El Sevilla Fútbol Club consumó en El Gran Derbi ante el Real Betis una dura derrota que sigue ahondando en la crisis institucional y deportiva que atraviesa el club. Los errores individuales volvieron a condenar al equipo de un Matías Almeyda que es más que consciente de la situación con la que tiene que bregar. El argentino no fue el máximo culpable de lo ocurrido en el Sánchez-Pizjuán, cierto es que no estuvo acertado en la lectura del partido y en el segundo tiempo tampoco supo acertar con los cambios, pero la realidad es la que es. El equipo tiene enormes limitaciones y así lo dejo caer el técnico en la rueda de prensa posterior al partido.
Sin ser todo lo explícito que le hubiese gustado, deslizó por primera vez desde que en julio llegó a Sevilla lo que cualquier sevillista de a pie piensa: a este equipo no le da. No le da porque simplemente tiene futbolistas que están muy por debajo del nivel que exige una institución como la de Nervión, porque la decadencia en el valor de plantilla es insostenible y porque les faltan motivos para creer en un cambio inminente. El declive sigue acentuándose temporada tras temporada y perder un derbi en casa ocho años después, es el síntoma definitivo de que ya no queda nada de lo que hizo a este equipo campeón hace tan solo tres temporadas.
Matías Almeyda: "Estoy viendo desde el primer día que llegué la realidad"
Preguntado por la solución ante tanto error individual, Almeyda dejó caer entre líneas el sentir de cualquiera que viese el partido. "Tengo un pensamiento que no puedo expresar, no debo y no quiero. Me queda la otra que es insistir, mostrando el error, entrenando el error y practicando el error. Si se siguen cometiendo... no tengo respuesta. O es el entrenador, o son errores individuales groseros. Si supiese la solución, ya la habría tomado y de tantos goles que nos hicieron con errores de todo tipo, se hubiesen evitado y podríamos tener muchos más puntos", expresaba el técnico del Sevilla FC.
"Insistir mostrando el error, entrenando el error y practicando el error". La conclusión es más que evidente. El técnico es consciente de los fallos que comete en cada partido su equipo y trabaja en ellos. Es una cruda realidad que pone en entredicho las capacidades de una plantilla que ha pasado de estar valorada hace un año en 183 millones de euros a los 127 millones de esta temporada, pero es que cuesta 100 millones menos de la de la temporada 2023/24. La lógica es aplastante y eso es algo que no ha escapado para Almeyda en ningún momento.
"Estoy viendo desde el primer día que llegué la realidad. Hasta el último segundo de este torneo. No me detengo en los partidos que hemos ganado porque este equipo va a luchar para el final. Y lo va a tener que hacer. Esa es la idea que hay que bajar y ser conscientes. El que está para luchar, estará. El que no está para luchar, levantará la mano y saldrá", zanjaba el argentino en la rueda de prensa posterior al partido.
Frente al Betis, el fallo de Mendy, que regaló el balón a Fornals en un intento de hacer algo que, simplemente, no debe hacer en esa posición; o el de Carmona, cometiendo una absurda falta sobre Pablo García que derivó al segundo tanto bético, son solo dos errores de los otros muchos que se cometieron en el partido pero que no costaron males mayores. La lista es extensa, más si se echa la vista atrás en la temporada. Los errores individuales siguen condenando al Sevilla en una realidad difícil de asimilar.
