El último baile del viejo Benito Villamarín se saldó con empate entre Real Betis y Valencia CF (1-1) en un partido en el que no había ningún aliciente deportivo. No fue la despedida soñada del coliseo verdiblanco, que acogió su último partido hasta dentro de dos temporadas, y que no pudo decir 'adiós' con una victoria. Pese a que Manuel Pellegrini planteó el partido como un ensayo general para la final, la realidad es que el cuerpo de los futbolistas estaban en el Villamarín y la mente puesta en Breslavia. Era evidente que la final contra el Chelsea iba a pesar en un partido, que por mucha despedida de Heliópolis que fuese, tenía el peligro de que costase alguna lesión inesperada a tan solo cinco días del partido más importante en la historia del club.
Fue Antony el encargado de hacer vibrar a la parroquia verdiblanca con un gol estratosférico al borde del descanso. Antonio de Triana se reivindicó en la que también ha podido ser su último partido en Heliópolis. Pero no todo fue fiesta, pues Rafa Mir tenía otros planes y, entrando desde el banquillo, empató el partido en el tramo final. Un amargo resultado para un día tan especial, pero que entra dentro de la lógica por lo que está por venir. El Betis ya sueña con Polonia.
El último baile del Benito Villamarín
Nunca una última jornada fue tan especial sin tener nada en juego. El último respiro de fútbol del viejo Benito Villamarín tenía como invitado especial al Valencia CF, equipo frente al que el Real Betis logró su última Copa del Rey y ante el que se retiró Joaquín hace dos temporadas. Lo que es el destino, pues ahora, tres años después de soñar despiertos en La Cartuja, los de Manuel Pellegrini afrontaban el encuentro como último ensayo antes de la final de la UEFA Conference League ante el Chelsea. Y para ello, el chileno salió con bastantes titulares en un claro mensaje de que la tensión competitiva debía permanecer en el grupo.
Se notaba que no había incentivos deportivos en el partido y comenzó con un ritmo bastante pausado. El Valencia arrebató el balón al Betis los primeros minutos, siendo Diego López el primero en poner en jaque a Bartra y Natan con un desmarque al espacio bien corregido por Ruibal para evitar la internada de Sadiq. Evidentemente, era cuestión de tiempo que los verdiblancos fuesen ganando terreno, dominando y acercándose a la portería de Mamardashvili con dos acercamientos de Isco Alarcón, de lo mejor junto a Sergi Altimira y Fornals.
El equipo estaba algo impreciso y lento en creación. Los chispazos de Antony y Jesús Rodríguez eran el único oasis de ritmo en un partido bastante enfangado. No por las interrupciones, ni la brusquedad del juego, sino por lo monótono que estaba siendo en ambos equipos. Faltaba frescura y ni el Villamarín conseguía conectar al equipo en un encuentro tan especial en el apartado sentimental.
Una genialidad de Antony rompió la monotonía en el Villamarín
Pero lo que no consiga Antonio de Triana no lo consigue nadie. Qué jugador. En Heliópolis ha encontrado su lugar en el mundo y está empeñando en demostrarlo cada vez que se enfunda las trece barras. Antony (40') sacó a relucir su jugada marca de la casa para ponerla allí donde duermen las arañas. Con rosca, al segundo palo, haciéndolo imposible para Mamardashvili. Pero no vino lo mejor ahí. El brasileño recogió la camiseta que le tenía preparado un utillero con el nombre de 'Antonio de Triana', se besó el escudo y señaló al cielo mientras todo el Villamarín gritaba: "Antonio, quédate".
La vuelta de vestuarios tras el descanso comenzó siendo una fiesta a cargo de los destellos de Isco. El capitán continuó dejando muestras de su excelso nivel. A la hora justa de juego, llegaron los primeros cambios de Manuel Pellegrini. Bakambu y Abde entraron al terreno de juego para tener rodaje de cara a la final del miércoles. Había que dar minutos y descanso a partes iguales, y en eso, Pellegrini ha sabido esta temporada gestionarlo a la perfección.
En casi el primer balón que toca, Abde forzó a Mamardashvili a sacar una prodigiosa mano por la que ya se cantaba gol en Heliópolis. Como si de un penalti se tratase, el meta ché le ganó la partida al marroquí con un paradón estratosférico. De hecho, de un córner forzado por el propio Abde, llegó el larguerazo de Ricardo Rodríguez con un cabezazo que hubiese supuesto el 2-0 y el primer gol del suizo con la elástica verdiblanca.
Rafa Mir firmó las tablas en el Benito Villamarín
En los últimos minutos, Pellegrini aprovechó para que el Benito Villamarín rindiese homenaje a sus dos capitanes. Marc Bartra e Isco salieron del partido respaldados con una tremenda ovación de su público. Quién sabe que pasará con ellos y si volverán a Heliópolis tras la remodelación. En su lugar, ingresaron William Carvalho y Nobel Mendy. Pero no surtieron el efecto esperado en el juego, pues prácticamente nada más entrar, Rafa Mir (75') empató el partido con un disparo seco al primer poste al que no llegó Adrián.
Parecía que Antony iba a ser el siguiente en ser ovacionado, pero el chileno cambió de planes e introdujo a Perraud en lugar de Ricardo Rodríguez. Tenía que reservar futbolistas y fue el suizo el elegido por encima de Antony, que iba a dar el susto en una acción en la que se echó la mano al tobillo. No estaba el beticismo para estos sobresaltos a cinco días de la final de la Conference.
Pero nada más iba a ocurrir. Heliópolis se convirtió en una fiesta pese al resultado, pues está por venir el partido más bonito de toda la temporada. Gol Sur sacó una pancarta con el lema "¡Vamos Balompié!", para animar a los suyos de cara a la importante cita, que ya sí, deja a jugadores y afición remando en la misma dirección: Breslavia ya está aquí.
