El 20 de julio de 2025 se celebra en La Línea de la Concepción (Cádiz) el último festejo taurino organizado por la empresa El Arenal de Curro Duarte con motivo de la Velada y Fiestas. Con cielo despejado, temperatura agradable y mucho viento, la entrada es de medio aforo. Preside Antonio Ortega. Ameniza la Banda Municipal de Música “Ciudad de La Línea”, dirigida por Luis Rubio.
Se sueltan seis toros de Victorino Martín (hierro que pasta en Portezuelo, Cáceres), dos de ellos cinqueños, con presentación y juego variados pero en general bravos con falta de fuerzas en algunos. En el arrastre, el segundo tiene ovación y el cuarto (Bohonero de nombre), vuelta. Se anuncia un mano a mano entre Emilio de Justo, nuevo en esta plaza, y David Galván, actuando como sobresalientes Enrique Chapurra.
Emilio de Justo (de catafalco y oro), en su primero, entera desprendida de efecto rápido; dos orejas. En su segundo, pinchazo y entera desprendida; una oreja. En su tercero, gran estocada de efecto rápido; dos orejas.
David Galván (de azul y oro), en su primero, pinchazo y descabello; una oreja. En su segundo, pinchazo y entera arriba; dos orejas y rabo. En su tercero, pinchazo hondo y dos golpes de descabello; una oreja.
Incidencias: Canal Sur TV retransmite el festejo. Entre los picadores destaca Manuel Sánchez (de la cuadrilla de Galván), que es ovacionado en el sexto toro. Entre los banderilleros destaca la labor de Víctor Nieto y David Pacheco (de la cuadrilla de Galván), que se desmonteran tras parear en el segundo, la de Abraham Neiro (de la cuadrilla de De Justo), que se desmontera en el quinto y la de Juan Rojas y David Pacheco (de la cuadrilla de Galván), que se desmonteran en el sexto. Los dos matadores salen a hombros junto al mayoral.
Comentario
La Línea de la Concepción celebra sus ciento cincuenta y cinco años de la fundación y lo hace con la Velada y Fiestas. Después del éxito del año pasado con los victorinos, cuando se anunció en solitario Borja Jiménez, es natural que vuelvan los de la A coronada, en esta ocasión con un mano a mano entre dos toreros que han demostrado estar capacitados para enfrentarse a este hierro.
Emilio de Justo está en la cabecera del escalafón y su historial con los victorinos es cuajado mientras que Galván, torero de arte y valor, ya ha tenido ocasión de demostrar su capacidad lidiadora con los albaserradas.
Las guapas con su reina han lucido en los coches de caballos, dando una vuelta bajo los sones de “Gaditana y española” antes de descender para ir a su palco. Los alguacilillos, después de saludar al presidente, han dado una nueva vuelta al ruedo, aguantando el viento. Lo bueno es que hoy no hay técnicos de televisión en el albero durante el paseíllo; van aprendiendo. Al lío.
Emilio de Justo
Emilio de Justo a su primero, poco ofensivo, abanto de salida y nobilísimo de comportamiento, saluda con lances en que destaca una buena verónica y dos medias. Llevado artísticamente al caballo, empuja a media altura y recibe buena puya; el quite va por chicuelinas violentitas, media buena y recorte. Los palos son mejorables.
La faena empieza por abajo con trazo largo; en el tercio hay toreo en redondo con alguna claudicación. Ésta se repite por el pitón izquierdo y el torero se pelea con el viento, pero consigue embarcar al animal, que busca por abajo aunque va a donde lo mandan. La tanda final también es con la izquierda. La segunda oreja habla de la generosidad del presidente.
El segundo de De Justo
A su segundo, bien presentado pero no astifino, le ofrece recibo de brega y lo saca de tablas a medios. El puyazo es fuerte y dado en dos fases. En banderillas el bicho espera y recorta. Brinda a la Chispa, viuda del cantaor Camarón, e inicia en tablas, donde el burel ya ofrece problemas; en los medios, los pases salen de uno en uno, mientras el viento molesta.
Hay que aguantar las duras exigencias del animal, al que va haciéndolo. Con la izquierda, salen dos tandas de lucha titánica. A diestra de nuevo, el toro, sin dejar de ser él mismo, colabora algo más, lo mismo que en la breve tanda final, ahora por el pitón izquierdo. La petición no es excesivamente mayoritaria.
