Lo que el Málaga Club de Fútbol tiene por delante este fin de semana es un duelo cargado de simbolismos. Sobre el césped del estadio La Rosaleda, los de Martiricos se medirán al Deportivo de La Coruña, rival que dirige Antonio Hidalgo, quien regresa a la que fue su casa con palabras medidas, respeto hacia Sergio Pellicer, y una ambición clara: vencer donde fue importante para él.
En medio de todo ese contexto, Hidalgo ha querido recordar su vínculo con la Costa del Sol y con el Málaga CF. Sin embargo, también ha aprovechado para avisar a los blanquiazules de que "ha evolucionado" y no descarta que este partido marque un punto de inflexión.
Mientras tanto, para de Nules el escenario no puede ser más exigente. Su proyecto ha sido cuestionado recientemente y la visita de Hidalgo, un querido exjugador y un respetado técnico, agrega presión. Que alguien que conoce los pasillos de La Rosaleda vuelva como rival siempre intensifica la atmósfera del choque.
Un especial regreso a La Rosaleda
Este mismo domingo, 12 de octubre, a las 21:00 horas, Antonio Hidalgo no volverá como visitante cualquiera. Regresar a Málaga le toca fibras sensibles: fue parte del club, vivió sensaciones en el vestuario y conserva relación con la afición. Desde su nombramiento en el Dépor, además, ya venía avisando de que volver a La Rosaleda iba a ser muy especial.
Ese vínculo emocional no le hará relajar guardia, sino todo lo contrario: le da piel al duelo. En sus declaraciones previas al encuentro, Hidalgo ha comenzado subrayando que el Málaga es "un gran rival con un gran entrenador". Asimismo, ha aceptado que el equipo de Pellicer ha mejorado con el tiempo y que viajará hasta Málaga con plena convicción.
Para muchos malaguistas, además, esta visita no es solo un reencuentro, sino que también es un examen. El técnico local frente al "intruso querido", aunque lo cierto es que Pellicer ni siquiera podrá sentarse en el banquillo malaguista por la sanción que aún cumple tras ser expulsado en el duelo ante el Burgos CF. Para Hidalgo, algo más: demostrar que puede competir en tierras que lo conocen.
Dos grandes admirados en el Málaga CF
Para Hidalgo, el partido significa algo más, es la oportunidad de demostrar que pude competir en tierras que lo conocen. Aunque en círculos malaguistas se hable de cuestionamientos hacia Pellicer, Hidalgo ha evitado entrar en polémicas, pero tampoco ha optado por el total silencio.
De ese modo, ha reconocido que el técnico blanquiazul tiene méritos, que ha construido un estilo con sus limitaciones. Esa línea mesurada le permite enviar un aviso sin excesos. El mensaje ha sido claro: no va a ser una revancha emocional, pero va a estar atento a cada detalle táctico. Hidalgo cree que el Málaga ha ganado solidez y que ahora "sin balón está más peligroso que el año pasado".
El Deportivo de La Coruña llega con una importante baja
Al igual que el Málaga, el Dépor también llega con sus bajas. Los gallegos perderán piezas, entre ellas Ximo Navarro, que va a estar fuera durante unos meses. Esa carencia en el lateral complica sus planes, aunque él lo asume como parte de su rol.
En el caso de los costasoleños, estos siguen con su lista habitual, y larga, de ausencias. A pesar de ello, el factor campo y la urgencia de sumar, por fin, una victoria le dan un plus. El técnico visitante es consciente de que jugar en La Rosaleda puede pasarles factura y, por ello, está listo para jugar cada balón como si valiera doble.
Por todo esto, el partido entre Málaga y Deportivo no es un choque más, sino un cruce de historias, expectativas y tensiones. Uno regresa, otro sostiene. Uno cuestiona y otro defiende. Para el Málaga, ganar es sanar heridas, recuperar confianza y apagar rumores. Para el Dépor, sería reafirmarse como candidato serio al ascenso. Para Hidalgo, posiblemente, será una declaración de que su ciclo trasciende sus etapas pasadas.
