Ficha artística:
Jerez de la Frontera (Cádiz), viernes, 23 de mayo de 2025. Corrida de toros organizada por la empresa Funtausa como tercer festejo de la Feria del Caballo. Tarde de cielo azul con temperatura agradable y sin viento. Casi lleno. Preside Fernando Núñez. Ameniza la Banda de Música “Acordes de Jerez”, dirigida por Domingo Díaz.
Se lidian seis toros de la ganadería de Álvaro Núñez (que pasta en Chiclana de la Frontera, Cádiz), con pesos entre 445 y 558 kilos, de presentación escasa los tres primeros y juego colaborador, destacando el tercero. En el arrastre, el segundo tiene ovación; el tercero y el quinto, palmas y el cuarto (“Negro”), vuelta al ruedo.
José Antonio Morante de la Puebla, estocada atravesada; una oreja. Estocada desprendida y tendida con un pequeño derrame; dos orejas y rabo.
Sebastián Castella, pinchazo y media tras aviso; una oreja. Gran estocada de efecto rápido; una oreja.
José María Manzanares, estocada en todo lo alto; una oreja. Pinchazo hondo y dos golpes de descabello; ovación saludada.
Incidencias: suena el Himno Nacional antes de iniciarse el paseíllo. Se estrena el pasodoble “Aromas de Manzanares”, de Domingo Díaz. Entre los piqueros, destaca Aurelio Cruz (de la cuadrilla de Morante) en el cuarto; entre los banderilleros, Curro Javier y José María Amores (de la cuadrilla de Morante) en el primer toro, Joao Ferreira (de la cuadrilla de Morante) en el cuarto y José Chacón (de la cuadrilla de Castella) en el quinto, saludando los tres. Castella tiene que pasar por la enfermería brevemente. Morante y Castella salen a hombros.
Comentario:
Se repite el mismo cartel que se nos ofreció en la Feria de Caballo de 2024. En aquella ocasión tuvimos ocasión de presenciar una bronca histórica que a Morante le dedicó un público tan morantista como el de Jerez. Acompañan Castella y Manzanares, que en la temporada pasada acabaron entre los seis primeros puestos del escalafón. Los toros, de Álvaro Núñez, vienen en corrida completa por primera vez pero no es ganado desconocido puesto que sale directamente de Núñez de Cuvillo, hierro que dirigió durante mucho tiempo el ganadero de hoy y es bien conocido de los jerezanos.
Morante de la Puebla
Morante de la Puebla (de nazareno y azabache, con montera de morillas), en su primero, recortadito y corretón, saluda en tablas por delantales garbosos avanzando lentamente hasta los medios, en donde deja media con desmayo y con aplausos. Lo lleva por chicuelinas al paso, rematando con media (Paula en el recuerdo), y empuja con un cuerno haciendo girar al caballo pero la puya, bien cogida, se ha mantenido firme; al salir muestra flojera. Hay buen tercio de palos a cargo de los hermanos Amores.
Con una mano agarrada a tablas, inicia a pies juntos en terreno muy comprometido, aguantando conforme el toro lo va encerrando en pases cada vez más cortos, pero luego sale por alto con molinete invertido en el tercio; siguen tres tandas, todas de uno en uno, donde el animal muestra poca disposición, alguna vez cae de manos, va cortando el viaje y llega a pararse, por lo que decide animarlo con una serie de tres molinetes.
Pasa a la izquierda y cita de frente, pero seguimos de uno en uno y aguantando parones. La estocada se ejecuta prácticamente al volapié y enseguida salen pañuelos de un público a favor de causa. En la vuelta Morante, increíblemente, devuelve almohadillas, él, que se erige defensor de la tradición; ¿cuándo hizo eso Curro Romero?
El segundo de Morante
A su segundo, acapachado y con una presencia más decente que los anteriores, recibe en tablas con verónicas levantando la mano de salida; va avanzando y baja la mano, que es lo que hace crujir la plaza, aunque los pases no son limpios, rematando con larga natural. Acude decidido al caballo y es bien cogido por Aurelio Cruz, que defiende bien la cabalgadura cuando es levantada aunque la puya resulta un poco larga; quita en la boca de riego por delantales, rematando con media hasta la cadera, mientras suenan palmas al picador en su marcha. Magníficos son los dos pares de Joao Ferreira.
Inicia faena en tablas con ayudados por alto y luego torea con la izquierda en el tercio pero el toro empieza ya a ofrecer problemas. Por el pitón derecho embiste bien para tanda en redondo, ligada, con el toro cosido a la tela y poniendo a la gente en pie; en la siguiente tanda torea con desmayo. Cambia a la izquierda y cierra con molinete invertido y el de pecho, entre grandes aplausos; a la siguiente el toro embiste con menos naturalidad pero Morante insiste, muy decidido, y, con cites de frente, acaba sacando tanda muy aplaudida.