El tercero de De Justo
En su tercero, bizco del derecho y con la punta en forma de brocha, realiza saludo por bajo mientras el animal mete la cara con el hocico por el suelo. La vara es dura, barrenando, y al salir dobla las manos; un breve quite a media altura intenta compensar ese desarreglo. Neiro se deja ver en los palos y luego se desmontera.
Brinda al público inicia por bajo, dejando ver la nobleza del animal; el toreo en redondo hace sonreír al de Torrejoncillo viendo a tal colaborador. Por el pitón izquierdo suelta algunos derrotes. A diestra de nuevo, se reconduce el asunto con pases más largos; tira la espada y los pases, de uno en uno, salen con relajo en dos tandas, sin faltar algún que otro apuro. La entrega se completa a la hora de ejecutar la estocada.
David Galván
David Galván, a su primero, en tipo de victorino y tocado del derecho pero abanto de salida, lancea por delantales y media bajando la mano. Pelea fuerte en el caballo y recibe puya recargando, de lo que pierde las manos al salir. Víctor Nieto y David Pacheco se lucen en las banderillas y se desmonteran. Brinda al público e inicia faena por alto en tablas.
En el tercio torea en redondo ante uno de malas ideas y cuando remata tanda es cogido y levantado del suelo, resultando dos varetazos, pero se repone y vuelve a la carga. Con la izquierda se faja ya que el toro, aquerenciado, no se entrega y en las dos tandas siguientes queda dominado. La tanda final sigue por el pitón izquierdo. Al descabellar salen a la arena los cuatro subalternos.
El segundo de Galván
En su segundo, que mete la cara en el capote, realiza un buen saludo genuflexo rematando en media, también genuflexa. La puya cae algo trasera y empuja cabeceando, para claudicar al salir del peto. Las banderillas son puestas con el toro aquerenciado. Brinda al torero Ruiz Miguel (su padrino de alternativa) e inicia bonitamente faena empujando al toro hacia adelante. En el tercio hay tanda genuflexa, seguida de un toreo en redondo, ligando y con el toro yendo largo, repartido en dos tandas. Con la izquierda, va saliendo el temple, muchísimo temple, en una, dos, tres tandas que son ejemplo de conjunción, de profundidad; al que escribe se le puso carne de gallina.
A diestra de nuevo, el toro, que honra a su familia, va tras la tela en entrega mutua y se termina con un desplante de rodillas. Pases genuflexos para el final rematan una gran obra. Algunos gritan “no lo mates”. El presidente aplaude al torero cuando éste va a saludarle; compórtese, que está presidiendo. Luego saca dos pañuelos a la vez, lo que no es muy reglamentario. El rabo lo entendemos excesivo. La vuelta en el arrastre se hace al galope, de manera que no sabemos dónde queda el respeto al toro.
El tercero de Galván
A su tercero, sin armadura indecente, saluda estirándose a la verónica y el animal echa las manos por delante. Entra al relance en el caballo de Manuel Sánchez y empuja sacándolo hasta los medios; en la segunda visita la puya es bien puesta y el picador es aplaudido. Los palos son nuevamente ocasión de lucimiento para los subalternos de Galván. Brinda a Emilio de Justo y con doblones poderosos domina al toro.
Cambia de terrenos y pasa a la izquierda encontrando respuesta en el adversario, que va hasta el final; así en tres tandas encajadas que levantan los olés. Con la derecha, el bicho ya va aprendiendo y llega a desarmar. A zurda de nuevo, los pases vuelven a salir limpios y la estocada va ligada con la tanda, a estilo antiguo. Otra vez la petición no es excesivamente mayoritariamente.
La tarde ha sido larga; salimos ya pasadas las diez y media de la noche. El bocadillo se lleva mucho tiempo de descanso y, sin quitarlo, habría que pensar cómo no parar tanto. Un buen final de puerta grande es el mejor antídoto para el cansancio o el aburrimiento. En una tarde para el recuerdo, hemos visto otro éxito artístico de la plaza que regenta Curro Duarte, quien conoce la profesión por dentro (no en vano le dio la alternativa torera Morante de la Puebla).
