domingo. 22.03.2026

El Cid: “Para funcionar sin la espada tienes que ser un muy buen torero”

Entrevista con el torero Manuel Jesús 'El Cid'
Entrevista con el torero Manuel Jesús El Cid
Entrevista con el torero Manuel Jesús 'El Cid'

El torero Manuel Jesús El Cid es de Salteras y vive en Salteras, provincia de Sevilla. Se le considera torero de Madrid pues no en vano ha salido dos veces por la puerta grande de Las Ventas (más las que habría podido salir con otra espada) y ha sido triunfador de San Isidro en 2005, en 2006, en 2007 y en 2008.

Sin embargo, la estadística nos dice que también es un torero de Sevilla. En la perla del Betis ha toreado dos novilladas, 60 corridas (de las cuales 13 han sido con los victorinos) y dos festivales, con un total de 25 orejas y cuatro Puertas del Príncipe. Es una estadística para estar satisfecho.

A su pueblo nos vamos, a hablar con El Cid sobre su trayectoria y su presente. Nos citamos en la cafetería más taurina de Salteras y luego paseamos por el centro urbano para tomar unas instantáneas de recuerdo.

El Cid I Breña
El Cid I Breña

¿Cómo ha sido tu actuación en Mont de Marsan ante los victorinos?

Fue una corrida, la del 20 de julio, muy seria y muy dura. Mi primer toro tuvo muchísimo carácter y estuve a gran altura pero le pegué una estocada y no cayó. Si no, le habría cortado una oreja. Interiormente me sirvió mucho, de cara a una cita importante, la de Santander.

Recuerda un poquito cómo te fue en Algeciras

Podrían haber sido dos orejas, o tres si al segundo no lo pincho. Hubo petición de dos tras el pinchazo. El toro tardó en caer pero fue una tarde bonita, tras un mes sin torear, desde Sevilla. No he parado de entrenar, pero no es como ponerte el traje de torear. Me encontré bien. La corrida de Miura fue noble y se dejó torear. La gente lo pasó bien y salí animado. Era televisada y había que estar pues bien.

Yendo un paso más atrás, hay que recordar Sevilla

No era lo que tenía en la mente, porque era mi única tarde en Sevilla, pero hubo un cruce de todo. Al primer toro no le pude pegar ni un muletazo; es la primera vez que he visto un toro de Victorino que no embestía, descastado y manso. Mi segundo toro se dejó sin más, sin transmisión, y al final no sirvió. De todo hay que aprender.

Por contra, tienes buen recuerdo del festival de octubre

Sí, me encontré muy bien. El novillo de Fuente Ymbro que me permitió torear bien, a gusto. Fue uno de los festivales más exitosos que se han dado en Sevilla últimamente. Fue muy bueno, La gente se lo pasó muy bien.

Vamos a remontarnos brevemente a tus comienzos ¿cómo surgió en ti la afición?

Me enganchó mi hermano mayor Pedro, que fue novillero con caballos. Entrenábamos juntos y le hacía de toro. Mi padre tenía vacas de leche y nunca quiso ser torero, pero organizaba festejos para que él toreara y yo estaba de taquillero o de portero. Después lo acompañaba al campo y alguna vez me ponía delante de una becerra. Ahí me picó el gusanillo pero fui autodidacta porque, porque en Sevilla no había ninguna escuela taurina.

¿Empezaste de becerrista o de novillero?

Empecé de becerrista, durante dos años. En 1992 maté mi primer becerro en Guillena. Vivíamos, con la vaquería, en un cortijo a unos cinco kilómetros. Allí hice la EGB y tengo buenas amistades; es como mi pueblo. Luego, debuté de luces en Santa Olalla de Cala, en 1993.

El Cid I Breña
El Cid I Breña

¿Cuándo debutaste con caballo?

El 6 de febrero de 1994, en Salteras, con mi hermano Pedro y El Umbreteño, ante novillos de Antonio Muñoz, buenos; corté tres orejas y un rabo. Había un ambientazo. Fue un día muy importante, por compartir cartel con mi hermano y por subir un escalón.

Entonces, en el 94, me voy a vivir a Madrid, con un hombre que me estaba ayudando, y me llevé 6 años viviendo allí. No tenía que hacer nada más que entrenar; mi casa era la Casa de Campo, donde pasaba las veinticuatro horas. Allí conocí a buenos compañeros y sigo manteniendo amistad con ellos. También venían sudamericanos y nosotros los acogíamos; de hecho, sigo manteniendo relaciones con muchos matadores mejicanos.

