Niega donación a una niña con cáncer por ser hija de lesbianas
“Quizá es la forma que tiene Dios de decir que necesita un papá y una mamá”
Para indignarse. Para gritar la rabia al mundo entero. Un hecho, un suceso, indignante. Con tan solo 18 meses, la pequeña Callie se enfrenta a un cáncer. A un durísimo cáncer.
El pasado 1 de enero los médicos le diagnosticaron un neuroblastoma avanzado con metástasis en los ganglios linfáticos y los huesos, y debe enfrentarse a un tratamiento que pasa por una operación para extirpar el tumor, 18 meses de quimioterapia y radioterapia y un trasplante de médula.
Una dura noticia de entrada. Al recibir el grave diagnóstico, sus madres, un matrimonio de Cincinnati, intentaron adaptarse a la nueva situación. Albree dejó sus tres empleos para poder cuidar de la niña en el hospital, mientras Tiffany empezó a compaginar su trabajo con el cuidado de su otro hijo, Tyler, de 7 años. Hacían todo lo posible y parte de lo imposible.
Un duro revés. La situación y el elevado coste del tratamiento llevó a una de las tías de la pequeña a abrir una página para recaudar fondos. “Lo que te pido es que me ayudes a aliviar la carga financiera de estas maravillosas personas”, señaló en la petición. Iniciativa loable. A raíz del llamamiento de solidaridad la familia recibió numerosos mensajes de apoyo en los que deseaban a la pequeña una pronta recuperación. Pero..,
Pero uno de ellos, sin embargo, les impactó especialmente, y no por sus buenos deseos. Fue como una rotura de la ética social. En la página de Facebook en apoyo a la pequeña Callie, denunciaron un mensaje homófobo de una mujer que aseguraba haber estado a punto de donar una gran suma de dinero, pero que cambió de opinión al ver que la niña tenía dos madres.
“Mis oraciones por Callie. Iba a donar 7.600 dólares (6.778 euros), pero descubrí que sus madres son lesbianas. Por ese motivo he decidido donarlo a St. Jude. Lo siento. Aun así, rezaré por ella, pero quizá es la forma que tiene Dios de decir que ella necesita una mamá y un papá, no dos mamás”, rezaba el mensaje, firmado bajo el nombre de Bren Marie. ¡Y esto en pleno siglo XXI!
