martes 13/4/21

Carmelo García: “La tauromaquia necesita que los empresarios empujemos”

Entrevista con el empresario de la plaza de Sanlúcar, Carmelo García
Carmelo García | Marciano Breña
Carmelo García | Marciano Breña

Quedamos por teléfono con Carmelo García, empresario de la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda, para una entrevista y me propone hacerla por la tarde del mismo día. Qué rapidez. Hasta en eso se ve que es un empresario atípico. A la hora prevista nos encontramos en la puerta de la plaza de El Pino. Ejecutamos la sesión de fotos en el mejor sitio, que es la misma plaza, con su ruedo en perfecto estado de revista; pareciera que al día siguiente hubiera una corrida de feria. Pasamos a la oficina, acompañados por su inseparable perrilla bodeguera, y empezamos la charla.

Carmelo García | Marciano Breña

Has anunciado tres festejos para 2021. ¿Es un riesgo calculado?

La tauromaquia necesita que la empujemos y la tenemos que empujar los empresarios. Hay que potenciarla al máximo. En Sanlúcar, en los últimos diez años, nunca se han dado tres corridas; pues este año es el momento de hacerlo. Vamos a tener una corrida de primavera, que será el 3 de abril (con Ponce, El Cordobés y De Justo); no habrá feria posiblemente pero sí habrá corrida en junio y, luego, en agosto seguimos con la magallánica, que ha sido un éxito total y la gente la espera. Además, el 17 de abril quiero hacer una novillada sin picadores, fuera del ciclo de las escuelas. Aparte, en cuanto me dejen, voy a empezar con los tentaderos de la escuela. Hay que fomentar esto.

Repasemos la temporada 2020 en Sanlúcar

El año pasado tuvimos la corrida magallánica y además una novillada con picadores, del certamen de la FTL. En octubre dimos una novillada sin picadores, con Víctor Barroso, El Melli y el valenciano Joan Marín. Dimos dos becerradas, en clase práctica, de las escuelas taurinas. Luego tuvimos tres o cuatro tentaderos de nuestra escuela. Dentro de lo poquito, ésta fue la plaza que dio más festejos en toda España.

Para esto hacen falta personas con mucha afición. ¿Cómo surgió la afición en ti? ¿Había antecedentes familiares?

Nací en el edificio ese de ahí enfrente. Mi zona de juegos era la plaza de toros y la plazoleta que está delante, que era un arenal. De chico yo era muy difícil para comer en casa; mi madre me seguía con el plato y la cuchara pero cuando entraba en la plaza y me sentaba en el estribo me comía en un segundo todo lo que me daba. Esta plaza es mi casa, es parte de mí. Tengo la suerte de que mi trabajo es mi hobby. En mi familia no había antecedentes. Mi padre me vio por primera vez torear en 2012 cuando maté en El Pino un novillo por los veinticinco años de mi alternativa.

Carmelo García | Marciano Breña

¿Cómo fueron tus inicios?

De pequeño jugaba al toro detrás de la plaza. El primer tentadero fue en lo de Rocío de la Cámara, a donde me llevó Marismeño, y Luis Ortega escribió “he visto a un niño que va a ser figura del toreo”. Allí había un señor, Felipe Bermejo, que se fijó en mí. Después, en Sanlúcar me preguntó si quería irme a su casa en Castellón y le dije que sí. Aquel mismo día, con mis trece años y una autorización escrita de mi padre, nos fuimos. Paramos en Fuengirola y me llevaron a una tienta con tres vacas de Miguelín; era mi segundo tentadero y se volvieron locos. Llegamos a Benicassim, donde me quedé a vivir en casa de Felipe, que se portó de maravilla. Allí, a la semana de llegar, me presenté en público de luces junto a Juan Pedro Galán, sin haber toreado antes de corto. Todo el mundo estaba loco conmigo y empecé a funcionar, pero, como Felipe no era taurino, Simón Casas se acabó haciendo cargo de mí. En primavera de 1981 me presenté en Sanlúcar con erales de Sánchez y Sánchez.

Resume tu carrera como novillero

En 1982 seguí como becerrista y como novillero sin caballos durante el 83. Debuté en junio del 84 como novillero con picadores y luego toreé mucho por Cataluña y Levante; fui al Pilar y mi actuación hizo que Vicente Zabala titulara su crónica “Campanas de gloria para el toreo”. Ese año acabé líder del escalafón con cincuenta y dos novilladas. Con diecisiete años, en 1985, ya había toreado en Fallas y en Madrid; tenía muchísimo ambiente. En 1986 quedé segundo del escalafón. En agosto de este año, tuve en Almorox una cornada en la garganta y me operaron en el garaje de una casa; esa cornada me afectó mucho. En total tuve tres cornadas con los novillos. Mi apoderado parece que empezó a aburrirse un poco conmigo.