¿Cómo transcurrió la tapa novilleril?

Fueron seis temporadas. Me ayudaban Gonzalito, que estaba conmigo desde el principio, y el Gallo de Morón. El primer año toreé ocho o diez novilladas. Hubo un año en que toreé sobre 32 novilladas. Otros años los cerré con 18, 22, 24. En febrero de 1995, también en Salteras, toreé en solitario una novillada de Fernando Peña, muy buena, donde corté diez orejas y tres rabos e indulté a un novillo; fue un día muy bonito. La primera edición de Vía Digital Nocturna en Madrid era los jueves por la noche y la gané yo; fue de Paco Ojeda y la toreé con Víctor Janeiro.

En marzo de 1995 me presenté en Las Ventas, con novillos de La Guadamilla, muy duros, y creo que pasé desapercibido. Se me vino todo encima, después de tanto esfuerzo.

En Madrid hice 12 o 13 novilladas, cuando hoy toman la alternativa y no han toreado allí ni una. O sea que yo era el novillero de Madrid. Tuve la suerte de que mi concepto encajó muy bien con el gusto madrileño. Hice mucho también por el Valle del Tiétar: San Martín de Valdeiglesias, Cenicientos, Casavieja, Sotillo, Piedralaves, La Adrada, Arenas de San Pedro… Echaban novilladas muy fuertes y para los novilleros era muy bueno.

Llega la alternativa en 2000. ¿Cuáles fueron las emociones de aquel día?

No todo el mundo toma la alternativa en Madrid un domingo de Resurrección. Si es un día importante en Sevilla, en Madrid también es un día muy importante. Intenté disfrutarlo, porque sabía que por la tarde iba a ocurrir algo bonito. Se me iba a cumplir un sueño. Me la dio Lugillano, con Finito de testigo.

¿En quién te fijabas especialmente?

Cuando me fui a Madrid mis espejos eran Joselito o José Tomás, pero mis referentes de siempre han sido Camino y Ordoñez. Me encantaba sobre todo la mano izquierda de Paco Camino, de las más prodigiosas del toreo. También Antoñete, con quien me unió a una gran amistad después, cuando yo estaba en figura del toreo. Cuando corto el rabo al toro de Bayona, que fue mi primera corrida de Victorino, él estaba allí, me vio y entramos en una amistad muy bonita. Después coincidimos mucho en las tertulias de Manolo Molés. Me encantaba hablar de toros con Antoñete porque era un erudito del toreo.

¿Eras torero de Madrid antes de la alternativa?

Sí. De hecho, tomo la alternativa en Madrid porque yo tenía mucho cartel en Madrid. Debuté en el 94 y en Sevilla no me ponían, a pesar de que, después de Morante, el que más toreaba era yo. ¿Por qué? Quizá porque estaban viviendo en Madrid o se creían que yo no era de aquí. La primera vez que toreé en Sevilla fue en 1999, ante novillos de Torrestrella, con Víctor Janeiro, que resultó cogido, y Juan Contreras; corté una oreja. Repetí en septiembre del mismo año, con Alberto Gómez y Rafael Torres, como triunfadores de la temporada.

Después de tomar la alternativa, ¿cómo fueron los primeros años?

Cuando tomo la alternativa me vengo a vivir a Sevilla y no toreo mucho; era poco porque entonces había muchos festejos. En 2001 un hay un impasse y toreo un poquito menos porque andaba buscando otros apoderados.

En 2002 tengo una reunión con Manolo Tornay y Santi Ellauri; desde entonces me apoderaron de ellos y poco a poco pues fui subiendo. En 2002 le corto el rabo al toro de Bayona. Las cosas de la vida, toreé el 12 de octubre en Sevilla una corrida de Martelilla con Jesús Millán y Eduardo Dávila Miura y me pegó un toro una cornada; el día 13 tenía en Madrid la correa de Victorino y me sustituyó Fernando Robleño, que salió por la puerta grande. Luego, en 2003 toreamos veintitantas corridas.

En 2004 cerraste con 47 corridas y luego vino tu época de oro a partir del 2005.

