El Real Betis Balompié avanzó a la heroica a los cuartos de final de la Copa del Rey tras vencer al Elche CF (2-1) gracias a un doblete del Chimy Ávila en el tramo final del encuentro. El argentino se consagró como el gran salvador de la noche con un gol para empatar el tanto de Pétrot, y a la postre, hizo el segundo a falta de diez para el final para certificar su doblete personal y resarcirse de una temporada que no está siendo nada fácil para él. Era su momento y le dio la razón a Manuel Pellegrini, que confió en él cuando el equipo necesitaba gol y que fue respondido con un doblete que bien valen unos cuartos de final.
Creyó hasta el final y el fútbol terminó premiando a los hombres de Manuel Pellegrini con una de esas remontadas que marcan dinámicas. De la desilusión de Oviedo a la locura en La Cartuja. El fútbol son momentos y puntos de inflexiones como estos pueden dar lugar a una nueva versión del equipo, y por supuesto, de un Chimy Ávila que vivió su gran momento con la camiseta de las trece barras. El Betis estará el lunes en el sorteo de cuartos de final.
Soporífero primer tiempo de un Betis sin mordiente
Volvía la Copa del Rey a La Cartuja con el Real Betis jugando como local casi cuatro años después de aquella mágica noche ante el Valencia. Como se esperaba en la previa, Pellegrini introdujo varios cambios en su once formando con: Adrián, Aitor Ruibal, Diego Llorente, Natan, Ricardo, Deossa, Altimira, Lo Celso, Antony, Rodrigo Riquelme y Bakambu. Un equipo ajustado a las bajas y, en parte, dosificando minutos por el importante envite del próximo sábado ante el Villarreal.
Los primeros 15 minutos de partido fueron un monólogo con balón de un Elche sin complejos. La propuesta de Eder Sarabia de circulación rápida entre líneas surtía efecto hasta que llegaban a tres cuartos, ahí el Betis se hacía fuerte e impedía que la cosa fuese a mayores. Evidentemente, este arranque fue menguando poco a poco, siendo los verdiblancos los que empezaron a llevar mayoritariamente el peso del partido. Aitor Ruibal probó con un disparo lejano, que se marchó por poco, en el primer acercamiento con peligro de los locales.
Ante la falta de ocasiones, La Cartuja empezaba a impacientarse con los suyos con leves pitos que para nada beneficiaban al equipo. Antony estaba demasiado escondido en la banda y muy bien cubierto por Pétrot, que le ató en corto y le repartió hasta la saciedad. Riquelme no se atrevía y no estaba acertado, mientras que Lo Celso estaba en uno de esos días en los que se hacía invisible cuando más le necesitaba el equipo. Al medio le faltaba circulación y último pase. Con Deossa derrochando todo su despliegue físico, Altimira no estaba siendo el hombre que necesitaba el equipo para poder dar ese primer pase con sentido.
En resumidas cuentas, el Betis llegó al descanso con un solo disparo entre palos, el de Gio de falta en el último segundo del primer tiempo, sin forzar un solo córner y con la sensación de que mucho tenían que cambiar las cosas para no ver una mejoría en los de Pellegrini.
Chimy Ávila rescató el empate tras el gol de Pétrot
La vuelta de vestuarios no cambió nada en el planteamiento de los dos equipos y se repitió una imagen muy similar a lo visto en los primeros minutos del partido. La Cartuja tuvo que apelar al clásico "Betis, échale huevos" ante la falta de mordiente de un equipo que llegaba tarde a todas las ayudas y que estaba desplegando un fútbol muy por debajo de su nivel. Pellegrini lo detectó y a los diez minutos hizo un triple cambio: Pablo García, Fornals y Chimy Ávila en lugar de Rodrigo Riquelme, Lo Celso y Bakambu, que a la postre iba a ser decisivo en el partido.
Tuvo que ejercer como salvador Aitor Ruibal en una jugada bien trenzada por los ilicitanos, pero que iba a dar pie a un córner fatídico para el Betis. Defendió francamente mal el equipo de Manuel Pellegrini y Pétrot (57') se encontró en los pies con el primer gol del partido. Natan perdió la marca y al francés no le tembló el pulso para hacer saltar por los aires la eliminatoria.
El Betis estaba al borde del colapso y los de Eder Sarabia a punto estuvieron de darle la puntilla. Álvaro Rodríguez estalló el balón en el poste tras una gran jugada colectiva y como si de una vida extra se tratase, en la siguiente, Chimy Ávila (67') empaló con el alma un balón dentro del área servido por Pablo Fornals y que iba a volver a empatar la eliminatoria.
La gran noche de Chimy Ávila con el Real Betis
En esas, Pellegrini quiso ganar en control, y para ello, introdujo a Marc Roca en lugar de un Sergi Altimira que no tuvo su día. El Betis estaba creciendo, pero la eliminatoria pendía de un hilo que iba a terminar de romper el gran héroe de la noche. Otra vez, Chimy Ávila (80') para empujar con el alma el gol de todos los béticos. Antony, Fornals y Aitor pelearon hasta la saciedad un balón que iba terminar en los pies del argentino, al que no le tembló en pulso e hizo estallar a La Cartuja.
El gol más importante del argentino desde que llegó al club. Un gol que bien valía una clasificación a los cuartos de final de la Copa del Rey y que el Betis tuvo que pelear hasta el minuto 97. Pudieron certificarlo Antony y Pablo Fornals, pero ninguno llegó a estar lo suficientemente inspirado para terminar de cerrar una eliminatoria que, para fortuna de los béticos, no iba a volver a moverse. El Betis estará en el bombo de los cuartos de final del próximo lunes 19 de enero.
