El Real Betis Balompié rescató un insuficiente empate ante el Real Oviedo (1-1) en el Carlos Tartiere en un partido de poco acierto en las áreas del equipo de Manuel Pellegrini. Partido de más sombras que luces contra el colista de LaLiga EA Sports que llegó a ponerse por delante en el partido, gracias al gol de Ilyas Chaira. El tanto de Lo Celso, a siete minutos del final, terminó salvando los muebles de un Betis incapaz de imponerse a un equipo infinitamente inferior en cuanto a nivel de plantilla y que vuelve a poner en entredicho el rendimiento de los verdiblancos en la competición doméstica, en la que cada vez están más lejos del objetivo.
Tanto perdonó en el primer tiempo, con hasta dos poste del Cucho y una ocasión clarísima de Pablo Fornals que desbarató Escandell, el gran héroe oviedista, capaz de sacarle a Antony otra jugada clarísima y que se marchó al limbo. La falta de acierto en la élite se paga caro, muy caro, y en eso el Betis se llevó la medalla de oro de un Tartiere que volvía a recibir 25 años después a los verdiblancos, con el mismo resultado en la temporada 1999/2000. Un punto excesivamente corto y que refleja el nivel de un equipo que no está sumando los puntos que debería en este tipo de partidos.
Cucho Hernández y Fornals tuvieron las más claras del primer tiempo
Introdujo varias variantes Manuel Pellegrini en el once del Real Betis para la visita al Carlos Tartiere. Por primera vez en la temporada, el Ingeniero sentó a Natan —apercibido de sanción— e introdujo a Valentín Gómez como central y a Junior en el lateral izquierdo. Le volvió a dar continuidad a Ángel Ortiz en el lateral y a Aitor en la banda, mientras que Lo Celso volvía a la titularidad mes y medio después. El argentino tenía ante sí una oportunidad perfecta para acallar las críticas y dar un paso adelante tras unos meses en los que no ha rendido al nivel esperado.
Comenzó accidentado el partido en Oviedo. Fornals recibió un fuerte golpe de David Costas en la cabeza en una disputa aérea que, por momentos, hizo peligrar la presencia del de Castellón al partido. De hecho, tras varios minutos siendo atendido, volvió con un gorrito para proteger la zona de la herida. Accidentes aparte, los locales comenzaron algo mejor el partido, siendo suyo el primer acercamiento peligroso del partido en las botas de Reina, al que Bartra tuvo que intervenir de forma providencial para evitar un mal mayor.
Después de unos minutos en los que ninguno de los dos equipos conseguía imponerse, en una acción a la contra, Pablo Fornals habilitó perfectamente a Cucho Hernández, que en lugar de asistir a Antony, decidió hacerla el solo y estrellando el balón el el poste. Sin duda, la jugada más clara del partido para el Betis que, prácticamente en la siguiente acción, no supo aprovechar un 'regalo' de Aarón Escandell que él mismo iba a enmendar tras ganarle la partida a Pablo Fornals.
El larguero volvió a impedir un gol del Cucho antes del descanso
A la media hora de juego, de nuevo el Cucho Hernández, iba a darse de bruces contra el larguero. Esta vez, el colombiano intentó sorprender a Escandell con un disparo desde el medio del campo que hubiese sido el gol de la jornada. El Betis estaba ganando terreno al Oviedo y Lo Celso iba a volver a perdonarle la vida a los de Almada, que tuvieron también su oportunidad a balón parado con un córner rematado por David Carmo que se marchó lamiendo el poste.
En un final de primer tiempo de alternativas, fue Valles el que terminó siendo decisivo con un pie, aunque terminó siendo fuera de juego, que bien le valía al Betis llegar con el empate al descanso. Pese a que fue superior el equipo de Pellegrini, no supo transformar en gol sus oportunidades y estaba comprobando que ante cualquier despiste, los asturianos podían hacer la diferencia pese a la evidente diferencia de calidad entre ambas plantillas.
Chaira desmontó el plan de Pellegrini
A la vuelta de vestuarios, Antony pecó de egoísta en una jugada en la que tenía completamente solo a su lado a Aitor Ruibal. El brasileño la quiso definir en solitario, pero Escandell se hizo fuerte bajo palos para evitar el primer gol del partido. Jugada clarísima del Betis impulsada por Cucho, el que mejor estaba interpretando el juego en el Tartiere. Los verdiblancos pisaban área con relativa facilidad, sin estar nada acertados de cara a gol ante un Escandell que volvió a sacar una buena mano a un remate de Lo Celso.
Para colmo, Ángel Ortiz sintió un pinchazo y no pudo continuar en el partido, dejando su sitio inmediatamente a Héctor Bellerín. Tanto perdonar, al final lo iba a terminar pagando el Betis, desaparecido en todas las facetas y regalando balones que cuestan goles. Le dejaron tanto tiempo a Chaira (63') en el medio que el futbolista del Oviedo no tuvo más remedio sacarse un inapelable disparo al que Álvaro Valles no pudo llegar. Un tremendo jarro de agua fría justo cuando los locales mejor estaban en el partido y que volvían a ver puerta en el Tartiere casi cuatro meses después.
Lo Celso rescata un punto en el Tartiere
El gol terminó de desencajar por completo al Betis, al que Valles tuvo que sostener para evitar el segundo de la tarde. Intentó estirarse el equipo, aprovechando los espacios del Oviedo, con un tiro de Bartra que despejó Escandell y al que el Cucho no llegó de forma cómoda para poder rematar en el rechace. Algo tarde, Pellegrini movió el banquillo; dando entrada a Rodrigo Riquelme por Aitor Ruibal, y a los minutos, introdujo a Ricardo y Chimy por Junior y Cucho Hernández, este último lesionado y que no pudo seguir en el partido.
Cuando parecía que nada iba a moverse en el marcador, un gran centro de Antony fue rematado por Lo Celso (83') para poner el empate en el Tartiere. Había tiempo para intentar la machada, pero las prisas se apoderaron del equipo cuando más pausa había que tener. En esas, Valles volvió a consagrarse con un paradón a bocajarro que iba a seguir manteniendo con vida a un Betis que iba a jugársela todo a una carta en la recta final. La tuvo Rodrigo Riquelme en el último suspiro, pero ni por esas. El Betis se marcha de Oviedo con un insuficiente empate en su casillero.
