miércoles. 07.12.2022

En Arcos, los tres toreros a hombros con gran envío de La Palmosilla

Alternaron Curro Díaz, Octavio Chacón y David Galván, con la presentación del novillero Miguel Osorio ante sus paisanos

Tres toreros a hombros en Arcos
Tres toreros a hombros en Arcos | Foto: Marciano Breña

Arcos de la Frontera (Cádiz), domingo, 2 de octubre de 2022. Corrida de toros organizada por Empresa Taurina Curro Escarcena con motivo de la Feria de San Miguel. Tarde de cielo encapotado con temperatura agradable. Entrada de casi lleno. Preside Juan Ramón Barroso, concejal de Fiestas. Ameniza la Banda Municipal de Música “Vicente Gómez Zarzuela”, dirigida por Rafael Ibáñez.

Se lidian seis toros de la ganadería de La Palmosilla (que pasta en Tarifa, Cádiz), cinqueños cuatro de ellos, bien presentados y de gran juego. En el arrastre, el primero, el segundo y el tercero tuvieron aplausos; el cuarto tuvo palmitas; el quinto (Camarada de nombre, marcado con el número 91), vuelta al ruedo y el sexto, palmitas. También se suelta un eral de la misma ganadería.

David Galván en Arcos
David Galván en Arcos | Foto: Marciano Breña

Toreros

  • Curro Díaz, gran estocada; dos orejas. Dos pinchazos y honda; ovación saludada.
  • Octavio Chacón, honda trasera y desprendida; dos orejas. Pinchazo y entera; dos orejas con petición de rabo.
  • David Galván, pinchazo y entera trasera; dos orejas. Pinchazo y entera algo tendida; una oreja.
  • Miguel Osorio, novillero sin caballos, dos estocadas hondas; una oreja.

Incidencias: buena actuación del picador Santiago Chamorro (de la cuadrilla de Chacón) en el segundo de la tarde. En los palos destaca David Pacheco (tercero de la cuadrilla de Galván). Curro Díaz, Octavio Chacón y David Galván salen a hombros.

Comentario

Han vuelto los toros a Arcos de la Frontera, donde no había desde 2017; en Feria no había toros desde hace trece años. El cartel es a pedir de boca. Curro Díaz lo podemos calificar como torero de culto pero que además cae bien a todo el mundo.

Octavio Chacón, del vecino Prado del Rey, es un profesional cuajado que anda en su plenitud y puede con todo; ésta es su cuarta actuación en septiembre, con triunfos en Utrera y Villacarrillo, sin olvidar la magallánica.

David Galván es hombre valor y de arte, que gusta en cualquier lado; viene por su quinta actuación de septiembre, después de haber triunfado en Venezuela, Perú y Ecuador, sin olvidar tampoco la magallánica.

Remata el cartel el novillero sin caballos Miguel Osorio, del propio Arcos, que se presenta ante sus paisanos y promete ser un nuevo brote de la afición arcense que puede dar muchas alegrías, y en el que personalmente depositamos nuestra apuesta afectiva.

Curro Díaz

Curro Díaz, de azul purísima y oro, en su primero, hondo, con cuajo y bizco del derecho, aplica unas verónicas salteadas con lances de aliño ante un toro poco claro de salida. En el caballo hay buena pelea, romaneando y empujando con los dos cuernos, con puya trasera pero cuidadosa y el morlaco se duerme. Los palos andan pasables.

Tras brindar al público, entra directamente en calor con dos tandas en los medios, aplaudidas, y el toro va noble, ahormado como ha quedado tras el puyazo; por el pitón izquierdo acepta ir de uno en uno y así permite dos tandas donde los trazos son largos; de nuevo a diestra, hay toreo pausado ante un toreo pastueño y de carril a lo largo de otras dos tandas, muy reconocidas por el respetable; coge el estoque y se sirve de ayudados para cuadrar.

El toro, que debe rondar los seiscientos kilos, tras recibir la estocada cae rodado.

A su segundo, colorado y gacho, le da un saludo breve en tablas. En el peto empuja con un cuerno y la puya que un pelín caída pero se administra con prodigalidad. Las banderillas se ponen en apuros.

La faena empieza sin preámbulos en la boca de riego con una tanda bajando la mano pero en la siguiente el animal acude ya un poco rebrincado; quizá una segunda visita al caballo, aun con puyacito simbólico, habría servido para calmar más la embestida y, de hecho, por el pitón izquierdo hay toreo ligado pero la cara del cornúpeto ya va un poco alta; a diestra de nuevo, se va quedando un poco pero sale tanda con continuidad; con la izquierda hay embestida descompuesta, a oleadas, sin que falten los aplausos al torero; por el pitón derecho ahora ya va a su aire pero le saca pases hasta que se acaba rajando, tras lo que resta algo de molinetes y torero de adorno.

Curro Díaz en Arcos | Foto: Marciano Breña
Curro Díaz en Arcos | Foto: Marciano Breña

Octavio Chacón

Octavio Chacón, de blanco y plata con vivos negros, en su primero, colorado casi melocotón algo chorreado, sale a revienta calderas y de rodillas lo saluda con una larga cambiada, seguida de verónicas apasionadas, chicuelinas caminando hacia los medios y media de rodillas.

Para la vara lo deja a distancia y es bien cogido por Chamorro, aplaudido, y el quite consiste en una media. Hay buenos pares, con cita para Juan Rojas. Brinda al público y empieza faena por alto con largo inicio en tablas; en los medios nos obsequian toro y torero con tres tandas ligadas y con mucha humillación; con la izquierda hay un desarme pero reanuda tanda de viajes cortos y el animal acaba perdiendo las manos; a diestra, nos vamos a cercanías, con desplante de rodillas, y Chacón sigue entre los pitones, coge uno y acaba tirando la muleta, en esa moda que se está imponiendo y que debería pararse (por respeto al animal); tras coger el estoque cierra por manoletinas.

