Plaza de la Real Maestranza de Sevilla, domingo, 28 de septiembre de 2025. Corrida de toros organizada por la empresa Pagés como tercer festejo de la Feria de San Miguel. Tarde de cielo nublado y lluvia intermitente. Lleno de No Hay Billetes. Preside José Luque Teruel. Ameniza la Banda de Música “Maestro Tejera”, dirigida por José Manuel Tristán.
Se lidian seis toros de la ganadería de Joaquín Núñez del Cuvillo (que pasta en Vejer, Cádiz), con pesos entre 500 y 598 kilos, de presentación desigual, justos de fuerzas y, en general, mansos y descastados.
- José Antonio Morante de la Puebla (de berenjena y oro), pinchazo trasero que es suficiente; silencio. Estocada algo trasera y tendida, con dos golpes de descabello; ovación.
- Andrés Roca Rey (de gris plomo y oro), tres pinchazos y entera desprendida tras aviso; silencio. Entera desprendida de efecto rápido; silencio.
- Javier Zulueta (de blanco y oro), que toma la alternativa, tres pinchazos y estocada entera desprendida tras aviso; ovación. Honda trasera y desprendida; silencio.
Incidencias: tras el paseíllo hay ovación de saludo a los tres. Javier Zulueta toma la alternativa. Entre los picadores destacan Aurelio Cruz (de la cuadrilla de Morante), en el cuarto, y José Manuel Quinta (de la cuadrilla de Roca), en el quinto; entre los banderilleros, Curro Javier (de la cuadrilla de Morante), en el cuarto, y Antonio Chacón y Viruta con Algaba (de la cuadrilla de Roca), que se desmonteran en el tercero y en el quinto respectivamente.
Comentario
La feria taurina de San Miguel, que se celebra en Sevilla con la llegada del otoño, viene del año 1875 y frecuentemente ha sido fecha propicia para alternativas. Precisamente, Joselito el Gallo tomó la alternativa un 28 de septiembre, el de 1912. También se doctoraron en San Miguel Manuel Granero, en 1920; Marcial Lalanda, en 1921; Diego Puerta, en 1958; Pablo Aguado y Rafael Serna, en 2017; Alfonso Cadaval, en 2018; Ángel Jiménez, en 2019, y Calerito, en 2022.
Este año lo hace, y de lujo, Javier Zulueta, hijo de uno de los alguacilillos de la Maestranza. Es un novillero que ha despertado ilusiones y esperanzas entre los aficionados. Lo patrocinan en su paso a matador de toros las dos figuras más taquilleras del momento, Morante y Roca, cuya rivalidad añade un plus de expectativa al cartel, por lo que las entradas se acabaron hace tiempo.
Morante de la Puebla
Morante, en su primero, estrecho de sienes y abanto de salida, espera que lo pare el subalterno pero sigue suelto; en su capote se refrena y vuelve a hacerse cargo el subalterno. Ángel Rivas defiende a su caballo mientras el toro lo hace girar continuamente y pone buena y larga puya, sin rectificar; la segunda es breve y rectificada.
El animal mansea continuamente y los rehileteros salvan su papel. Tras la devolución de trastos, la faena se constituye sólo por la tanda de inicio, donde el toro ya está completamente parado en comportamiento de buey y Morante se limita a pasar por alto. Como lleva en la mano el estoque desde el primer momento se perfila y a otra cosa.
El segundo de Morante
A su segundo, colorado, saluda con un pase del perdón y continúa con dos verónicas, porque a la siguiente el toro arrebata, y con tres chicuelinas muy particulares, recorte y revolera, en fantasía morantista. Aunque el toro empuja con un cuerno, con la cara arriba y sin entrega, Aurelio Cruz deja puya bien puesta; Morante, paulistamente, deja al toro con media de frente y ahora empuja más abajo con otra puya bien puesta. Curro Javier en los palos es aplaudido.
Inicia metido en tablas, citando en corto a dos manos y por alto rematando con dos molinetes invertidos, aunque finalmente el toro hace un extraño. Con la izquierda en tres tandas, baja mucho la mano, hay un instante mágico y levanta el entusiasmo en los tendidos; luego el toro va reduciendo su colaboración y a la tercera ofrece problemas, con lo cual el cigarrero se va a por el estoque.
