jueves. 30.06.2022
Isabel Pantoja y Kiko Rivera
Isabel Pantoja y Kiko Rivera

La guerra abierta entre la cantante Isabel Pantoja y su hijo, Kiko Rivera, ha vuelto a dar un giro copernicano, un giro de ciento ochenta grados, un giro total, un giro máximo, tras conocerse las intenciones de la tonadillera de iniciar los trámites para desheredarle. Eso ha caído como un jarro de agua fría. Y es un signo de que las cosas entre la madre y el hijo no van por buen camino. La cosa pinta bastante fea. 

La cantante, la artista, ya se habría puesto en contacto con sus abogados para llevar a cabo ese plan para desheredar a Kiko Rivera. En este sentido, cabe destacar que, en su lugar, sus nietos pasarían a ser sus herederos, pero al ser todavía menores de edad, todo apunta que el tutor legal asignado sería el hermano de Isabel Pantoja, Agustín. Léase tito Agustín. 

Historia de buenos y malos 

Parece que la reconciliación es un anatema en esta historia de buenos y malos con dos protagonistas en el centro de la guerra dialéctica. Quizá más mediática que dialéctica. Mediaset ha arrojado un maratón de programas sobre este controvertido asunto. Donde se ha desempolvado viejos legados y viejos legajos. Todos con olor a naftalina. Todos con olor a intereses creados. Y todo, por supuesto, con olor a dinero extraviado. 

El Dj ha echado venablos por la boca. Su cabreo ha sido de campeonato. La tonadillera quiso impedir la emisión de la primera hornada de programas que colocaban a Cantora como una herencia envenenada. Todo apunta a que en efecto lo es. Telecinco ha apoyado a Kiko Rivera, quien además se ha reconciliado con sus hermanos Fran y Cayetano. Y con toda la familia Rivera, de la que ha permanecido separada prácticamente desde su nacimiento. 

España es testigo 

Los acontecimientos se van sucediendo. Sobre la marcha. Holgadamente. Nunca a marchas forzadas. España entera es testigo del desafuero. España es testigo de un desamor materno-filial. Primero de hijo a madre. Es la historia interminable de un secreto a voces: la de una artista que acaso no sepa manejar las diferentes sensibilidades de su familia. Una saga que ya no está unida. Sino todo lo contrario. Se tiran por control remoto los trastos a la cabeza. 

Kiko llegó a decir de todo, sin pelos en la lengua: “Hace 34 años que mi madre no ha sido buena conmigo. He sido su tarjeta de crédito (…) Ya no voy a perdonar nunca a mi madre (…) Prefiere el dinero antes que a sus hijos (…) Mi madre no tiene corazón, siempre a hecho un paripé (…) No sabe ni cómo se llama mi médico (…) He sido su tarjeta de crédito (…) Ahora sí que ya se ha quedado sola (…) La vida de mi madre es una mentira que ella se cree (…) Hace 34 años que mi madre no es buena persona conmigo”.

Engañado por su referente 

Era el relato de un hijo recio, de un hijo firme, que, más allá de estar preocupado por lo que económicamente ha perdido, sentía la profunda tristeza de haber sido engañado por la persona que más admiraba. Pero el dj se mostró contundente con sus argumentos e incluso amenazador, claramente amenazador, repitiendo en varias ocasiones que Isabel Pantoja tenía una última oportunidad de evitar lo que él entonces no quería hacer: denunciarla ante la justicia y echarla de su casa. Palabras fuertes. Palabras duras. Palabras sinceras.

Para su tío Agustín también hubo entonces ración de sinceridad. “Es un amargado e infeliz. Debería empezar a aceptarse como es”. También le acusó de ser el responsable de “no dejar tener vida a mi madre” y de decir “que soy lo peor en todo”. 

Isabel Pantoja saca músculo en la guerra contra su hijo