Si nos acordamos de la pretemporada que firmó el Málaga Club de Fútbol a lo largo del verano, nuestra mente puede viajar hasta un momento en el que las expectativas empezaron a estar muy altas. El objetivo de ascender a Primera División, marcado por el vestuario de Sergio Pellicer desde el final de la pasada campaña, parecía estar más cerca que nunca en esta temporada 2025/2026 en LaLiga Hypermotion.
El fútbol de los jugadores del conjunto de Martiricos logró convencer incluso al aficionado más exigente y los resultados, por supuesto, acompañaron a ese buen estado de forma del Málaga CF. Las victorias fueron sucediéndose hasta llegar al Trofeo Costa del Sol, cuando despejaron todas las posibles dudas de su juego en el estadio La Rosaleda, imponiéndose a un temido Real Betis por 3-1.
Un inicio de liga esperanzador
Después de esto y con la competición liguera ya en marcha, lo cierto es que las sensaciones no fueron diferentes a las de la pretemporada. Las dos primeras jornadas se disputarían ante sus aficionados, en casa, y eso siempre ayuda.
Primero, un empate por 1-1 ante el Eibar dejó cierto sabor agridulce entre la familia malaguista, pero no fue suficiente para olvidar ese chute de optimismo que habían estado recibiendo semanas atrás. Luego, el registro de las victorias se estrenó en la Costa del Sol con un solitario gol de Rafa Rodríguez ante la Real Sociedad B.
Sería el mismo goleador quien sumaría al haber de los del técnico de Nules el primer triunfo a domicilio. También un solo gol de Rodríguez les valió para vencer a la UD Las Palmas y volver a Málaga con un 0-1 que no se volvería a repetir hasta el momento.
El derbi andaluz marcó un antes y un después para el Málaga CF
Fue entonces cuando todo cambiaría para los blanquiazules. Sin duda, el empate por 2-2 ante el Granada CF minó la confianza de los costasoleños y se presentó como un punto de inflexión en este inicio de temporada. De nuevo, los de Pellicer solo pudieron salvar un punto de los tres que se jugaban en casa y esto, al contrario de la primera vez que ocurrió, no iba a tener remedio.
Lejos de eso, todo empezaría a caer en picado. La primera derrota iba a llegar tan solo una semana después. El Málaga puso rumbo a Huesca y allí, sobre el césped del estadio El Alcoraz, el barco blanquiazul comenzaría a hundirse.
El fin de semana siguiente marcó el momento de volver a casa, pero con un nivel de confianza bastante menor que la última vez que pisaron ese escenario. De nuevo, un derbi andaluz, aunque en es ocasión el invitado sería el Cádiz CF y el resultado, bastante peor. Los de Martiricos volvieron a repetir su resultado más habitual y sumaron la segunda derrota consecutiva.
El Málaga CF vivió su peor momento en Burgos
A pesar de que, después de todo eso, el optimismo del más ingenuo de toda La Rosaleda ya estaba notablemente dañado, la situación iría a peor. Rumbo a Burgos, el destino que pone a prueba a aquellos equipos que quieren ascender de categoría, el Málaga y, sobre todo, Pellicer iban a vivir el día más duro en lo que va de temporada.
No solo era la jornada en la que los blanquiazules podía poner fin a esa mala racha de tres partidos sin ganar, sino que, además, era también una buena oportunidad para recuperar la confianza ante un rival y en un escenario dignos de la categoría de oro del fútbol español.
Todo salió completamente al contrario de lo que habían planeado. Y por qué no, de lo que habían soñado. El Málaga abrió el marcador en el minuto 10, con un tanto de un Dani Lorenzo que no llegaba, precisamente, en su mejor momento de cara a la portería rival. La felicidad, en cambio, no iba a durar mucho.
El Burgos igualó el luminoso con un gol de Kévin Appin en el minuto 28 y, después, en medio de la segunda mitad del encuentro, Florian Miguel adelantó a los locales en el 76. Ese 2-1 que ahora brillaba no se iba a volver a mover y, así, después que el colegiado expulsara a Einar Galilea en el minuto 92, pitara el final del partido y echara a Sergio Pellicer, en ese orden, el Málaga terminó la semana más complicada desde el curso anterior.
Las lesiones no dan tregua al Málaga CF
Quizá, hasta aquí, podía parecer suficiente desgracia, pero la realidad es que en Martiricos están acumulando alguna que otra más. La enfermería blanquiazul está teniendo demasiadas visitas en las últimas semanas que se han ido uniendo a los lesionados de larga duración, Luismi Sánchez y Álex Pastor.
En esa lista también están los nombres de Moussa, Ramón, Joaquín y Carlos Puga, que llevan ya varias jornadas sin poder entrar en los planes de Pellicer. Tras aquella última derrota en La Rosaleda ante el Cádiz, además, Adrián Niño se marchó con ciertas molestias que le han hecho agrandar aún más la lista de ausencias en el vestuario malaguista.
Quien tampoco ha podido ayudar al equipo este fin de semana ha sido Izan Merino, concentrado con la Selección Española Sub-20 para disputar la Copa del Mundo de Chile. En total, seis hombres y la mayoría de ellos clave en los esquemas del entrenador valenciano.
Con esto, las tres derrotas consecutivas y, ahora, una sanción de entre dos y cuatro partidos que está esperando por su expulsión en Burgos, Pellicer tendrá que ingeniárselas para poner remedio, cuanto antes, a la crisis que están viviendo en Málaga.