La temporada 2004 fue muy bonita; toreo la camada entera de Victorino menos una corrida y ahí me encuentro muchas veces con Fernando Robleño. En 2005 tuve la confirmación en Bogotá; me la dio Enrique Ponce con Paquito Perlaza de testigo, ante una corrida de Achuri Viejo, que no sirvió aunque corté una oreja. Enrique me dijo que quería confirmarme y yo, encantado; la Santa María es una plaza preciosa.

En Colombia tengo muy buen cartel y he toreado en todas las ferias importantes. En Medellín he sido triunfador dos años. También en el torneo de Ernesto Gutiérrez en Manizales. También en Cali. En Duitama, cerca de Bogotá, inauguré con César Rincón una plaza titulada a su nombre. Con César toreé mucho en el 2005.

En 2005 en Sevilla sales dos veces en una semana por la Puerta del Príncipe y dos meses después por la puerta grande de Las Ventas. ¿Qué pasaba en aquella temporada?

2005 fue un año importantísimo. El 27 de marzo gané mi primera Puerta del Príncipe tras cuajar a Histrión de Parladé, ante Ponce y El Juli; esa tarde nunca se me olvidará. El 7 de abril repetí salida, ahora con los victorinos. Se juntó todo; estaba creciendo en mi carrera, estaba mentalizado y fuerte y, una cosa fundamental, la gente empujaba. Hay momentos en que la gente no empuja, por lo que sea.

Hay veces en que he cortado tres orejas y otras en que no las he cortado pero me he sentido bien interiormente como profesional. Digo, la gente creo que no se ha enterado pero me he ido más contento que cuando he cortado. Es un cúmulo de cosas. Es verdad que no puedes tener una tarde buena y diez malas; eso nada más que se lo puede permitir cierto tipo de toreros artistas, a los que la gente aguanta, pero eso es la minoría.

Puerta del Príncipe
Puerta del Príncipe

¿Pensarías en el contraste de tu época de novillero, cuando no entrabas en Sevilla, con esos dos portazos de 2005?

De novillero me preguntaba mucha gente “¿por qué no te pone don Diodoro?”. Hasta que me puso y entonces hice méritos para para que me siguiera poniendo. Después, siendo sevillano, tomé la alternativa en Madrid, lo que me encantó porque a mí me descubrió Madrid. Podía haber tomado la alternativa tres años antes, pero me la ofrecieron en sitios de menor importancia. Ese año de la alternativa vengo a Sevilla el 15 de agosto con Fernando Cepeda y Armillita, que se despedía de los ruedos.  Corté una oreja a un toro de Gerardo Ortega y esa corrida me llenó de ilusión.

Ese 2005 un titular del diario El Mundo decía “El Cid se cobra por fin tantas puertas grandes perdidas”, porque cortaste dos orejas en Madrid.

Me declararon triunfador de San Isidro, ex aequo con César Rincón. Desorejé a Gamberro, de Victorino, el 3 de junio. En Madrid tengo dos puertas grandes y he podido tener doce. De novillero perdí dos o tres y de matador he perdido ocho. Hablamos de poder cortar dos orejas a un toro, no una y una, desde el primer toro, Guitarrero de Hernández Pla, que le tenía cortadas las dos orejas y lo pinché, hasta Verbenero de Vitoriano del Río en la Feria de Otoño de 2013.

¿Qué pasó ese día? ¿Te concentraste?

No. Hay toreros a los que la suerte suprema se les da bien y hay toreros a los que no. No es porque no se tiren; es porque la sincronización de la orden de entrar a matar la tienen unos más perfeccionada que otros. Cuando tú pinchas muchos toros la duda te salta.

Tenía confianza en mí con la espada y con la muleta en la mano, pero después cuando cogía la espada es verdad que esa fortaleza mental quizás había momentos que me faltaba. Sabía que eso al final lo iba a solucionar pero se me habían ido muchos triunfos por la espada. A los toros hay que matarlos. Un torero mediano con una espada buena funciona. Para funcionar sin la espada tienes que ser un muy buen torero y que la gente se acuerde de tu faena.

En Mérida, por septiembre, se te partió el codo y se te partió la temporada

Fue una voltereta con un toro de Joselito. Me metió el pitón en el periné, me subió para arriba y al caer puse la mano y el codo se me dobló para adelante. Tenía Ronda para el 8 de septiembre; ¿quién nos quiere tornear la Goyesca? Hice un esfuerzo titánico por reaparecer con el doctor Villamor. En el primer toro, a la hora de entrar a matar, pues se me volvió otra vez a salir el codo y ahí tuve que cortar la temporada. Tenía firmadas ochenta y tantas corridas y perdí cerca de treinta, en 2005.

