En la Plaza del Progreso del centro de Jerez de la Frontera ha abierto recientemente un local que había de tener "un enfoque moderno pero a su vez con tradición", en palabras de Álvaro Ruiz. Él, junto con Patricio, más conocido por su nombre artístico, Pity, han montado el estudio Guajira Tattoo, con el cual buscan enfocarse "en lo que fueron los principios del tatuaje pero para la actualidad, para la gente de hoy en día".
"El mundo del tatuaje avanza, como todo en esta vida. No se puede hacer siempre a la manera tradicional", explica Álvaro, que se detiene en cuán acostumbrados está la gente en ver "el típico tatuaje de siempre por la calle". "Una golondrina, una cabeza de león o de tigre...", enlista, antes de explicar qué ofrecen desde Guajira Tattoo: "Nosotros preferimos los cambios, las cosas más originales, diferentes. Teniendo en cuenta el pasado de tatuaje pero refrescándolo con algo actual".
Para ello se centra en el arte per se, utilizando de ejemplo el cambio de la pintura hacia la abstracción a principios del siglo XX. Y lo emparenta con las variantes que vivió el tatuaje original a manos de los marines americanos, que le dieron "una vuelta a las formas geométricas y crearon figuras". Y ese matiz diferencial es el que se han llevado a su local en Jerez.
"En el tatuaje hay muchos estilos y formas de hacerlo. Si tú me pides un nombre, yo te hago un nombre. Pero si alguien viene con una idea, yo voy a intentar que ese tattoo sea único y que mi diseño sea una conexión con el cliente porque tanto a él como a mí nos representa", asegura Álvaro, que, sin dejar de lado, explican qué buscan tanto él como Pity con su arte.
"Nosotros aseguramos un tatuaje para toda la vida, sin cambios. Hay otros estilos, como el realismo o la línea fina, que, aunque los hagamos, como el blanco y negro, no estamos tan centrados en ellos, porque a la larga no ayudan a la piel", explica. "En cambio", añade, "nuestro estilo aporta firmeza, algo sólido".
Y algo más. "Es supercolorido. A nosotros nos mueve el color, darle vida al tatuaje, a nuestras creaciones", continúa, así como cita que ese enfoque proviene de los viajes que han hecho para aprender en otros estudios o de otros artistas del tatuaje que admiran. "Valencia, Barcelona, Gijón, Sevilla...", recita, amén de que en su estudio ya han sido ellos mismos quienes han invitado a otros tatuadores a ejercer su oficio, uno en el que ellos mismos están cerca de cumplir una década.
Guajira Tattoo, un nombre musical
Curiosamente, eso sí, no daban con el nombre para su proyecto. "Nos costó muchísimo trabajo encontrar el nombre. Le dimos muchas vueltas y no encontrábamos nada", rememora Álvaro, "pero acabamos fijándonos en la música: a él le gusta el flamenco y a mí las cumbias latinoamericanas y la guajira es un palo flamenco con mucha conexión con América Latina". Entre eso y que les transmitía "buena energía", lo tenían todo. "Cada día nos gusta más", concluye.