De nuevo a diestra, el torero lo pone todo porque el burel ya va a menos; muestra mucha voluntad, torea para él y remata con molinete invertido y pase de desprecio. Las palmas arden por bulerías. Ha estado por encima del toro. Antes de que el torero salude tras la estocada y el presidente se levante ya ha sacado el pañuelo. Hay que respetar los ritmos del espectáculo, ¿no le parece, presi? El rabo es excesivo, con un toro que no es un desiderátum y tras una estocada defectuosa y con derrame. El pañuelo azul no lo ha pedido nadie y el presidente se lo saca de la manga, porque el tercer toro ha sido mejor y no lo premió.
Sebastián Castella
Sebastián Castella (de marino y oro), a su primero, castaño y abanto, recibe en tablas, a pie juntos, y luego avanza despacio con verónicas bien movidas, completadas con chicuelinas más allá de la segunda raya y con larga natural. En el caballo empuja con violencia y derriba, quedando prácticamente sin picar. Los pares son correctos, destacando el de Alberto Zayas, y Chacón es aplaudido cuando corre a una mano. Brinda al chef José Andrés e inicia en el tercio con doblones pases por alto más el de pecho.
En los medios, un molinete de mano baja abre tanda ligada en redondo con cambio de manos antes del de pecho y repite otra del mismo tenor, bajando la mano. Por el pitón izquierdo, el toro ofrece humillazón y continuidad, lo que permite la ligazón. A diestra de nuevo, a una capeína sigue el toreo muy ligado rematando con molinete y cambio de mano para dos de pecho, en dos series. Las bernadinas cambiando el viaje son muy ajustadas, tanto que el toro lo coge y luego lo levanta del suelo, con la cara sangrando junto al ojo. Reacciona con tanda breve muy por abajo y desplante de rodillas.
El segundo de Castella
A su segundo, de presencia aceptable, lo recibe en el tercio con verónica genuflexas, muy firme ante un animal que mete la cara y repite, aunque al final desarma. En el caballo empuja metiendo los riñones y le aplican puya bien puesta y medida. El tercer par, de José Chacón, es bonito de ejecución, de colocación y de salida, obligado desmonterarse. Brinda al público e inicia con estatuarios en el tercio, rematando por abajo entre aplausos.
En terrenos de medios hay tanda en redondo, ligada, breve y compacta. Por el pitón izquierdo el toro, con gañafones, obliga a ir de uno en uno; parece que el animal se ha desfondado pero Castella está dispuesto a todo. A diestra de nuevo, ya hace el toro de cercanías, con alarde cogiendo el pitón y recurriendo a los circulares, entremetidos con martinetes, mostrando, ay, vulgaridad. Con un toro ya parado, lo único que queda es meterse en el terreno del animal. Vemos la estocada de la tarde.
José María Manzanares
José María Manzanares (de marino y oro), en su primero, colorado bociblanco, de presencia poco ofensiva y corretón de salida, ejecuta unas pocas verónicas bien movidas y con mano baja sobre la primera raya. En el caballo no se implica y recibe puya breve. Las banderillas son decentes, con buena intervención de Trujillo.
La faena empieza en los medios y saca tres tandas en redondo bajando la mano pero ya el toro, que humilla mucho, muestra algún tipo de flojera en los remos. Con izquierda los pases salen de uno en uno. Suena el pasodoble “Aromas de Manzanares”, que se estrena en este momento. De nuevo a diestra, torea otra vez en redondo, con cierto asentamiento pero sonando a algo visto. Finalmente, por el pitón izquierdo hay tanda caminando hacia las rayas.
El segundo de Manzanares
En su segundo, cómodo, las verónicas de recibo son lentas, de mano baja y muy bien mecidas, aunque el toro al final decide dejar el capote y se marcha él solito a los medios. Hay mala pelea, empujando con un cuerno y haciendo sonar el estribo, con puya breve. El tercio de palos es aceptable pero con más aplausos de lo que realmente merecían los pares.
Inicia faena en los medios con tanda larga a media altura sin entusiasmo por parte del toro pero hay algunas palmas al final de la tanda. Por el pitón izquierdo le cuesta pasar. Sigue tanda a diestra por alto y otra, ahora sí bajando la mano, lo que hace que el toro proteste. Siguen otra, alargando los pases pero sin emoción, hasta que, aunque insiste, el toro ya no se mueve de donde está. Tiene que renunciar a seguir toreando. El saludo va por su cuenta.
A pie de plaza
Las cañas se han vuelto lanzas. La monumental bronca del año pasado se ha transmutado en salida apoteósica. A Morante lo llevan a hombros hasta el hotel, como en tiempos pasados, mientras Castella se recoge en su furgón que está a pie de plaza. A pie de plaza quedan numerosos aficionados recreándose en corrillos, sonriéndose por lo que han visto, un rabo a cargo de Morante. Para muchos no importa cómo se ha toreado; lo que importa es lo que se ha cortado.