En 2006 volviste a salir por la puerta grande de Las Ventas, ¿no?

Sí, corté dos orejas con ganado de Alcurrucén el 22 de mayo de 2006. En Sevilla corté una oreja, con un toro de Victorino, y porque lo pinché; si no, lo hubiera cortado dos. Corté otra a un toro de José Luis Pereda. El 23 de septiembre salí por la Puerta del Príncipe.

El Cid I Breña
El Cid I Breña

Sí, cuando fuiste con tres ganaderías, ¿no?

Exactamente. La tarde fue preciosa. Quise hacer un gesto. No está al alcance de cualquiera matar seis en Sevilla saliendo por la Puerta del Príncipe. Ha habido quien ha matado seis y no ha salido. Cogimos dos toros de cada ganadería, Victorino, Zalduendo y José Luis Pereda; eran las que estaban dando más triunfos. Recuerdo sobre todo la gente, el cariño del público. Por eso te digo que cuando los triunfos vienen es porque se tienen que acumular muchas cosas y para matar seis toros tiene que ser el momento.

Al año siguiente, en Sevilla te tocó Borgoñés, un toro de Victorino bravísimo, creo que más que Velador. ¿Debieron indultarlo?

No lo sé, porque indultar a un toro en 2007 era muy complicado. La gente no estaba por los indultos. Las ganaderías han ido avanzando en calidad. Cobradiezmos fue extraordinario, muy bravo, humilló mucho, pero Borgoñés tuvo un punto de bravura más que Cobradiezmos, un tipo de embestida más agresiva. El de Manuel fue bravo pero iba más lejos. Los ganaderos están seleccionando el toro para que embista bien, para que el torero toree bien y para que la gente se lo pase bien.

Fue mi cuarta Puerta del Príncipe porque en mi segundo toro corté una oreja. Borgoñés es uno de los toros que más recuerdo de Sevilla, aparte de otros, como Histrión, cuya cabeza tengo en mi casa y. La cabeza de Borgoñés la tiene Joaquín Moeckel.

¿Qué otras cabezas conservas?

Tengo la de Colombiano de Victorino, al que le corté una oreja en Madrid, un toro con una cornamenta tremenda. Tengo la de Gamberro. Tengo una de Logroño, de mis últimos años, cuando corté dos orejas también. También la de un toro del Marqués de Domecq al que corté las dos orejas y otra de Zaragoza. No tengo más cabezas.

El día de Borgoñés, tu segundo toro enganchó a Julio López en el momento de apuntillar. Fuiste a la tertulia del Hotel Colón y el periodista te preguntó sobre cómo ibas a festejar el triunfo. Respondiste: “Lo único que voy a hacer es ir al hospital a ver qué necesita mi compañero”

Sí, porque al final somos una familia. Pasas más tiempo con la cuadrilla que en tu casa porque estás siempre fuera. No podía celebrar un triunfo sin toda la familia, pues faltaba él. Puerta del Príncipe y todo lo que tú quieras, pero lo más importante es la amistad y el compañerismo.

Aquel mismo año lo completaste con Bilbao ¿no?

En Bilbao maté seis victorinos y corté cuatro orejas. Es mucho. Seis toros son un riesgo en Bilbao pero quedó la cosa bien. Recuerdo todo, desde que hice el paseíllo o desde el día anterior, que venía de torear en Almería, donde corté dos orejas con toros de Fuente Ymbro. Fue una tarde muy importante. No me hacía falta matar seis toros en Bilbao porque estaba toreando a todos lados, pero era un reto porque el año anterior lo había hecho en Sevilla.

En Bilbao había tenido tardes buenas pero no había acabado de rendir una Puerta Grande. Afortunadamente me llegó en el momento culmen de mi carrera. Cuando haces un evento de tal magnitud tiene que ser en tu momento. Fue una tarde especial y preciosa, un ambientazo con la gente esperando. La corrida no fue fácil pero tuvo buen fondo y cuando tú estás en buen momento ves las cosas buenas.

En 2008 te declaran triunfador de San Isidro la Comunidad Autónoma y el Casino de Madrid.

