Plaza de la Real Maestranza de Sevilla, viernes, 26 de septiembre de 2025. Corrida de toros organizada por la empresa Pagés como primer festejo de la Feria de San Miguel. Tarde serena de cielo azul y temperatura agradable. Lleno de No Hay Billetes. Preside Gabriel Fernández Rey. Ameniza la Banda de Música “Maestro Tejera”, dirigida por José Manuel Tristán.
Se lidian seis toros de la ganadería de Victoriano del Río (que pasta en Guadalix de la Sierra, Madrid), con pesos entre 520 y 606 kilos, cuatro de ellos cinqueños, de hechuras diferentes y juego variado. En el arrastre, el cuarto tiene ovación.
- Juan Ortega (de azul purísima y oro), estocada entera desprendida; silencio. Entera desprendida; oreja con petición de segunda.
- David de Miranda (de rosa y oro), estocada desprendida; oreja. Entera arriba; ovación.
- Pablo Aguado (de sangre de toro y azabache), casi entera arriba; ovación. Pinchazo y entera en lo alto; ovación.
Incidencias: tras el paseíllo se guarda un minuto de silencio en memoria de Mar Tristán, subdirectora de la Banda del Maestro Tejera. Entre las cuadrillas, destaca con la puya Alventus (de la cuadrilla de Aguado); con las banderillas, destacan Fernando Sánchez (de la cuadrilla de Miranda) e Iván García (de la cuadrilla de Aguado). El picador Salvador Alventus se despide del toreo. Sánchez Araujo sufre una cornada de diez centímetros en el muslo izquierdo
Comentario
En la feria de San Miguel de este año se ha puesto, para las tres corridas anunciadas, el cartel de No Hay Billetes desde hace tiempo. Los toros los pone Victoriano del Río, que los cría con sangre Domecq hecha a su manera. Este año 2025 ha triunfado en San Isidro y en Bilbao; así que no es mala elección para este último ciclo sevillano.
Manzanares, al final, es baja por prescripción médica y lo sustituye David de Miranda, lo que es una buena decisión después de conseguir la única Puerta del Príncipe de esta temporada. Juan Ortega y Pablo Aguado ponen los componentes sevillanos para que esta tarde despierte la ilusión de muchos. Vamos a ver.
Juan Ortega
Ortega, en su primero, esboza el toreo de capa porque el animal, que se queda corto, no le permite otra cosa y tiene que bregar. Blandea de manos y cabecea en el caballo, donde no es muy castigado. Los palos cubren el expediente. Empieza la faena por alto con un par de trincherazos. En los medios, pasa a la izquierda para dos tandas y el bicho protesta. Por el pitón derecho no lo pone fácil y desarrolla genio ante la intención decidida del torero.
El segundo de Ortega
A su segundo, bien armado, le saca en claro sólo una verónica, pues enseguida se dedica a irse. Tras puya moderada, ejecuta un quite bello y breve por verónicas y media; del segundo puyazo sale perdiendo las manos y Miranda quita por semi cordobinas y larga natural. Perico deja un buen par. Inicia por alto a dos manos, inopinadamente porque iba a brindar al público y luego brinda.
Sigue tanda preciosa genuflexa que pone a la gente en pie; luego, con tanda en redondo, el animal acude colaborador y en la siguiente, iniciada con capeína, humilla permitiendo al torero rematar con varios pases de rodillas. Suena Manolete. Un molinete da paso al toreo con la izquierda citando de frente. A diestra de nuevo, con Ortega entregado, sale el toreo de ligazón y temple. La fase final es toreo a dos manos, como empezó. Tras la estocada el animal no tarda en doblar.
David de Miranda
Miranda, en su primero, torea bien a la verónica, bajando la mano y avanzando hasta el tercio, con media girada de remate. Las dos puyas son breves y tras la segunda Aguado quita por chicuelinas a pies juntos, despaciosas; replica Miranda por saltilleras, firmes y citando con manos atrás, revolera y lance a una mano. Fernando Sánchez pone un gran par. Brinda al público y, genuflexo, empieza la faena por alto; sigue con tanda de convencimiento.
Con la izquierda aguanta un parón sobrecogedor y luego el toro no quiere ir. Por el pitón derecho, sigue sin entregarse y él sigue firme. A zurda de nuevo, acorta el viaje y sigue la firmeza. De nuevo a diestra, acorta terrenos y se monta encima, rematando con luquinas y toque de muslos, levantando al público de sus asientos. Cierra con bernadinas muy ajustadas y citando en corto. Entra a matar muy por derecho.
El segundo de Miranda
A su segundo, serio, no puede lucirlo mucho de capa por su embestida descompuesta echando las manos por delante. Va al caballo de relance y empuja abajo; la segunda visita es breve. Los palos son mejorables y Cándido Ruiz, bregando, sufre un revolcón sin mayores consecuencias. La faena empieza con pases por alto a pies juntos con el toro pasando como un ciclón.
Sigue tanda en redondo, ligada y de mano baja. Pronto empieza la embestida descompuesta y con la izquierda hay que aguantarle mucho. De nuevo a diestra, se acortan las distancias y el animal va frenando la embestida; el torero se impone. El toreo vertical se complementa con manoletinas, tan justas que llega a haber desarme, solventado rápidamente.
Pablo Aguado
Pablo Aguado, a su primero no lo puede ver porque se parte un pitón en el burladero y es devuelto. El sobrero, burraco y alto de agujas, mete la cara en el capote, repetidor. En el caballo empuja con la casa arriba y, aunque va tres veces, no se emplea. Iván García se luce, como siempre, en los palos.
En la muleta el animal se comporta con mansedumbre y sin humillar, pero Aguado pone voluntad y le saca todo el partido posible. Con la izquierda anda con solvencia. A diestra de nuevo, acorta distancias y se maneja con torería. Con la espada mete bien la mano.
El segundo de Aguado
A su segundo, burraco y coletero, torea con verónicas templadas, bajando las manos y ganando terreno, más dos medias. Salvador Núñez Alventus sale a picar su último toro y pone puya justa en primera instancia; en segunda el matador deja el toro a distancia y la música arranca en honor del trebujenero, que clava preciso y con la misma moderación que antes; Aguado lo abraza y, tras el quite de Ortega por tafalleras, saluda al presidente para irse por el ruedo (no por el callejón) recogiendo una ovación del público en pie que dura hasta que se mete en el patio de cuadrillas.
Araujo, en su par, es prendido y levantado del suelo, tras lo que es llevado a la enfermería. Brinda a Alventus con parlamento largo y cariñoso. La faena se inicia en tablas con toreo de trinchera y detalles pintureros; sigue toreo en redondo. Por el pitón izquierdo, el animal afloja y vamos de uno en uno, incitando con cartuchitos y kikirikí. A diestra de nuevo, Aguado deja salir su inspiración y pone lo que el toro no pone, cerrando a dos manos. La faena se ha desarrollado en tablas.
Reflexión final
Esta tarde ha transcurrido como la meteorología, azul y serena. Los toreros han puesto en juego todo lo que tienen. Uno, arte clásico; otro, valor seco; otro, sevillanía. No importan los trofeos, pero la espada ha privado de alguno. Los toros sí que han podido poner algo más de su parte. El ganadero tenía como preferido al que se ha roto el pitón en el burladero y ha tenido que ser sustituido, pero qué se le va a hacer. Esto es el toreo. Aquí ha habido toreo.
