Cuando muestro mi perplejidad o mi desazón ante actitudes y conductas habituales de la gente, se contesta con la frase : estos son otros tiempos, que al parecer todo lo justifica. Todos los tiempos fueron “otros” respecto a los anteriores y a los siguientes.
Jorge Manrique dejó escrito en el siglo XV que “a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero desde hace bastante tiempo lo que se trata de inculcar es que cualquier tiempo pasado fue peor, todo oscuridad, represión, tristeza y hambre hasta que con la Transición y la democracia en España vuelve a amanecer. Viví pocos de aquellos tiempos, y no creo que todo lo pasado fuera malo y que todo lo presente sea bueno... ¡Ni mucho menos! La bondad de nuestro presente no parece nada sólida, y es que el Estado del bienestar se nos está cayendo a pedazos.
Pienso que nuestro futuro será muy distinto de nuestro presente. Recuerdo un trozo de letra de canción en la película “La Verbena de la Paloma”, que tanto gustaba a mi madre, y que decía así: “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, y sí, todos nos alegramos de los adelantos de la ciencias y la técnica, pero, y siempre hay un pero, los electrodomésticos, los medios de transporte, los ordenadores y los mil y un cacharros electrónicos que utilizamos no nos hacen mejores personas.
Los tiempos serán mejores si cada uno de nosotros somos capaces de desplegar al máximo nuestros talentos, nuestras capacidades, pero ello requiere esfuerzo, educación de la voluntad, dominio de sí mismo, y búsqueda constante de todo lo que sea bello, bueno y verdadero.
No me parece que estos últimos tiempos se caractericen por haber impulsado a las nuevas generaciones hacia la responsabilidad, la excelencia, el esfuerzo sostenido... Por el contrario, los valores que se han inculcado, y que no son tales, son esos que buscan disfrutar de todo con el mínimo esfuerzo, el consumismo, que nos dice que necesitas de todo para ser algo.
