El Sevilla Fútbol Club no pudo darle una alegría completa a su afición y firmó un agónico empate ante el Elche CF (2-2). Un gol de Peque a falta de 5' para el final dio un punto a los de Matías Almeyda, que pese a cuajar una de las mejores primeras mitades del último año, perdió fuelle en el segundo tiempo y dos ex sevillistas como Rafa Mir y André Silva dieron la vuelta al marcador en dos acciones puntuales de los de Eder Sarabia, de más a menos en el encuentro. Sin embargo, en la recta final, apareció Peque para poner el empate y dar una pequeña alegría a una afición que no sabe lo que es ganar dos partidos consecutivos en 2025.
Las sensaciones fueron buenas durante el primer tiempo. Un equipo aguerrido, con las líneas bien arriba para presionar la salida de balón visitante y con un amor propio que hacía mucho que no se veía en Nervión. El Sevilla FC tuvo en su mano la victoria, pero la dejó escapar en un visto y no visto. A destacar el partido de Nianzou y Marcao, ambos bajo lupa, cumplieron con creces a lo que se pedía, y por supuesto, resaltar el encuentro de Isaac Romero, autor del primer tanto y que llegó a hacer un hat-trick de goles anulados. Almeyda ha marcado el camino y es ahí donde tiene que trabajar el equipo. Hay mimbres para tener una temporada más tranquila que la pasada, y pese a que hoy no ha habido premio, las sensaciones son muy diferentes a las de la última temporada.
Matías Almeyda revolucionó el once del Sevilla FC ante el Elche
Sorprendente el once con el que Matías Almeyda se plantó ante el Elche. Con Nianzou y Marcao como pareja de centrales, con Mendy y Azpilicueta debutando como titulares y con la duda de si iba a ser un 433 o un 343. Con la bala de Alexis Sánchez en el banquillo, el 'Pelado' apostó por darle continuidad a Isaac Romero partiendo en punta de ataque ante la ausencia de Akor Adams. Una alineación con bastantes novedades y con la que los rojiblancos pretendían sumar la primera victoria del curso en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
No había llegado ni al minuto de partido cuando Marcao salió desbocado del sitio y cometió una falta que bien podía haber sido la primera tarjeta amarilla del partido. El brasileño se libró, no así Agoumé, que a los 8' de juego la vio por cortar un contragolpe ilicitano. Finalmente, el dibujo formaba una clara línea de tres centrales con Marcao, Nianzou y Azpilicueta, lo que debilitaba al Sevilla a la hora de crear juego, pero ganaba en solidez. La presión y varios balones largos acercaron a los de Almeyda al área de un Dituro que casi estuvo a punto de liarla en una salida.
El Elche de Eder Sarabia tenía muy claro su plan de partido. Un equipo bien estructurado, que mide a la perfección los tiempos y que no se impacienta. Tuvo el gol Rafa Mir, que casi cumple la ley del ex, pero falló estrepitosamente cuando lo tenía todo de cara para batir a Nyland. De área a área, los rojiblancos pidieron penalti sobre Rubén Vargas, pero el colegiado Alberola Rojas no dudó en un segundo en su decisión. Hay un leve agarrón, pero insuficiente para señalar la pena máxima.
Isaac Romero firmó el gol en la mejor primera mitad de la era Almeyda
Con el partido en tierra de nadie, apareció Isaac Romero (28') para poner patas arriba Nervión. El canterano aprovechó un balón muerto en la corona del área, después de un rebote en el despeje entre Affengruber y Vargas, para fusilar con la pierna derecha a Dituro y poner el 1-0 en el marcador justo a las puertas de la pausa de hidratación. Un gol en un momento clave, que rebajó el dominio visitante y que permitió a los de Almeyda dar un impulso anímico a su juego, gozando posteriormente de varias internadas al área que crearon peligro sobre el meta rival.
Al borde del descanso, un conato de tangana se saldó con reparto de tarjetas, aunque pudo ser peor para los intereses sevillistas, pues Isaac entra en el trapo Víctor Chust y se jugó su continuidad en el partido. Nada más iba a cambiar en los 5' de descuento restantes y el Sevilla de Almeyda se marchó con ventaja y con la sensación de haber cuajado su mejor primer tiempo en mucho tiempo.
Un gol de André Silva rebajó los ánimos en el Sánchez-Pizjuán
La vuelta de vestuarios llegó con un gol anulado a Isaac Romero. El lebrijano aprovechó el rebote dentro del área tras el disparo de Vargas, pero el linier anduvo fino para anular el tanto. Los rojiblancos estaban desbocados y con una confianza que hacía tiempo que no tenían. Este empuje llevó a Isaac ver como el colegiado le anulaba un segundo tanto en menos de cinco minutos, pues Nianzou se había pasado de frenada a la hora de robar el balón en el borde del área rival.
Pero como viene siendo habitual en Nervión, la felicidad no puede ser nunca al completo. Una gran jugada de Neto por el costado izquierdo permitió a André Silva (53'), que iba a cumplir la ley del ex, embocar a gol un pase de la muerte al que Nyland no llegó. El tanto propició que los de Eder Sarabia diesen un pasito adelante en el partido y Almeyda movió ficha con un triple cambio: Castrín, Alexis Sánchez y Suazo en lugar de Nianzou, Gudelj y Alfon.
Rafa Mir cumple la ley del ex y Peque rescató un punto
En un ida y vuelta constante, el partido iba a quedarse en los pequeños detalles y ahí apareció Rafa Mir (70') para terminar de rematar la ley del ex. El mismo provocó la falta y con toda la confianza que jamás había mostrado en Nervión se sacó de la chistera un gol que iba a provocar la ira de Nervión, con insultos de todo tipo a un Rafa Mir que celebró como nunca el gol.
Con 20' por delante para el final, al Sevilla le tocaba remar con todo en contra. El buen trabajo realizado en el primer tiempo se había ido al traste en un segundo tiempo de lo más terrenal y en el que la intensidad duró hasta el primer gol de los ilicitanos. Sin embargo, a falta de 5' para el final, apareció Peque (85') para volver a poner el empate y soñar con el gol que devolviera los tres puntos al casillero rojiblanco.
Isaac Romero iba a terminar firmando su hat-trick particular de goles anulados en otra jugada para la polémica en Nervión, que no paró de animar en un tramo final en el que el Sevilla se volcó por la victoria que no llegó, pero que no fue por no intentarlo. Los rojiblancos se volcaron, sin suerte, sobre la portería de Dituro hasta que Alberola Rojas puso punto y final a un partido marcado por la ley del ex.
