El Real Betis Balompié no pudo pasar del empate ante el KRC Genk (0-0) en la 3ª jornada de la fase de liga de la UEFA Europa League. Empate de nada más absoluta en Bélgica cuyo valor se lo pondrán el resto de partidos que le queda al equipo de Manuel Pellegrini. Un punto sumado, o dos perdidos, según como se mire, pero sobre todo, por cómo vaya transcurriendo una fase de liga en la que el Betis suma cinco puntos de nueve posibles. El bagaje es aceptable. Sumar un punto fuera de casa siempre es positivo, y todavía más, cuando no se ha estado ni cerca de ganar el encuentro.
La segunda línea no dio el paso adelante, pero tampoco los más habituales, cuando entraron en el segundo tiempo, supieron descifrar el entramado defensivo de Thorsten Fink. Lo intentó hasta el final el Betis, que reservó a Antony en el descanso, y que no encontró opciones reales de poder hincar el diente a los locales. Con este resultado, los de Pellegrini activan de nuevo el 'modo liga' para recibir este lunes al Atlético de Madrid en un duelo clave en la lucha por la Champions League.
Exceso de calma en un intrascendente primer tiempo
Hasta diez cambios realizó Manuel Pellegrini en Genk respecto al partido en Villarreal. Tan solo Valentín Gómez y Antony repetían en un once con las principales novedades de Marc Bartra, que reaparecía tras su lesión, y de Nelson Deossa, también recuperado y que ante los belgas iba a disputar su segundo partido como titular en el Real Betis. El fondo de armario debía dar un paso adelante para seguir remando en busca del objetivo de clasificar a la siguiente ronda en la Europa League.
Empezó el Genk apretando al Betis con las líneas bien adelantadas y no dejando jugar con comodidad a Deossa y Altimira. Como era de esperar, este ímpetu inicial fue menguando con el paso de los minutos, haciendo del partido un monólogo verdiblanco, aunque sin ocasiones en su primer cuarto de hora. De hecho, un disparo lejano de Rodrigo Riquelme, atrapado con facilidad por Van Crombrugge, fue el único acercamiento de un Betis sin demasiado ritmo y que no encontraba huecos en el bien plantado muro belga.
Los verdiblancos estaban tomándoselo con calma. Cómodo con balón, pero sin esa pizca de chispa en tres cuartos para generar superioridades. Tan solo un error en la salida del Genk propició un nuevo acercamiento en las botas de un Riquelme que, en la siguiente jugada, dejó solo a Bakambu con un taconazo que se le quedó atrás al congoleño. Lo cierto es que más allá de solidez, ofreció muy poquito el Betis en un primer tiempo en el que el Genk fue creciendo y terminó con varios acercamientos peligrosos.
Un punto con sabor agridulce en Bélgica
A la vuelta del vestuarios, Pellegrini dio entrada a Pablo García por Antony, con vistas al partido del lunes, y de paso, introducir a un agitador de partidos como es el de Parque Alcosa. Pero nada se movía. Le faltaba claridad y soluciones al Betis, incapaz de poder encontrar al hombre libre y necesitado de más cambios para desatascar el partido. Para ello entró Abde, a la hora de partido, sustituyendo a un Rodrigo Riquelme con buenas intenciones, pero sin acierto; y también Pablo Fornals por Deossa, falto de ritmo y bastante perdido sin balón.
El cambio era una declaración de intenciones de Pellegrini para lanzarse por el partido, pero en el juego, era el Genk el que siguió ganando terreno. Le imprimió una marcha más a sus transiciones ofensivas y obligó al Betis a emplearse a fondo en defensa para conservar el resultado. Para terminar de mover el árbol, el Ingeniero dio entrada a Cucho y Chimy por Bakambu y Lo Celso. Con este movimiento, el equipo jugó con dos puntas, siendo el argentino el que caía más a recibir.
A falta de 10' para el final, una rápida transición del Genk metió el miedo en el cuerpo en los verdiblancos. Gyu Oh estrelló un balón en la cepa del poste e hizo sacudir los cimientos de un partido que iba a romperse por momentos, pero no lo suficiente para romper el marcador inicial. El Betis, en una de sus versiones más grises de la temporada, terminó sumando un punto de su visita en Bélgica, cuyo valor dependerá de lo que haga el equipo de Manuel Pellegrini en las próximas jornadas.