Carmelo García | Marciano Breña

¿Cómo fue la alternativa?

Tuvo lugar el 31 de mayo de 1987 en la feria de Sanlúcar con ganado de Mari Carmen Camacho, junto a Paco Ojeda, que me cedió a “Bribón”, y Jerezano (hijo). Corté una oreja y una oreja, resultando triunfador de la Feria de la Manzanilla.

¿Cuánto toreaste como matador?

Confirmé la alternativa el 23 de agosto ante ganado de El Sierro, con Raúl Aranda y José Antonio Carretero, pero, claro, me pegué un chocazo. En 1988, por agosto, toreé en Madrid una imposible de Cameno y, luego, en Sanlúcar una, grandísima, de Conde de la Maza con José Luis Galloso y Emilio Silvela. En 1989 toreé en Valdemorillo y el alcalde me prometió que volvería al año siguiente. Ya triunfaba pero la gente no decía que iba a ser un figurón. En 1990 llamé por teléfono para recordárselo al alcalde y me pusieron. Sólo pude torear dos becerras como preparación. El 5 de febrero actué con Pascual Mezquita y Jorge Manrique ante ganado de Sánchez-Fabrés; salieron tres toros con un ojo blanco cada uno, imagina.

¿Cómo diste el paso a banderillero?

En Valdemorillo, al terminar, vi a Justo Algaba y le encargué un traje grana y oro. Al llegar a Sanlúcar lo llamé por teléfono y le dije que cambiara el encargo por uno de grana y azabache; me envió, por su cuenta, dos trajes y me decía que con las banderillas no iba a parar. Debuté como banderillero el 23 de febrero en Nimes con Jesulín de Ubrique, que era mi amigo y en un mano a mano necesitaba un banderillero más; al hacer el paseíllo estaba disfrutando como un cochino, sin ningún remordimiento. Cuando, al final, me pusieron cien mil pesetas en la mano dije “esto es lo mío”.

Habla de tu etapa con banderillas

Ese mismo día de Nimes me coloqué con Pareja Obregón. En junio me fui con Chamaco. Al acabar la temporada me contraté con Finito de Córdoba, con el que toreé en 1991 diecisiete novilladas de enero a mayo, pero en la feria de Sevilla Jesulín me propuso ir con él. Han sido dieciocho temporadas juntos los dos. Un año estuvo él sin torear y yo me fui con Dávila Miura. Al siguiente volví con Jesulín, hasta completar más de mil cuatrocientas corridas; es el récord de la historia del toreo. Fernández y Caba sufrieron algunas cogidas que les hicieron parar algunos periodos; sin embargo, yo he sufrido cinco cogidas sin cornadas que no me obligaron a parar. Como resumen, tengo premios de toda España, de Madrid, Sevilla, Barcelona, Pamplona, Jerez, El Puerto, Algeciras, tanto por el capote como por las banderillas; en la Méjico me declararon mejor banderillero de toda la temporada.

Carmelo García observa la Plaza | Marciano Breña

Cómo surgió la idea de emprender

Siempre me ha gustado eso de ser empresario. Cuando vivía en Benicassim organicé un tentadero público junto a Enrique Ponce; no sacamos ni para pagar las vacas. Luego organicé varios festivales de banderilleros. En 2005 Jesulín me pidió que, junto a Caba, organizara una corrida en Ubrique; ahí montamos la sociedad sin dejar de torear como banderilleros. En 2007, el día que Jesulín se retiró en Zaragoza, yo decidí retirarme también, para dedicarme en exclusiva a la empresa.

¿Cuándo surgió la oportunidad de regir Sanlúcar?

Cuando El César llevaba la plaza estuve, con él, de gerente dos años. En 2010 salió la plaza a concurso, me presenté y me quedé con ella aunque ya el año anterior le organizamos la temporada al Ayuntamiento.

Carmelo García | Marciano Breña

¿Cómo llegasteis a convertir Sanlúcar en el cuartel de invierno de los toreros?

No es tanto labor mía, sino de Diego Robles. Tenemos aquí un clima fantástico, la playa, el pinar de la Algaida… Cuando estaban aquí el Litri, El Tato, Ferrera y Curro Díaz se empezó a formar un grupo con una disciplina muy dura. Yo participaba como uno más. Con El César empezaron a usar la plaza y cuando me hice cargo de la plaza por supuesto que la puse a disposición. Ahora están Emilio de Justo, Pablo Aguado, El Rafi, un montón de novilleros franceses; es un grupo muy bonito. A las nueve de la mañana todos los días ya están entrando por la puerta de la plaza.

¿Qué destacas de tu etapa con Antonio Caba?

Esa etapa va del 2005 al 2013. Llevamos Utrera, Tarifa, Ubrique, Cortes y San José del Valle. Sanlúcar la tuvimos juntos también, pero aunque dejaba dinero no era para dos. Como él continuaba toreando y yo vivía sólo de la empresa, le propuse partir.

