lunes. 30.03.2026

Condenan a cinco jóvenes que violan a una mujer de 50 y lo comparten por WhatsApp

"Nos tiramos a una abuelita, nos volvimos locos"

Condenan a cinco jóvenes que violan a una mujer de 50 y lo comparten por WhatsApp

"Nos tiramos a una abuelita, nos volvimos locos"

Hacer turismo con tranquilidad a veces reporta pesadillas inesperadas. Por ejemplo la que sufrió una turista británica de 50 años. Sí, fue violada por parte de cinco empleados de un hotel de la Costa Amalfitana. El suceso pone la piel de gallina. Es ahora cuando, tres años después, un tribunal de Torre Annunziata (Nápoles) ha condenado a penas entre 4 y 8 años de cárcel a los cinco acusados por la violencia sexual de grupo.

Los hechos ocurrieron en octubre 2016, contra la turista inglesa que, tras la muerte del marido, viajó con su hija de 26 años al hotel Alimuri de Meta de Sorrento, municipio de 8.000 habitantes en la provincia de Nápoles. Un hecho insólito, por lo desagradable. Hablamos de una historia terrible. Con demasiada agresividad. Y es que mientras la turista británica drogada y violada por el grupo regresaba conmocionada y desesperada al Reino Unido, a su condado de Kent, sus verdugos se reían, se mofaban y bromeaban en las redes sociales sobre la violencia sexual.

Con una falta de estilo fuera de toda duda. Los mensajes fueron recuperados por la policía en los teléfonos móviles secuestrados a tres de los violadores, nacidos en 1995. El grupo acabó en la cárcel con la acusación de violencia sexual de grupo. Fue un calvario para la mujer agredida. Un mal sueño del que no puede despertar.

En la reconstrucción de 24 páginas realizada por los investigadores, la violación se realizó en dos etapas. En dos etapas bien diferenciadas. La primera tuvo lugar en la piscina cubierta del hotel: Dos camareros, Antonino Miniero, de 34 años, y Fabio De Virgilio (25) drogaron a la turista, echándole en una bebida alcohólica la llamada «droga del estupro». También la hija padeció los mismos efectos y se marchó a su habitación al sentirse mal. Por tanto la hija corrió mejor suerte.

El horror fue continuo. Los camareros, después de abusar de la madre, la llevaron a una habitación-dormitorio para los trabajadores del hotel. Allí participaron en la violación otros dos empleados, mientras algunos se dedicaban a fotografiar y filmar la escena. Deleznable.

Posteriormente en un chat escribieron: «Nos tiramos a una abuelita; nos volvimos locos», «somos buenos a nada, capaces de todo».

La sentencia es clara: recoge los análisis de ADN y drogas, que revelan que tanto la madre como la hija habían consumido bastante alcohol y estupefacientes en la jornada de la violación. La versión de la víctima ha resultado creíble para el tribunal. La lectura de la condena en el Tribunal de Torre Annunziata fue acompañada por momentos de altísima tensión, con gritos de rabia y desesperación por parte de los condenados y de sus familiares. Una historia fea. Muy fea.

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