Mata a su hijo de 3 años y guarda el cadáver en una caja de juguetes
La madre dejó de darle de comer al niño hasta que murió de hambre y abandono
Hay noticias que producen tanta ira, tanta rabia, como dolor. Y una tristeza infinita. Raquel Barreras, una madre de 44 años, ha sido condenada por matar de hambre a su hijo de tres años y guardar su cadáver en una caja de plástico. Así, de buenas a primeras. Sin encomendarse a Dios ni al diablo. Fue su casero el que encontró los restos de la víctima en Arizona.
Ahora ha sido declarada culpable. Ella dejó un tiempo de darle de comer, de dar de comer a su hijo, y contempló, cruelmente, cómo iba adelgazando, perdiendo energías, morirse lentamente. Muy lentamente. Agónicamente. El indignante caso tiene consternado a los pobladores de Pima, un pueblo ubicado en el condado de Arizona. El jurado tardó solo tres horas en condenarla, pues existían las suficientes pruebas para culparla de asesinato y abuso infantil.
Más datos. Testigo en el juicio fue otro hijo de Raquel, quien tenía además cuatro hijos más. El menor confesó ante el juez que su madre no dejaba que se acercaran a su hermano, a quien no le daba de comer su madre. Por último señaló que él vio el cadáver de su hermano en una caja de juguetes de plástico, a lo que su mamá se percató de lo sucedido y sólo le dijo que “era muy malo”. Menuda canallada.
De igual forma, la hermana de la acusada declaró que a la víctima la trataba de manera diferente a la de sus hermanos, y que incluso lo llegó a ver y le parecía muy delgado. Demasiado delgado. Sospechosamente delgado. Según un informe de autopsia, murió de hambre y abandono. Injusta muerte para esta criatura indefensa.
