Una agresión en toda regla, una paliza que estuvo a punto de acabar con la vida de una persona en Málaga. En concreto lo dejó en estado de coma. Sin embargo, ahora la justicia ha decidido rebajarle la condena en una nueva resolución.
De esta manera, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rebajado de tres a dos años y medio de prisión la pena impuesta a un hombre por agredir en el transcurso de una pelea a un compañero de trabajo que quedó en coma. El hecho de confesar le ha servido de atenuante.
En este sentido, se considera en parte el recurso presentado contra la sentencia de la Audiencia de Málaga y rebaja también la indemnización acordada para los familiares de la víctima, fijándola en concreto en 500.000 euros por la secuela resultante y 18.000 euros por cada año que siga igual.
En coma tras recibir una paliza de un compañero de trabajo en Málaga
En concreto, hace cuatro años, tras terminar su jornada laboral en un restaurante, la víctima se ofreció a llevar en su vehículo al acusado y a dos trabajadores más y en un momento dado, "debido a una serie de comentarios y bromas" entre el acusado y el perjudicado comenzaron una serie de reproches.
Todo fue en aumento tras dejar a los otros dos compañeros de trabajo en las cercanías de sus respectivos domicilios y quedarse a solas, "hasta el extremo de que fuera del vehículo se enzarzaron en una riña en la que ambos se golpearon mutuamente", si bien la víctima se llevó la peor parte.
Ha quedado probado que el procesado golpeó en el rostro al otro "con especial intensidad", lo que le causó varias lesiones; pero, además, en el curso de la reyerta, perdió el equilibrio cayendo al suelo golpeándose la cabeza contra alguna superficie dura, por lo que sufrió traumatismo craneoencefálico con pérdida de conocimiento y fractura de bóveda craneal, según reza en el parte de lesiones.
Tratamiento médico
Es por tanto que las lesiones sufridas por este precisaron tratamiento médico consistente en varias intervenciones quirúrgicas y programas de rehabilitación específicos, por lo que tuvo que ser ingresado en el Hospital Regional de Málaga, "encontrándose en estado de coma tras el traumatismo craneoencefálico severo".
El acusado fue condenado por un delito de lesiones dolosas en concurso ideal con otro de lesiones por imprudencia grave y se le impuso la pena de tres años de prisión y el pago de una indemnización a la familia por las lesiones y por el estado vegetativo de la víctima.
Se rechaza algunos argumentos de la defensa del procesado, como que este actuó en legítima defensa porque "no consta que se hubiera producido agresión ilegítima" proveniente del otro; pero se estima la atenuante de confesión a la hora de rebajarle la pena.
Finalmente, hay que añadir que el acusado tras haber golpeado a la víctima telefoneó a uno de los otros compañeros de trabajo que le habían acompañado en el vehículo y le informó que había mantenido una pelea con aquel; al igual que hizo luego en el restaurante. Luego acabó reconociendo los hechos ante la Policía.