Toreé dos tardes. El 15 de mayo, ante los de El Pilar, si mato a Portilloso me hubiesen pedido el rabo seguro; he tenido tardes buenas en Madrid pero ésa fue una locura por cómo estaba la gente. Tarde muy bonita, incluso con el lunar de la espada fue redonda. La tarde de los victorinos, el 31 de mayo, corté una oreja y, habiendo toreros que habían salido por la puerta grande, me declararon triunfador de San Isidro.

El mismo 2008 hubo una tarde un poco especial en Sanlúcar de Barrameda el 24 de mayo. Toreaba ganado de Torrestrella con Ponce y Castella. Ponce indultó a Flor de Almendro y a continuación yo indulté a Alcoholero, pero no es normal que se indulten dos toros en una misma tarde.

El Cid I Breña
El Cid I Breña

El año 2009, en Jerez compartiste puerta grande con José Tomas

Jerez siempre ha sido una feria muy bonita y apetecida para los toreros. Es verdad que es una feria cortita y los puestos están muy acotados todo. Tengo unos recuerdos muy bonitos de Jerez de las dos o tres veces que he ido. Ese día, 16 de mayo, ante toros de Núñez del Cuvillo, compartí cartel con José Tomás y un Juan José Padilla en apogeo, en medio de un ambientazo. Es de las tardes bonitas de mi carrera. Corté dos orejas que pudieron ser cuatro si no fallo con la espada en mi primero.

¿Has toreado en México capital?

La única tarde que he toreado en México ha sido mi confirmación en la Monumental, en el año 2011.

En 2011 toreaste en dos plazas en la misma tarde ¿cómo surgió aquello?

La corrida de El Puerto, con Enrique Ponce y Fermín Bohórquez hijo y ganado de Torrestrella, era un homenaje a Fermín Bohórquez padre. Yo tenía firmada la de Huelva ese día 5 de agosto a las 18:30 y, claro, no podía. Entonces la empresa decidió ponerla a las once de la noche. Tras matar el cuarto toro en Huelva me fui, escoltado por la policía local, a tomar un helicóptero en la ciudad deportiva del Recreativo, con parte de mi cuadrilla. La otra parte fue en la furgoneta.

Aterrizamos en Puerto Sherry y un coche me llevó al hotel, donde me cambié. La furgoneta fue directa a la plaza e hicimos el paseíllo. Corté una oreja en cada ciudad. También hubo otro día en que por la mañana toreé en Nimes y por la tarde en Palencia. También cogí un avión privado desde Nimes hasta Valladolid. Desde Valladolid me fui directamente al hotel a cambiarme y a torear por la tarde.

Seguimos con El Puerto porque en 2013 indultaste al toro Importante ¿qué recuerdas de aquel indulto?

Recuerdo aquel toro fue un día muy importante porque en 2013 seguía entrando en ferias, pero me costaba más trabajo. Indultar el 10 de agosto a ese toro me dio pasaporte para ir al año siguiente con una corrida de Fuente Ymbro, junto a Ferrera y Padilla, en una tarde de levante y de ganado difícil. Recuerdo con cariño la corrida de Buenavista, que en general se dejó mucho. Aquel día le di la alternativa a Ángel Puerta, de Jerez, buen torero al que le perdí el rastro. Yo con Clotilde he tenido mucha suerte, porque también le he indultado otros toros.

En 2013 el toro Verbenero de Victoriano del Río te sirvió para ganar el premio ABC en la Feria de Otoño

Fue una faena artística, muy bonita, de las que te llenan. Al toro le faltó un poco de humillación pero embistió muy despacio. Fue una faena de menos a más como tienen que ser las faenas importantes. La lástima fue la espada, pero aun así me dieron el premio. De haberlo matado le hubiera cortado dos orejas; fíjate tú cuántas puertas grandes…

La cruz de la moneda viene el 2015 cuando en Madrid te encierras con seis victorinos

Victorino venía de un bache de tres o cuatro años y a sus toros les costaba embestir. El 5 de junio fue una tarde para mí muy dura, porque Madrid me estaba esperando pero la corrida se hizo a destiempo. La tenía que haber hecho mucho antes. Si la hubiera hecho en el 2007 o 2008 el resultado hubiese sido totalmente distinto. La idea la tuve yo, consensuada con la gente que me rodea, pero quizás me equivoqué. Había matado seis toros en Sevilla y otros seis en Bilbao pero Madrid era mi plaza y tenía que hacerlo.