¿Cómo haces para confeccionar buenos carteles en plaza pequeña?

Es muy fácil, yo soy del cuerpo. No es lo mismo que un empresario llame a un torero a que lo llame yo, que he sido compañero de todos ellos. No debo un duro a nadie, tengo fama de serio. Muchas veces los toreros se van de la plaza y tengo que buscarlos para pagarles, al revés que en otras plazas. ¿Cuánto vale eso? Cuando hagas por primera vez una marranada, a la media hora todo el mundo se ha enterado y la pagas. Lo mismo con las ganaderías; los toros que vienen aquí son de plaza de segunda categoría. La corrida de Miura que vino la compré entera en enero, no era una rechazada en ninguna plaza; hay que pagarla, pero la gente responde.

Me conformo con ganar menos pero aseguro el público. Tengo una anécdota con Roca Rey. Lo vi por televisión torear en Méjico en diciembre y aunque no cortó oreja dije que iba a mandar. Antes de Olivenza lo contraté por poco pero allí dos días después pegó un golpe y vinieron luego los golpes de Valencia, Sevilla y Madrid. Cuando actuó en Sanlúcar, al liquidar le pagué mucho más de lo contratado porque quise. Por eso ha venido más veces aquí.

Carmelo García | Marciano Breña

¿Con qué equipo cuentas?

La nuestra es una empresa muy familiar, que es una ventaja. Mi mujer lleva la contabilidad; mi sobrina es jefa de ventas y encargada de la cartelería; mi hija se encarga de la comunicación. El trato a la gente cuenta mucho; ésta es la única plaza donde la gente entra en la oficina y compra la entrada sentada en la mesa.

¿Cuáles son los mejores recuerdos de tu labor en Sanlúcar?

En Sanlúcar, conmigo se han indultado muchos toros, de Victorino, de Santi Domecq, de La Palmosilla. Tengo que añadir el primer indulto de Miura, en Utrera, o el de El Torero en Morón, cuando Pablo Aguado empezó a explotar. Decían que esta zona es torerista pero cómo le gustó a la gente el miura que Luque colocó lejos del caballo y se arrancó como un cañón. Lo bueno le gusta a todo el mundo. El secreto es el toro y cuando voy al campo desecho lo que no me llena, aunque me lo ofrezcan a menor precio.

¿Qué plazas llevas ahora, aparte de Sanlúcar?

Ahora llevo Utrera, Plasencia (que es la primera plaza de segunda categoría que cojo, junto a Tauroemoción), Villacarrillo, San José del Valle, Talayuela y Peraleda de la Mata (un pueblo de mil habitantes donde la plaza de dos mil localidades se llena).

¿A qué plazas aspiras?

Me encantaría seguir en Sanlúcar hasta jubilarme. Ahora mismo estoy estudiando el pliego de Algeciras. Para el futuro El Puerto es mi meta. No sé qué tiempo tardaré pero voy a ser empresario de El Puerto.

Cuenta la idea de la escuela y cómo marcha

La escuela “El Volapié” se fundó hace más de quince años por los que estaban con la plaza antes de Limecasas pero luego la cerraron. La idea de recuperarla salió de mí; es una escuela privada, inscrita mi nombre después de muchos trámites. Ya estamos en la federación de escuelas. Cuento con Manuel Soto y David González, que le ayuda; Antonio Ruiz es secretario; Patricia lleva el control de asistencia y cuotas. Las clases son los miércoles y jueves, de cinco a siete. Tenemos quince alumnos, de los que hay uno, El Melli, que debutará con picadores. También hay ocho o nueve niños de seis o siete años que son un encanto. Hacemos tentaderos y ponemos alguna becerrita para ellos. Estoy ilusionado con la escuela, sobre todo por los pequeñitos.

¿No te atrae la posibilidad de ejercer el apoderamiento?

Apoderé a Jesuli de Torrecera algunos años, pero eso de apoderar no es lo que más me gusta. Mi vocación es ser empresario. Ahora es verdad que estamos ilusionados con El Melli y lo estamos llevando entre todos, por las cualidades que tiene.

Carmelo García junto a Marciano Breña

Terminamos. ¿Qué te queda de hacer en esta vida?

Me queda ser empresario de El Puerto. Ahí tengo que llegar; es mi ilusión. La Plaza Real me necesita, necesita a una persona que esté trabajando las veinticuatro horas por ella y ése soy yo.

¿Quieres decir alguna cosa más?

Te he contado mi vida entera. Me has hecho una entrevista muy bonita.

Agradecemos a Carmelo la atención y le deseamos éxito en la temporada que empieza, por el bien de Sanlúcar. Lo de El Puerto, que llegue cuando tenga que ser.

Carmelo García: “La tauromaquia necesita que los empresarios empujemos”