sábado. 04.04.2026

“La velocidad del otoño” devuelve a Lola Herrera al Teatro Villamarta

La prestigiosa actriz comparte escena este viernes con Juanjo Artero en el coliseo jerezano

“La velocidad del otoño” devuelve a Lola Herrera al Teatro Villamarta

La prestigiosa actriz comparte escena este viernes con Juanjo Artero en el coliseo jerezano

No por frecuente deja de constituir todo un lujo la presencia de Lola Herrera encima de las tablas del coliseo jerezano. Quienes aman el teatro -sin presuntuosidades- no pueden desprenderse del calor y del candor de esta señora (tan fecunda) del escenario. Su magisterio se torna sublimidad del arte dramático. Cualquiera que sea el registro que encarne. Aludimos, muy singularmente, a la dignidad de la profesionalidad (artística). El bagaje y el recuento de su meritorio suman un aval sin parangón. El prestigiado nombre de Lola Herrera en la cartelera es sinónimo de apuesta doble contra sencillo, olor a canela en rama y certeza de caballo ganador. Algo así como la segura vibración de la exquisitez innata según el disfrute de la quinta pared.

Este viernes de nuevo la adoraremos en Villamarta. Con un virtuosismo de dueto a carta cabal. “La velocidad del otoño”, el título de la obra, enseguida nos retrotrae a mandamiento del tempus fugit. O de la insoportable -aunque a veces sostenible- levedad del ser. Versión de Bernabé Rico sobre la autoría de Eric Coble. Magüi Mira en la dirección. Y Juanjo Artero -el celebérrimo Javi de “Verano Azul”, ya consolidado ulteriormente con papeles maduros de primer orden- como compañero de reparto.

¿La sinopsis? Alejandra es una artista de setenta y nueve años de edad -botas puestas- que se enfrenta ácidamente a su familia por el lugar donde a priori quemará el resto de su vida. No le sobra arrestos para vivir. Ni simpatía para afrontar -jamás retóricamente- la edad que gasta en suertes. En la puerta de su casa ha construido una barricada con suficientes cócteles molotov para derribar el bloque entero. Tal que así las edifica su potente ingenio. Su familia guarda un as debajo de la manga: el hijo pequeño, Cris, regresa después de veinte años de ausencia. Y se cuela -no de rondón- por la ventana del segundo piso donde vive Alejandra. Hará todo lo posible y parte de lo imposible por ejercer de eficiente mediador de la familia. Este viernes día 17, a las 20.30 horas, en el Teatro Villamarta.

“La velocidad del otoño” devuelve a Lola Herrera al Teatro Villamarta