domingo. 22.03.2026

En El Puerto, Morante y Talavante a hombros

Completa cartel Juan Ortega, ante toros de El Freixo
A hombros I Breña
A hombros I Breña

Plaza Real de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz), 3 de agosto de 2025. Corrida organizada por la empresa Circuitos Taurinos, correspondiente al tercer festejo de abono en la temporada de verano. Tarde soleada con viento de levante muy molesto. Lleno de No Hay Billetes. Preside Rafael Carrero. Ameniza la Banda “Maestro Dueñas”, dirigida por Javier Alonso.

Se lidian seis toros de El Freixo (hierro que pasta en Olivenza, Badajoz), con pesos entre 515 y 595 kilos, de aceptable presentación y con buen juego en general. En el arrastre, el primero y el segundo tienen ovación; el tercero, pitos; el cuarto, palmitas y el quinto (Gordito), vuelta.

  • José Antonio Morante de la Puebla (de buganvilla y oro), estocada entera algo trasera y desprendida; dos orejas. Tres pinchazos y media; ovación.
  • Alejandro Talavante (de pistacho y oro con vivos negros), pinchazo, entera baja y dos descabellos; ovación. Entera arriba; dos orejas.
  • Juan Ortega (de azul cerúleo y oro), entera desprendida con vómito; ovación. Entera desprendida; silencio.

Incidencias: entre los picadores, no destaca ninguno. Entre los banderilleros, destacan los pares de la cuadrilla de Morante en el primero y en el cuarto, así como de Fuentes y Perico (de la cuadrilla de Ortega), que se desmonteran en el sexto. Morante y Talavante salen a hombros.

Comentario

Seguimos con las figuras en el serial. Los tres anunciados están hoy entre los cinco primeros del escalafón. Morante, el consentido de El Puerto, lleva 27 actuaciones, cuando cerró el año pasado con 35. Talavante, también 27, tras cerrar la temporada anterior con 67, segundo clasificado en ambos recuentos. Ortega, que hizo su mejor temporada, la pasada, en 47 tardes, ahora lleva 21.

Los alguacilillos (es hora de hablar de ellos) tienen en esta plaza una costumbre que resulta inexplicable. Después de acabar el paseíllo, antes del cual han abierto plaza a paso de tortuga, se quedan a un lado, parados junto a tablas, esperando a que los areneros terminen su labor, como si fueran inspectores de Trabajo. Luego recogen la llave y se la llevan a la torilera para después volver a presidencia a informar de la llevanza; ¿no pueden hacerlo desde toriles y de ahí marcharse de recogida? Añadamos la longitud del diámetro de este ruedo. Total, el empiezo pasa de las ocho a las ocho y veinte de la tarde (y tan tarde). Luego vemos que las corridas duran tres horas menos cuarto. Señor, Señor.

Morante de la Puebla

Morante de la Puebla, en su primero, colorado y cómodo de cara, brega para retenerlo, pero se va y cuando vuelve le atiza un puñado de lances que hacen reventar los tendidos, rematado en media muy recogida. Lo lleva por chicuelinas al paso y revolera para puyazo duro, en que mete los riñones; quita por delantales con otra media. Hay buenos pares, especialmente de Juan José Domínguez.

Brinda al ganadero, Julián López. Vendrá a sus mentes el recuerdo de ambos en esta misma plaza allá por 2017, cuando en mano a mano El Juli cortó cinco orejas y un rabo y Morante cortó… la temporada.

Morante I Breña
Morante I Breña

Inicia en tablas por alto y por trincheras para pasar rápido a la izquierda. Un doblón precede a tanda donde sufre un enganchón aplaudido. Con la derecha, en el tercio, saca tanda en redondo. Con la zurda de nuevo, baja las manos y el animal pierde las suyas (varias veces). Otra vez a diestra, la tanda va un poco de aquí para allá pero aun así se siguen levantando clamores morantistas. La preparación va por abajo. La segunda oreja es excesiva.

El segundo de Morante

A su segundo, listón y bien presentado, tras escuchar palmas por bulerías al asomar por el burladero, lo recibe por la cara con la capa volando a su aire por el viento. Tras puyazo persistente y duro (por orden), hay un quite de una larga y un segundo puyazo, del que sale cayéndose. Se lucen los rehileteros, especialmente la figura de los subalternos que es Curro Javier. Brinda al futbolista Joaquín.

