirección deportiva hispalense que, evidentemente, debe empezar a trabajar desde ya que el meta pueda continuar, al menos, una temporada más en Nervión.
Vlachodimos llegó el pasado mes de agosto cedido al Sevilla por el Newcastle sin opción de compra. Cierto es que tiene contrato hasta 2028 con las 'Urracas' y que estos meses en la capital hispalense le están sirviendo para que pueda revalorizar su precio de mercado, actualmente de 4 millones de euros, una cifra que podría hacer asequible, pero no lo es del todo para las mercadas arcas de la planta noble del Sánchez-Pijzuán.
En este sentido, la principal baza de los hispalenses para poder disfrutar de las milagrosas paradas del portero griego una temporada más reside en la voluntad del futbolista. Es feliz en Sevilla y considera haber encontrado la regularidad que perdió en su llegada a la Premier League, primero en Nottingham, donde apenas disputó 7 partidos, y luego en Newcastle, con el que solo disputó un partido la pasada temporada.
El precio de Vlachodimos, al alza tras su rendimiento en el Sevilla FC
Desde el Sevilla FC intentaran por todos los medios abordar su fichaje, o al menos una cesión, en el próximo mercado de verano. Una operación que es casi obligatoria por el rendimiento que está ofreciendo el griego y que sería tirando a la baja, pues desde Inglaterra no tienen intención de que vuelva a St Jame's Park, entraría en el último año de contrato en 2027 y quieren recuperar parte de la inversión de 24 millones de euros que desembolsó hace tan solo dos temporadas. El escollo de su precio, barato por como se mueve el mercado, es quizá el más complicado, pues es obvio que al meta le están saliendo novias tras estos grandes meses en Nervión.
Aquí la postura del jugador, contento por como se están desarrollando las cosas personalmente en Sevilla, es clave para que Cordón pueda llevar a cabo la primer operación obligatoria del próximo verano. Eso sí, no deja de ser un sueño para el que deberán de darse diferentes supuestos en los que el Sevilla no tiene demasiado que hacer. El jugador debería forzar y que los ingleses den su brazo a torcer para aceptar la oferta hispalense, que viendo su economía, no podría ser muy alta. Un sueño imposible que no deja de ser un obligatorio para la dirección deportiva.