Andrés Roca Rey
Roca Rey, en su primero, bien presentado y que mete la cara, da buen saludo con verónicas avanzando, con media y cordobina. En el caballo el castigo es medido pero al salir dobla las manos; la segunda puya es breve y sale el pañuelo verde porque tiene una herida en la pata izquierda. En el sobrero, colorado chorreado bragado y meano, al saludar Roca sufre desarme y tiene que saltar al callejón; vuelve e intenta unas verónicas pero el toro hace por arrebatarle el capote. Mete los riñones en buena pelea para vara de Quinta puesta arriba; la segunda también es buena, con un animal fijo que se queda dormido, y el pica es ovacionado cuando se retira; el quite de Zulueta, por delantales con media, resulta bien dibujado. Hay buen tercio de palos y Chacón se desmontera.
Inicia por alto y sigue con tres tandas en redondo, breve la primera y de mano baja las otras, mientras el toro acude codicioso y humillador. Por el pitón izquierdo el toro va pausando las embestidas y el torero lo fuerza a acudir para ligar pases. A diestra de nuevo, acorta distancia buscando continuidad en la embestida y saca tanda realmente emotiva; en la siguiente el toreo es encimista, incluyendo cambiado por la espalda y circular invertido en su línea más propia.
El segundo de Roca
A su segundo, castaño bragado y corretón hasta que se emplaza, le da lidia de brega que termina con un recorte. Se va inesperadamente hacia el caballo recién entrado y recibe el puyazo en tablas; en la segunda visita la puya es moderada, pero al salir dobla las manos; hay quite de Zulueta por chicuelinas, en los medios, rematado con larga natural. Tras buenos pares, Viruta se desmontera.
El inicio es de rodillas, introducido con una trincherilla; sigue toreando de rodillas en redondo y el toro hace por él pero queda en susto; la siguiente tanda en redondo es breve. Con la izquierda, baja la mano pero el toro protesta; en la siguiente tanda ya se convence de que el bicho no tiene ganas de colaborar y resuelve con una tanda de aliño.
Javier Zulueta
Javier Zulueta, a su primero, retinto, bragado y coletero que mete bien a cara, recibe con tres chicuelinas y seis verónicas, rematadas con media y revolera. Lo lleva al caballo por chicuelinas y lo deja con una revolera; es mal cogido, corrigiendo y tapando la salida, mientras empuja con un cuerno; en la segunda visita empuja abajo y la puya es breve. Dani Duarte deja un muy bueno par, el primero. Tras la ceremonia de alternativa, Javier Zulueta brinda a su padre, al que saca a la arena.
Inicia con pases genuflexos por alto y en el tercio remata con dos de pecho; siguen dos tandas en redondo buenas, la primera en tablas y la segunda con el toro cabeceando. Con la izquierda salen dos tandas, bajando la mano y el toro aceptando el reto, aunque en los últimos pases se va parando. De nuevo por el pitón derecho, acude más decidido, aunque con la embestida un tanto rebrincada, y una tanda sale ligada mientras la siguiente no tanto por protestas del bicho. Lo último son pases a dos manos por alto en tablas.
El segundo de Zulueta
A su segundo, hondo y abanto, le da recibo de brega rematado por media. Se va al caballo de puerta, donde recibe puya trasera y de larga duración, por la fijeza del toro en el peto; la segunda sí es en el caballo de Chocolate, del cual sale suelto. Vemos pares cumplidos de Maguilla y Reyes Ortega.
Brinda a su madre e inicia por doblones bien trazados, avanzando de tablas a medios; sigue breve tanda y el toro va con la cara alta; en la siguiente muestra firmeza ante un toro incierto. Por el pitón izquierdo el toro se para, obligando al ya torero a aguantar mucho, a acercarse y resistir parones. A diestra de nuevo, insiste y el toro también insiste en no querer embestir.
Despedida
Esta tarde había mucha ilusión puesta pero la lluvia, que no se esperaba, apareció pronto como para enfriar esas ganas de la gente. Zulueta ha tenido una carrera novilleril de éxito y de cariño; los sevillanos ponen en él sus esperanzas. Sin embargo, la tarde ha pasado y no ha pegado un golpe en la puerta del escalafón al que llega.
Morante y Roca no han venido, como algunos creían, a hacerse sangre. Lo que han hecho han sido las paces en público, con palmadas en la espalda. Los toros no han puesto nada de su parte; sí, han puesto algo para que la tarde no haya brillado. Después de todo esto, el público ha despedido con ovaciones cariñosas a los tres matadores cuando se iban cruzando el ruedo, camino del hotel. La Maestranza se despide hasta el festival benéfico de octubre.