En tablas inicia, jaleado, con dos molinetes (directo e invertido) y el de pecho, levantando aplausos impacientes, a lo que siguen dos tandas en redondo ligadas. Con la izquierda torea de uno en uno. A diestra de nuevo, hay pases de los que pocos salen limpios, pese a lo cual no faltan los olés. La tanda de preparación se hace citando de frente, de uno en uno y con pases largos. Sale a saludar la ovación con una toalla sobre el capote (como hacía Manuel Benítez).

Morante I Breña
Morante I Breña

Alejandro Talavante

Alejandro Talavante, a su primero, castaño oscuro, recibe bajando las manos pero el animal no se entrega. En el caballo de Manuel Cid es bien cogido pero claudica al salir; lo prueba con algo parecido a un quite. Álvaro Montes actúa en palos con corrección. Inicia por estatuarios, seguidos de una amalgama de pases, sin faltar un cambiado por la espalda.

En el tercio ejecuta dos tandas en redondo, incluyendo la segunda una arrucina y uno de pecho muy largo. Con la izquierda, en dos tandas baja la mano y el toro humilla, pero en la segunda pierde las manos por la violencia de algunos pases. A diestra de nuevo, sigue la humillación y acaba con pases mirando al tendido. Hay manoletinas finales, con tres remates variados.

Talavante I Breña
Talavante I Breña

El segundo de Alejandro

En su segundo, colorado, arranca en tablas con un farol y en los medios da verónicas mecidas y larga natural, aplaudidas. Embiste al caballo con fuerza y le ponen tres puyazos, porque el picador no amarra; le gritan eso de “picador, ¡qué malo eres!”; el quite va por una saltillera y gaoneras. Los pares salen sin historia. Brinda al público y voltea la montera, cosa que nunca hizo José Tomás, al que él mismo empezó imitando en otras cosas. 

Inicia, en el tercio, de rodillas, sin faltar un cambiado por la espalda y, ya en los medios, labora dos tandas, ligadas, con mano baja y el toro humillando, entre aplausos. Por el pitón izquierdo el toro también va bien. A diestra de nuevo, un molinete prologa gran tanda de toreo en redondo. Otra vez a zurda, traza pases largos mientras el animal acude obediente y acaba mirando al tendido, con el público entusiasmado. Bernadinas cambiando el viaje son capítulo final.

Talavante I Breña
Talavante I Breña

Juan Ortega

Juan Ortega, a su primero, colorado, bonito, recibe con verónicas, en terrenos del 6 para huir del viento, que aun así dificulta la labor. Al caballo empuja y lo mueve, con lo que la puya se pone inclinada; en el amago de quite mansea. Sánchez y Perico andan bien con los avivadores.

Apoyado en tablas, inicia por alto y, saliendo afuera, sigue con trincherazos y pases de mano baja, para ejecutar luego dos tandas en redondo, aguantando en una un parón y viendo en la otra falta de entusiasmo animal. Con la izquierda, salen los pases de uno en uno y el bicho va al paso sin mucho que hacer con él. La tanda final se forma con ayudados.

Ortega I Breña
Ortega I Breña

El segundo de Ortega

En su segundo, que sale enterándose, da un buen aludo de verónicas trazadas con mucho gusto. Lo lleva por chicuelinas y media, pero es mal cogido; el quite, por delantales, es interrumpido por un desarme. Los garapullos son una fiesta. Brinda al público.

El inicio se compone de doblones avanzando y, erguido, de trincherazo, seguidos de aplausos; sigue tanda en redondo y luego se inspira con capeína, molinete y derechazos de uno en uno, con un toro que simplemente va. Por el pitón izquierdo hay un arreón, pero no ofrece colaboración, sólo protestas al terminar cada pase. Ya.

Ortega I Breña
Ortega I Breña

Salida

La locura se desata entre el público. Nadie se mueve en el tendido. Todos quieren ver la salida a hombros de dos toreros. ¿De dos toreros?; no. De Morante. Los jóvenes y los niños se tiran a la arena y pugnan por llevar en volandas al ídolo y lo aúpan y lo procesionan, como al Papa antiguamente en la Silla Gestatoria. Todos gritan eso de “Jo/sean/tonio…/Morante/ dela/ Puebla”.

Él se deja querer y disfruta; cierra los ojos y piensa que es verdaderamente una figura del toreo, el Papa del toreo. Decía Belmonte que es más difícil ser figura del toreo que ser Papa. Bueno, pues ahí tenemos a uno que es figura y Papa. Talavante les pidió a los suyos que se adelantaran y dejó al Papa con sus fieles. Ya en la calle, lo quisieron llevar a hombros hasta el hotel, pero la Policía lo impidió no sin esfuerzo.

En El Puerto, Morante y Talavante a hombros