Ahí Pirri fue herido. Hablemos de la cuadrilla que reuniste

Esa cuadrilla, Alcalareño, Boni y Pirri, ha pasado a la historia. Han sido tres profesionales como la copa de un pino, muy buenos banderilleros y sobre todo muy buenos aficionados y buenos amigos. De hecho, seguimos manteniendo nuestra relación. El Boni estuvo viéndome en Algeciras; lo veo muy bien, felizmente jubilado pero en forma.

A Pirri lo veo menos porque está viviendo en Madrid, donde vivía su familia, y lo veo cuando voy por allá arriba y se acerca. A Alcalareño, viviendo aquí cerca, en Alcalá, es al que menos veo. Esa cuadrilla estuvo conmigo unos diez años. Rincón se retira en 2005 y Pirri, que iba de tercero con él, entra conmigo hasta el 2015, en que ya se jubila, y El Boni también. Alcalareño se jubila al año siguiente, cuando entró Lipi.

El Cid I Breña
El Cid I Breña

En 2018 recibiste un premio en Tudela. ¿Qué pasó en aquella tarde?

Fue una tarde muy bonita, con Escribano y Juan del Álamo. Siempre he tenido buena relación con la parte del norte, pero con Tudela ha sido muy buena. Era una corrida de Guadalest, a la que corté tres orejas. Me dieron el premio de Triunfador de la Feria. Al año siguiente toreé, con Jesulín y Cayetano, una de La Palmosilla que se dejó bastante y corté las dos orejas a un toro.

En 2019 te retiras en La Maestranza y te pasean a hombros. ¿Qué te llevo a ello?

El año 2019 fue una temporada buenísima, pero tenía tomada la decisión desde el principio de temporada. Los toreros tenemos un ciclo y ya me estaba costando mucho entrar en ferias. Cuando eres competitivo te cuesta trabajo pero no dejas de tener los pies en el suelo y saber que hay generaciones nuevas. No creí que iba a volver a torear, salvo festivales. También llegó la pandemia y dejé de torear.

Yo me preparo bastante, siempre he intentado cuidarme y físicamente me encuentro bien. Evidentemente, perfecto con 50 años no es lo mismo que perfecto con 30, pero no me retiré por razón física, porque en 2019 me encontraba igual que ahora.

En 2022, en el festival de Cantillana demostraste que físicamente estabas bien

Sí, tengo suerte porque soy una persona que no suelo engordar aunque no entrene mucho, pero en el festival de Cantillana, donde corté dos orejas, me quedé sorprendido porque yo estuve fino. Soy una persona alta y ahora ando en los 75 kilos, o sea, como cuando empezaba.

En 2023 volviste a Sevilla con los victorinos y cortaste una oreja

Mie reaparición en Sevilla con lo de Victorino fue muy importante porque me volví a poner el traje de torear sin haber toreado nada antes. Se vio la capacidad. Soy una persona que mentalmente me preparo bien e intento evadir la presión.

Todo el mundo lo pregunta: ¿cómo has perdido tantas orejas por la espada?

Yo soy zurdo pero aunque la gente habla de mi izquierda también he toreado con la mano derecha muchos toros. Hay toreros a los que la espada se les da mejor que a otros. A mí nunca se me ha dado bien matar los toros; será por la altura. Los toreros altos no somos buenos matadores; los toreros más bajos son más certeros. Mi punto débil en la espada es la sincronización; al final he llegado a matar toros y he llegado a triunfar gracias al trabajo, al esfuerzo y a intentar buscar mi forma para que el pinchar los toros no me causara un fallo mental.

Última pregunta: ¿cómo se presenta el resto de la temporada?

El día 25 estoy en Santander para una corrida de victorinos, con Roca Rey y Jarocho. El día 6 de agosto toreo en un pueblo de Perú, lo que me apetece porque en Perú solamente he ido a Lima. El 15 actúo en Cebreros y el 17 voy a Almorox. 

No solamente te damos las gracias, Manuel Jesús, sino que te pedimos perdón por habernos extendido y te deseamos suerte.

El Cid y Marciano Breña I Breña
El Cid y Marciano Breña I Breña

El Cid: “Para funcionar sin la espada tienes que ser un muy buen torero”