A su segundo, un cinqueño al que le falta un mes para los seis años, hondo, lo recibe en tablas con lances jaleados. El puyazo del piquero es duro y, por ello, protestado por el público. No hay historia en los palitroques.

En tablas pero sin probaturas, directamente, nos ofrece el de Prado una tanda en redondo y después se va a la boca de riego para otra muy aplaudida y dos más, ligadas todas, con un toro humillador y repetidor, qué gran toro; con la izquierda salen dos tandas con igual ligazón y humillación, con gran fijeza del toro; no dejamos el adjetivo “gran” porque ahora por el pitón derecho salen de nuevo dos tandas con ese calificador del nombre mientras el animal sigue embistiendo como un hurón; empiezan a aparecer pañuelos blancos entre el público pidiendo el indulto.

Octavio Chacón con Camarada | Foto: Marciano Breña
Octavio Chacón con Camarada | Foto: Marciano Breña

El matador va a coger el estoque y cuando vuelve los pañuelos llenan los tendidos mientras se entrega a una serie de molinetes y de pases de rodillas, que enardecen más al público y hacen arreciar los gritos de “indulto”; sigue titubeando y mirando al residente. Octavio, tú sabes que en una plaza portátil no se puede indultar.

Retrasar la muerte hace que el toro se ponga más difícil para cuadrar. La petición de rabo es insistente, pero no es posible atender pues ha habido dos intentos con el estoque. Tras la vuelta triunfal hay pitos contra el presidente por denegar el indulto pero es de justicia reconocer que el usía ha sabido mantenerse en su puesto correctamente y le felicitamos por ello.

No obstante, dejamos claro que es una lástima que este toro no lo hubiera mandado el ganadero a otra plaza donde sí pudiera haber sido indultado; claro que faltándole un mes para los seis años no había mucha posibilidad, aunque podría haberlo tentado en la finca y dejado de semental, pero quién sabe esto a priori. Qué difícil es ser ganadero. Sólo cabe agradecerle que nos haya obsequiado con tal animal.

Octavio Chacón en Arcos | Foto: Marciano Breña
Octavio Chacón en Arcos | Foto: Marciano Breña

David Galván

David Galván, de azul orcela y oro, en su primero, gacho, saluda con verónicas en tablas ante una embestida descompuesta y remata con media en los medios. Mientras empuja en el caballo con un cuerno recibe puya barrenando.

Brinda al público e inicia en tablas por alto lucidamente, incluyendo farol; siguen tres tandas en los medios, en redondo, buenas y con mucha ligazón, incluyendo la última, ay, un martinete; con la izquierda aguanta una colada pero sale tanda que llega al público y remata con desplante de rodillas; de nuevo a diestra, dos molinetes y doblones lo llevan a un casi inicio de poncina, con mucha comunicación hacia el público; el cierre va por benardinas y ayudados por alto.

A su segundo, bizco del derecho, le ofrece de saludo verónicas avanzando y revolera en los medios. Yendo al caballo se refrena y sale distraído, hasta que entra al peto y, empujando con un cuerno, recibe puya trasera y caída. Los palos se resumen en tres que quedan.

Hay un inicio variado, de tablas a medios antes de dos tandas ligadas, en la última de las cuales el burel flojea de remos; con la izquierda va bien y humillado pero a la siguiente tanda todo es más embarullado; de nuevo a diestra, vemos tanda de trazo largo con pases de uno en uno y se pasa luego, para terminar, a una serie de circulares, que tanto gustan al público (y tan poco a este que escribe).

David Galván en Arcos  | Foto: Marciano Breña
David Galván en Arcos | Foto: Marciano Breña

Miguel Osorio

Miguel Osorio, de blanco y oro, a su eral, castaño, lo recibe bien de verónicas completadas con chicuelinas y media. En el quite sufre un achuchón. Bien los palos, hasta ahí lo que se puede decir de los dos subalternos.

Brinda a sus paisanos en esta presentación en su pueblo e inicia por doblones antes de pasar a tanda en redondo, con la que ya piden música desde los tendidos, y a otra buena; con la izquierda el eral lo pone en apuros pero resuelve bien para continuar y sacar dos tandas bajando la  mano, antes de molinete y desplante; de nuevo a diestra, salen dos tandas buenas, gustándose, ligando y desplantándose de rodillas; por el pitón izquierdo se recrea y se afirma haciendo un garabato con la espada en el suelo (como Ponce); sigue con relajo y se adorna con espaldina; vienen molinetes, ayudados por alto y molinete final.

Miguel Osorio en Arcos | Foto: Marciano Breña
Miguel Osorio en Arcos | Foto: Marciano Breña

Las dos veces que entra a matar no se alivia y busca encunarse. La mala actuación del puntillero hace que el novillo se levanta hasta tres veces, haciendo pasar el tiempo y enfriando a un público que estaba entregado; ahí se esfumó la segunda oreja.

Ha sido una buena tarde. El ganado ha sido de primera, por presentación (prescindiendo de las caras) y por morfología pero sobre todo por comportamiento. Los toreros han salido los tres a hombros; eso lo dice todo.

El novillero Osorio se lleva el corazón de sus paisanos. Que se repita, que no vuelva a haber trece años sin toros en Feria; que no pasen otros cinco años sin toros en una localidad tan taurina. Arcos se merece vivir la Fiesta, la fiesta brava

En Arcos, los tres toreros a hombros con gran envío de La Palmosilla